Cinco poemas de Safo de Lesbos para señoritas bicuriosas

Por redaccionnyl el 22/03/2018

El nombre de Safo de Lesbos está relacionado con el mito, la pasión y la poesía. Aunque los griegos la ubican entre los nueve poetas líricos de la antigüedad, muy pocas personas la han leído en la actualidad. Menos mal que aquí están estos cinco poemas para que usted sí tenga la oportunidad.

De lo que supuestamente ocurría en la isla de Lesbos en tiempos de Safo surgió la palabra “lesbianismo”. Hoy se la tiene como un símbolo del amor entre mujeres, pero Safo supo amar también a hombres. Por eso estos poemas no son lésbicos sino que están llenos de toda la fuerza sensual de su autora.

Me parece igual a los dioses

Me parece igual a los dioses ese
hombre que ahora está frente a ti sentado,
y tu dulce voz a tu lado escucha
mientras le hablas

y tu amable risa; lo cual, te juro,
en mi pecho el alma saltar ha hecho:
pues te miro apenas y mis palabras
ya no me salen

se me queda rota la lengua y, suave,
por la piel un fuego me corre al punto,
por mis ojos ya nada veo, y oigo
sólo un zumbido,

me destila un frío sudor y entera
un temblor me apresa, y cual la paja
amarilla estoy y mi muerte siento
poco alejada.

Pero todo habrá que sufrirlo, incluso…

Desde Creta ven, Afrodita

Desde Creta ven, Afrodita, aquí
a este sacro templo, que un bello bosque
de manzanos hay, y el incienso humea
ya en los altares;
suena fresca el agua por los manzanos
y las rosas dan al lugar su sombra,
y un profundo sueño de aquellas hojas
trémulas baja;
pasto de caballos, el prado allí
lleno está de flores de primavera
y las brisas soplan oliendo a miel…
Ven, Chipriota, aquí y, tras tomar guirnaldas,
en doradas copas alegremente
mezclarás el néctar para escanciarlo
con la alegría

Bajo tierra estarás

Bajo tierra estarás,
nunca de ti,
muerta, memoria habrá

ni añoranza; que a ti
de este rosal
nada las Musas dan;

ignorada también,
tú marcharás
a esa infernal mansión,

y volando errarás,
siempre sin luz,
junto a los muertos tú.

En mi sueño cerca se me aparece

En mi sueño cerca se me aparece
tu graciosa imagen, sagrada Hera,
la que los ilustres reyes Atridas
vieron con ruegos;

pues llegado el fin de la empresa de Ares,
junto al Escamandro voraginoso,
no pudieron ir desde aquí sus naves
hasta su casa

sin hacer ofrendas a ti y a Zeus
y al amable dios que engendró Tiona.
Sacrificios puros te ofrece el pueblo
hoy como entonces:

las doncellas traen un hermoso peplo
y a tu altar se agrupa junto con ellas
la apretada fila de las mujeres…

De la hermosa luna

De la hermosa luna los astros cerca
hacia atrás ocultan luciente el rostro
cuando aquella brilla del todo llena
sobre la tierra…

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