Cinco breves poemas de Delmira Agustini que siguen marcando corazones

Por María Beatriz D'Andrea el 28/01/2019

Para los que desean conocer el significado de lo romántico hecho poesía para eso existen los poemas de Delmira Agustini.

Fue una mujer uruguaya que nació en Montevideo en el año 1886 incursionándose desde temprana edad en el mundo de las letras y lo poético.

Su primer poemario fue “El Libro Blanco” (1907) seguido de “Cantos de la mañana” (1910). Después de su muerte en 1914 a manos de su marido se publicaron otras obras de la escritora. Estas fueron “El rosario de Eros” y “La Alborada”.

Esta poeta fue considerada como una escritora llena de sensualidad y sensibilidad que asombraba con su poesía. Montevideo y Buenos Aires quedaron impactados con cada libro de versos que plasmó esta gran poeta en vida.

A continuación te presentamos cinco de sus poemas en donde se pueden apreciar todas las características por las que cautivaba esta escritora.

1. “El diamante”

Hoy, en una mano burda instintiva, deforme, he visto el diamante más bello que pueda encender el Milagro…
Parecía vivo y doloroso como un espíritu desolado…
Vi fluir de su luz una sombra tan triste, que he llorado por él
y por todos los bellos diamantes extraviados
en manos deformes…

2. “Anillo”

Raro anillo que clarea,
Raro anillo que sombrea
Una profunda amatista.
Crepúsculo vespertino

Que en tu matinal platino
Engarzó espléndido artista.
El porvenir es de miedo…
¿Será tu destino un dedo?

¿De tempestad o de calma?
Para clararte y sombrearte,
¡Si yo pudiera glisarte
en un dedo de mi alma!…

3. “Ceguera”

Me abismo en una rara ceguera luminosa,
un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
o en su disco de luz he quedado prendida?
No sé…
Rara ceguera que me borras el mundo,
estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo.

¡Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!

4. “Nocturno”

Engarzado en la noche el lago de tu alma,
diríase una tela de cristal y de calma
tramada por las grandes arañas del desvelo.

Nata de agua lustral en vaso de alabastros;
espejo de pureza que abrillantas los astros
y reflejas la cima de la Vida en un cielo…
Yo soy el cisne errante de los sangrientos rastros,
voy manchando los lagos y remontando el vuelo.

5. “Boceto inconcluso”

A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio,
-un silencio agudo y profundo como el acecho
de un sonido insólito y misterioso-
siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente,
por yo no sé qué tierras nunca vistas,
en un raudal potente y rumoroso…

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