El aplastamiento de las gotas. Por Julio Cortázar

Por redaccionnyl el 04/09/2018

Julio Cortázar nos enseñó a darle importancia a las cosas más pequeñas y a volverlas literatura para disfrutarlas y entender la realidad por completo.

También nos enseñó a aguardar, a seguir leyendo y a publicar solo cuando se inevitable. Así que no corra a querer hacer lo mismo con el rocío luego de leer esto. Es que entendemos que leer a Cortázar nos motiva a querer escribir también. Pero aguántese y disfrute.

El aplastamiento de las gotas

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

El aplastamiento de las gotas leído por Julio Cortázar

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