Así fue la extraña infancia de Kim Jong-un (+fotos)

Por Valentina Rausseo el 15/10/2019

Nosotros sólo sabemos que de él no sabemos nada. O por lo menos muy poco. Eso que leemos en Internet, libros y revistas. Sin embargo, aquí te contaremos una pequeña parte de su historia, para que tengas idea de cómo fue la infancia de Kim Jong-un.

“Su infancia fue anormal y solitaria. No iba a la escuela y no tuvo ni un amigo. Ni tan siquiera su padre (Kim Jong-II) se lo presentó a los hijos de sus amigos, vivía aislado junto a sus hermanos, los tres solos. “Eso sí, rodeado de lujos: con comida y ropa importada, en un complejo privado con piscinas y un coche modificado para poderlo usar desde niño”.

Esas fueron palabras textuales de la periodista Anna Fifield, autora de «The Great Successor: The Divinely Perfect Destiny of Brilliant Comrade Kim Jong-un», en una entrevista para la BBC.

«The Great Successor: The Divinely Perfect Destiny of Brilliant Comrade Kim Jong-un» (El gran heredero: el destino divinamente perfecto del brillante camarada Kim Jong-un) es un libro en el que Fifield examina la vida del líder norcoreano. Pero enfocándose más que todo en su infancia.

Nunca llegó a sentirse especial porque no conocía nada más que los lujos. Y cuando cumplió ocho años de edad, se anunció que sería el heredero; lo vistieron como un general y compusieron una canción que hablaba acerca de cómo seguir los pasos de su padre.

¡Imaginen ustedes eso!

Partiendo de ahí, obviamente jamás se volvería a sentir como un niño normal. Aunque nunca lo fue, realmente, pero al menos antes de los ocho años no tenía tantas responsabilidades.

Todos los generales y mandamases se inclinaban ante él al verlo. Y ya comenzaba a aparecer en su vida esos aires de superioridad y autoridad.

“Estaba estresado y no tenía nadie de su edad con quien jugar”, contó alguna vez un guardia de seguridad de su padre para la cadena ABC.

“Sólo había adultos, que le educaban y jugaban con él”. Aparte, «nadie podía contactarse con alguien de la familia de los Kim sin el permiso de ellos. El castigo era la prisión o la ejecución. Tenían que protegerles, los niños podían ser secuestrados”, agregó.

Un poco más grande, asistió a la escuela (en Corea del Norte), en donde logró relacionarse con niños de la élite; pero muy poco, ya que siempre estuvo aislado de todo, y por esa razón, en muchas ocasiones presentaba problemas a la hora de hacer amigos.

«El punto de inflexión llegó entre los 12 y 15 años, cuando estuvo estudiando en Suiza, donde tuvo dificultades académicas y sociales. No quería estudiar, no hacía amigos porque no dominaba la lengua y acabó siendo una época “nada feliz para él”, detalla Fifield.

Y agrega que ese viaje a Suiza, al parecer, lo trastocó.

“Fue por el hecho de vivir en Suiza y viajar por Europa y ver cómo era el mundo exterior, que se dio cuenta de que si no fuera por el culto a la personalidad de su familia y su extraño sistema totalitario, él no sería nadie, no sería especial. No sería obedecido, ni alabado, ni viviría esta vida de lujo. Él simplemente sería otra persona común que tendría que hacer sus tareas y obtener buenas calificaciones para poder avanzar. Regresó con la opinión que necesitaba mantener el sistema intacto para que él y su familia pudieran continuar disfrutando de esta vida tan privilegiada”, dijo la periodista en la entrevista pero bajo una fuerte crítica.

La verdad es que, este pequeño resumen, ya es capaz de responder muchas preguntas, o al menos aclarar ciertas dudas, como por ejemplo, ¿sería gracias a esta crianza que llegó a tomar decisiones crueles y totalitarias como la ejecución de su propio tío?

¡Es posible!

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