Cinco fragmentos inmortales del Lazarillo de Tormes

Por Valentina Rausseo el 07/02/2019

“La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades”, o simplemente “Lazarillo de Tormes”, es una de las grandes obras literarias españolas escrita bajo el anonimato, en primera persona y en forma de epístola.

De igual forma, la caracteriza un idioma cargado de gracia pero poco comprensible, pues, es necesario tomar en cuenta que las primeras ediciones de la novela se llevaron a cabo en el año 1554.

Estos son algunos fragmentos que la definen como un clásico:

1. “Pues sepa Vuestra Merced, ante todas cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nascimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre; y fue desta manera: mi padre, que Dios perdone, tenía cargo de promover una molienda de una aceña que está ribera de aquel río, en la cual fue molinero más de 15 años; y están mi parto y parióme allí. De manera que con verdad, me puedo decir nascido en el río” – Tractado primero.

2. “Y por evitar prolijidad, desta manera estuvimos ocho o diez días, yéndose el pecador en la mañana con aquel contento y paso contado, a papar aire por las calles, teniendo en el pobre Lázaro una cabeza de lobo” – Tractado tercero.

3. “Cuando por bien no le tomaban las bulas, buscaba cómo por mal se la tomasen. Y para aquello, hacía molestias al pueblo, y otras veces con mañosos artificios; y porque todos los que le veía hacer, sería largo de contar, diré uno muy sotil y donoso, con el cual probaré bien su suficiencia” – Tractado quinto.

4. “Despedido del capellán, asenté por hombre de justicia con un alguacil; mas muy poco viví con él, por parescerme oficio peligroso, mayormente que una noche nos corrieron a mi amo y a mí a pedradas y a palos unos retraídos; y a mi amo, que esperó, trataron mal, mas a mí no me alcanzaron. Con esto renegué del trato” – Tractado séptimo.

5. “Hame sucedido tan bien, yo le he usado tan fácilmente, que casi todas las cosas al oficio tocantes pasan por mi mano; tanto, que en toda la ciudad, el que ha de echar vino a vender, o algo si Lázaro de Tormes no entiende en ello, hacen cuenta de no sacar provecho” – Tractado séptimo.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com