Cinco poemas de Harold Alvarado Tenorio que son la vida entera en pocas líneas

Por María Beatriz D'Andrea el 19/02/2019

La dedicación de una vida entera al mundo de la literatura se aprecia en los poemas de Harold Alvarado Tenorio. Precisos y llenos de amor, exhiben sus experiencias y pensamientos.

Es un poeta, editor, traductor y ensayista nacido en América Latina en el año 1945 en Buga, Colombia. Sus estudios los realizó en Madrid en la Universidad Complutense recibiendo el título de Doctor en Literatura Latinoamericana.

En la Universidad Nacional de Colombia trabajó en el Departamento de Letras recibiendo el título de Profesor. Esto último lo ejerció como profesión en varias universidades americanas.

Sus obras han sido traducidas y publicadas en portugués, chino, inglés, alemán y francés.

Algunos de sus libros son “Literaturas de América Latina” (1995), “Fragmentos y despojos” (2002) y “Summa del cuerpo” (2002).

Es un escritor que ha sido premiado varias veces obteniendo el “Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar”. Así como también fue el ganador del “Premio Internacional de Poesía Arcipreste de Hita”.

Conoce un poco más de su obra con estos cinco poemas que te traemos a continuación de este gran poeta. Un escritor preparado, reconocido y homenajeado en el enorme mundo de la escritura.

1. “Café Beach Café”

El amargo sabor de los sueños
volverá para darte una muchacha
con el pelo suelto
contando recibos del paso del día.
Desnúdate de ti
y ella vendrá a vestirse
con las caderas, los ojos y los gestos
que hubo en tu camino
ese verano del ochenta y dos.

2. “Hoja de otoño”

Hoja de otoño, no percibes
el saludo y el beso,
el cuerpo detenido en un lecho de aroma,
la mano y el labio en la boca,
la carne y el ojo en los ojos.
Viento de otoño vuelto hacia dentro.

3. “Dónde”

¿Dónde posar el pie,
dónde el poema?
¿Por qué las llagas nos cubren
y el escarnio te cerca a toda hora?
Sueño del hombre y su sombra
ninguno sabe que uno es sombra de otro
nadie sabe si sueña o está muerto.

4. “Noche de octubre”

Su memorable voz
una noche de Octubre, sobre la puerta.
Su cabeza coronada con hiedra, violetas
y numerosas cintas de colores.
El equilibrio de su cuerpo
dejando oír, cómo una noche,
recostado en aquel a quien amaba,
rogando compartir su cuerpo
obtuvo sólo una mirada.

5. “Tardes”

Nada fue fácil para él.
Nada difícil.
El tiempo dispuso para su corazón
buenas y malas tardes
hasta cuando sufrió el desdén,
la frialdad, la escasez de una mirada.
Se duele el hombre en lo que ama
se duele la mujer.
Los tiempos han dispuesto
buenas o malas tardes.

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