Cinco motivos para conocer Astaná, la ciudad futurista que te dejará delirando

Por redaccionnyl el 07/11/2017

Construcciones modernas, contraste de culturas y tradiciones, parques con una belleza sin igual… Todos estos atractivos han hecho que la capital de Kazajistán se convirtiera este año en la sede de la Exposición internacional. Con una temática centrada en la energía del futuro, desde sus más distintivos monumentos se puede contemplar una ciudad futurista que invita a reflexionar en las nuevas generaciones.

Una ciudad desconocida, hasta ahora, por los turistas pero que cada vez acoge más visitas. Y es que sus construcciones megalómanas evocan a la nueva Dubái. Estas son las razones que sirven para hacer de Astaná el escenario principal de tu próxima escapada.

Su arquitectura

Dividida en dos por el río Ishim, la capital del país kazajo ha sabido crearse desde cero, gracias al negocio del petróleo, para convertirse en una ciudad futurista en medio de la estepa semidesértica del continente asiático. Como un reflejo de Dubái, Astaná presume de tener edificios y monumentos diseñados por los mejores arquitectos internacionales, como el británico Norman Foster, que pueden convertirse, sin duda, en las próximas maravillas del mundo. Si lo tuyo son las grandes ciudades, Astaná no te dejará indiferente.

Torre de Bayterek

Es un símbolo de la independencia y una nueva etapa del desarrollo de Kazajistán. La estructura metálica del monumento pesa más de 1.000 toneladas y se apoya en los 500 pilotes. Está coronada por una gran esfera de vidrio con un diámetro de 22 metros y un peso de 300 toneladas. La altura total del monumento es de 97 metros.

Nur Alem

Es el edificio esférico más grande del mundo. Construido para la Expo 2017 de este año, cuya temática se centró en la energía del futuro, el pabellón Nur Alem sorprende por su dimensión y su forma fantástica, con un diámetro de 80 metros y una altura de 100 metros. Ha sido, sin duda, la obra más visitada durante la Exposición internacional, por más de un millón de personas. Y es que a lo largo de sus ocho pisos, puedes conocer de primera mano las claves de las energías renovables.


El Palacio de la Paz y la Reconciliación

Es una construcción faraónica. Y nunca mejor dicho porque su forma piramidal, obra de Norman Foster, nos traslada al antiguo Egipto. Eso sí, con un diseño modernista. La parte superior está decorada con una vidriera con 130 palomas que simbolizan los grupos étnicos que viven en Kazajistán. En este centro cultural se puede disfrutar de exposiciones, galerías de arte, salas de cine e incluso ópera. Toda una delicia para los amantes del arte en general.


Sus centros comerciales

Como en toda gran ciudad, o eso es lo que pretende la capital del país asiático, no podían faltar las zonas de ocio. Entre todos sus centros comerciales destaca Khan Shatyr. Con sus 150 metros de altura, es uno de los diez mejores edificios ecológicos del mundo. Si su fachada cónica llama la atención desde lejos, su interior deja a todos con la boca abierta. Cuatro pisos llenos de tiendas, cafeterías, restaurantes y hasta un invernadero conforman la base que sustenta un parque acuático situado en lo más alto, con una playa interior de arena color blanca importada desde las Maldivas. Perfecto para pasar un día entero en familia.

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