Cinco poemas de Odette Alonso para que se te derrita el bajo vientre

Por María Beatriz D'Andrea el 17/02/2019

La esencia que emana de los poemas de Odette Alonso impregnan de romance a quien decida leerlos. Acompañados de una percepción diferente entre la realidad y la fantasía son ideales para dedicarlos.

Nacida en Cuba en el año 1964 esta escritora estudió Filosofía en la Universidad de Oriente de su país natal. Desde el año 1992 ha estado radicada en México donde se ha dedicado de lleno al mundo literario.

Su obra escrita ha sido incluida en revistas, publicaciones y varias antologías de Cuba, México, Canadá y Estados Unidos.

Es miembro de la «Unión de Mujeres Escritoras de las Antillas» y la «Unión de Escritores y Artistas de Cuba». Ha ganado premios como el «Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén» (1999) y «Premio de poesía Pinos Nuevos» (1996).

Parte de sus publicaciones más recientes son «Visiones Prosa poética» (2000), «Cuando la lluvia cesa» (2002) y «Diario del caminante» (2003).

A continuación te traemos cinco poemas pertenecientes a su extenso legado escrito y poético que exhiben su genialidad y sentimientos más profundos.

1.»En el puente»

Al extremo del puente la luz es más intensa
enceguece la luz cambia nociones.
Las brújulas atrofian su certeza
los mapas desdibujan sus contornos
la noche apaga la verdad del firmamento.
Sólo queda un camino lleva al final del puente.
Basta extender las manos y preparar el salto
caer hacia el abismo luminoso de tus ojos.

2.»Moriremos de amor»

Todos los vientos llegan como una manotada
y yo cubro tu cuerpo lo incorporo
quiero aliviarme en ti.
Hace un segundo la luna era distinta
y no había ese susto en tu mirada.
Algo nos viene encima
ese sordo rumor es un presagio.
Cierra los ojos pronto amiga mía.
Es el amor que llega.

3.»Transparencia»

Yo nunca fui la luz
yo sólo era la lámpara que su mano encendía
o el fuego primigenio que ella me descubrió.
Toda anticipación era ilusoria
yo broté de su mano como una planta nueva
me inflamé en esa llama torpe viento.
Yo nunca fui la luz
y nunca volverá a ser lo que era
polvo que se dispersa y me vacía.
Veo llegar la muerte como un sueño
y el sueño es esa franja transparente
donde todo es mentira.

4.»Insomnios en la noche del espejo»

Como sombras danzantes saliendo del telón
azules los anillos te atenazan
bajo una lluvia espesa.
Era tibio tu cuerpo
arañas asesinas sobre los vidrios rotos
y el atrio de la iglesia donde jugaba un niño.
Voces lejanas alegres pesadillas
bailan sobre la inútil falange enfebrecida
colman como lamentos la noche del espejo.
La luz no será alivio
el sueño no vendrá.

5.»Bailarina»

Saltó desde mi ojo a la ventana
desnuda está en la acera mojada a la intemperie
bajo una luna extraña.
De pronto ya no baila
me sigue el rastro ajeno taciturno
la ira del zapato sobre el lomo.
Salta la bailarina
me recorre la espalda
habla de Irlanda en mis hombros y no entiendo
la hago saltar a punta de pistola
dolor para gritar malas palabras
y no aguantar ni un poco
y no tener piedad.
Gritar para que salte disparar
y ver su cuerpecito llevado por el aire
danzando a contraluz.

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