Cinco poemas de Jesús Aguado que van de lo cotidiano al infinito

Por María Beatriz D'Andrea el 18/01/2019

Los poemas de Jesús Aguado reflejan aquellos sentimientos que solemos encontrar en la rutina diaria que nos convierten en humanos. Este poeta, antólogo y traductor retrata a través de su poesía temas cotidianos, religiosos y románticos.

Nacido en Madrid en el año 1961 es considerado uno de los poetas más sobresalientes contemporáneos de España. Parte de su vida la pasó en Benares, la India, lugar que usa como influencia en su poesía.

En las publicaciones “Primeros poemas del naufragio” (1984) y “Los poemas de Vikram Babu” (2000) son algunas donde se encuentra su obra. También en otras como “La gorda y otros poemas” (2001), “Piezas para un puzzle” (1999) y “Lo que dices de mí” (2002).

Como traductor trabajó con varios libros relacionados culturalmente con la India. Actualmente se encuentra radicado en Málaga donde ha trabajo como articulista en el diario La Opinión.

Para el deleite de tu cerebro y tus sentimientos te traemos una muestra de su poesía. Conoce la mente y el pensamiento de este poeta a través de su obra. Sea espectador de cómo es ver el mundo mediante sus ojos y sus poemas.

1. “Lo que veo pasar me ve pasar…”

Lo que veo pasar me ve pasar
y por eso estoy vivo.
Lo que veo
detenido me ve quedarme quieto
y por eso no muero.
En mis ojos,
los ojos de los árboles y el río
se miran para ser y darme el ser.
No espejos sino luz.
No parentesco
o relación sino lo mismo.
No
el tiempo desplegándose despacio
para extender su red
sino la araña
devorando a la araña para hacerse
tan grande como el tiempo y devorarle.

Lo que veo pasar me deja ciego
y por eso estoy vivo.
Lo que veo
detenido me aparta de mis ojos
y por eso no muero.
!Sigo aquí!

2. “Como un águila…”

Como un águila,
Dios
también de vez en cuando necesita
descansar de Sí Mismo
y replegar Sus alas
y dejar de volar por un instante.
Nosotros somos árboles plantados por Sus manos,
apenas una mancha en el paisaje
de lo Eterno:
lugares
para que Dios repose.

Vikram Babu pregunta:
¿qué crueles leñadores os talaron?

3. “No estés triste‚ mi amor…”

No estés triste‚ mi amor‚
y si lo estás‚
que tu tristeza sea un modo de vengarte
de Dios y de las flores‚ de la alegría inútil
que debe ser la vida según ellos‚
y no estés triste nunca
por las cosas que pasan o no pasan‚
sino solo por esto: porque contempla la tristeza
desde lejos a Dios y a las flores y al tiempo
y nos lleva al lugar donde amar es posible.

4. “Variaciones sobre la tristeza.”

No sirve lo que fui: lo que no he sido
es lo importante. Mi pasado no existe
de tanto no quererlo. Es de los otros, mas no mío.
No reluce ni sabe
cegar como los seres de la nada.
Mas no es fácil volver sobre mis pasos para encontrar
los labios no besados, los cuerpos (no elegidos no para poseerlos:
para darlos también y volverme tan pobre que ni la muerte
sepa qué hacer para matarme).
Lo que he sido y se me escapa
es lo que soy,
el fugitivo, el triste, el imposible,
el traicionado por el tiempo, el tachado, el inútil,
pero dónde buscarlo para hablarle de mí
y meterme en sus sueños.

5. “No lamento tu ausencia‚ no me alegro tampoco…”

No lamento tu ausencia‚ no me alegro tampoco:
esta paz de tenerte como siempre en las manos
es parte de mi amor‚
de este nuevo sentido que has puesto en mis sentidos‚

y no es que estés muy lejos‚
es que madura lento lo que más nos importa
y el tiempo y el espacio son frutas delicadas.

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