Cuatro películas de culto para ver junto a personas inteligentes

Por redaccionnyl el 11/01/2018

Estas son las típicas películas que te dejan pensando y analizando por horas. Por eso es mejor discutirlas con alguien que de verdad sepa mucho más de lo habitual. Hay que verlas con personas inteligentes.

Claro que uno mismo puede analizar esas películas de una forma correcta y bastante singular. Pero dos cabezas piensan más que una. Mejor hacerlo de a dos.

Es que cuando tenemos la mente lo suficientemente abierta, los análisis de otras personas pueden en serio sorprendernos. A continuación, cuatro películas para ver solo junto a mentes brillantes.

Carol

Aunque la homosexualidad ya se había adentrado en el cine años atrás con clásicos outsider como Philadelphia o Happy Together, las películas que tratan el lesbianismo no habían ocupado el espacio necesario ni habían contado con grandes estrellas de Hollywood como protagonistas. Cierto que, en 2013, se puso el foco sobre La vida de Adele, pero lo importante en Carol fue tener primero a Cate Blanchett y Rooney Mara en su elenco, aunque también contar una historia sobre el lesbianismo en una época donde no estaba normalizado.

Además, esta cinta evitó el componente trágico a sus personajes y regaló una historia de amor muy veraz, mostrando la dificultad de salir del armario para las mujeres. Encima lo hizo con un filme para el gran público, algo clave en procesos de normalización, porque la cultura es un medio magnífico para abrir debate y replantearnos nuestra mirada sobre ciertos temas sociales.

El odio

La historia reciente de los suburbios parisinos siempre ha girado en torno al odio, la intolerancia y la marginación, mostrándose como un ejemplo claro de un trabajo fallido en la inclusión social de otras culturas. Esta película de Mathieu Kassovitz formó un gran revuelo en 1995 por mostrar el racismo y discriminación que se vivía en estas zonas de París, donde tres amigos (un judío, un árabe y un negro) vivían unos continuos disturbios policiales que mezclaban la tensión con una hiriente marginación social.

El odio te hace reflexionar sobre una vorágine de violencia e intransigencia que es sencillamente irracional, ofreciendo una mirada que busca un futuro entendimiento para la integración de diversas culturas.

El club de la lucha

Pocas películas son capaces de superar a las novelas originales, pero el trabajo de David Fincher con el libro de Chuck Palahniuk ha sido alabado y criticado a partes iguales, algo sin duda excepcional. Celebrar las detracciones tiene un sentido, porque es un filme antisistema destinado a darle una hostia en la cara a Hollywood y al capitalismo, a una ciudadanía alienada por un estilo de vida que nos atrapa y consume de manera violenta.

Partiendo de su protagonista, un tipo que encuentra en El club de la lucha su salvación a una vida de mierda. Esta película critica irreverente cómo aceptamos la sociedad, haciéndonos esclavos de las normas sin cuestionarlas.

Requiem por un sueño

Podríamos haber escogido otras películas como El precio del poder o Ciudad de Dios, pero la mirada de Requiem por un sueño sobre las drogas fue tan impactante que invitaba a una profunda meditación. Apabullante de manera visual, en esta ficción de Darren Aronofsky sentimos algo similar a lo vivido en Trainspotting, sumergiéndonos en su reflexión de adicciones y toxicidad, pero además está enmarcada en un universo de capitalismo salvaje y dramas familiares.

Tal vez no brille por intentar ofrecer un retrato más realista, pero su magnetismo sí te hace pensar sobre un tema que sigue vigente en nuestra sociedad y te engancha como sus personajes, trágicamente ilusionados por cambiar de vida con métodos peligrosos para su salud.

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