24 escritores ecuatorianos que toda América Latina debería leer

Por Néstor Luis González el 07/04/2019

escritores ecuatorianos
escritores ecuatorianos

Los escritores ecuatorianos han destacado en la literatura desde el siglo XVII. Hoy su lectura es fundamental para comprender la cultura latinoamericana.

De los muchos escritores de Ecuador que podríamos nombrar, hemos compilado una lista de 24. Muchos académicos, poetas y periodistas quedarán por fuera, pero toda lista es arbitraria.

A continuación, una lista valiosa no solo para trabajos escolares, sino también para la satisfacción de las mentes curiosas que habitan la lengua española.

Eugenio Espejo

Eugenio Espejo
Quienes destacan en la cultura ecuatoriana pueden ganar el Premio Eugenio Espejo.

Fue un político, médico y escritor nacido en Quito, hijo de indio y mulata. Como redactor y director de Primicias de la cultura de Quito, defendió las ideas emancipadoras, lo que le valió la persecución y el destierro a Bogotá, junto con la clausura del periódico. Entre sus obras literarias destacan el Nuevo Luciano o despertador de ingenios, crítica política al sistema educativo de los jesuitas, Marco Porcio Catón, Ciencia Blancardina y las Cartas riobambesas. Doctor en medicina, defendió la necesidad de la vacunación. Por sus ideas independentistas a favor de los criollos fue encarcelado por las autoridades españolas. Murió en 1795 en la prisión de Quito.

José Joaquín Olmedo

En 1845 formó parte del gobierno provisional y presentó su candidatura a la presidencia de la República, siendo derrotado por Vicente Ramón Roca (1845-1849). Entre sus poemas destacan La victoria de Junín (1825), en el que cantaba las últimas y decisivas campañas militares de la independencia hispanoamericana, y la Oda al General Flores, vencedor de Miñarica (1835), donde aparece también el desencanto ante las luchas civiles que comenzaban a minar las esperanzas en el futuro de los hispanoamericanos. Murió en 1847 en Guayaquil.

Juan Montalvo

Se le considera uno de los mayores prosistas hispanoamericanos del siglo XIX, pues su léxico, giros y cadencias, así como la desenfadada agudeza de su pensamiento, apelan a fuentes diversas: los clásicos latinos, el siglo de oro español, los románticos franceses. Frente a la opción de Domingo Faustino Sarmiento, o sea la constante reinvención latinoamericana del idioma, Montalvo trabaja por recuperar olvidadas fuentes de la literatura española, empleadas con extrema libertad.

Juan León Mera

Juan León Mera
Juan León Mera fundó la Academia Ecuatoriana de la Lengua en 1874.

El movimiento literario del romanticismo influyó en su escritura, como también en Esteban Echeverría o Domingo Faustino Sarmiento, y le llevó a afirmar que había llegado la hora de crear una literatura propia, de buscar el genio nacional que acompañara la independencia de las jóvenes naciones. 

Remigio Crespo Toral

Su vida estuvo entre el Derecho, el servicio público y la literatura.

Aprendió las primeras letras de su madre, y realizó sus primeros estudios en el colegio San Luis de los jesuitas de Cuenca, fue discípulo privado de monseñor González Suárez y se doctoró en Derecho en 1886. Fundó la Academia de Derecho Público en 1879, bajo la dirección de Matovelle y el semanario El Correo del Azuay en 1881. Ejerció su profesión de abogado hasta 1894, año en que fue nombrado Director de Estudios de la provincia del Azuay.

Isaac Jesús Barrera Quiroz

Isaac Jesús Barrera Quiroz
Uno de los grandes polímatas de Ecuador.

Considerado como una de las figuras más destacadas del panorama intelectual ecuatoriano del siglo XX, brilló especialmente por la difusión de sus amplios saberes humanísticos, que entre otros cargos y honores le llevaron a dirigir la Academia Ecuatoriana de la Historia.

Medardo Ángel Silva

Medardo Ángel Silva perteneció a la llamada Generación Decapitada.

Escritor, poeta, músico y compositor ecuatoriano, considerado el mayor representante del modernismo en la poesía ecuatoriana. Medardo Ángel Silva, en la más genuina tradición del romanticismo, se suicidó. Junto a él figuran, en la citada tendencia, Ernesto Noboa y Caamaño, Arturo Borja y Humberto Fierro.

Jorge Carrera Andrade

Jorge Carrera Andrade

Aunque algunos de sus poemas reflejan su identificación con la revolución social, la mayor parte de su poesía consiste en descripciones metafóricas de lugares y objetos, y se caracteriza por sus imágenes sensibles y originales. Entre las obras de Carrera se cuentan El estanque inefable (1922), La guirnalda del silencio (1926), La hora de las ventanas iluminadas (1937 ) y Floresta de los guacamayos ( 1964 ). Escribió también libros de viajes, como Rostros y climas (1948), y ensayos como La tierra siempre verde (1955).

José de la Cuadra

José de la Cuadra

De tendencia socialista, creó una universidad popular en su ciudad natal y ocupó altos cargos en la Administración de su país. También perteneció al grupo de Guayaquil, cuyo lema era «la realidad y nada más que la realidad». Su evolución literaria pasó de la novela rosa y galante a la social, tremendista y testimonial, aunque en sus argumentos siempre hay un lugar para los mitos y leyendas, y en su última época mostró un gran interés por los análisis científicos en el campo de la etnografía.

Alfonso Rumazo

Sus innegables méritos y su gran capacidad de observación hicieron de él uno de los escritores y críticos más relevantes del panorama americano, con una producción de estilo castizo y elocuente.

Jorge Icaza

Icaza, apodado «Ñaño», alcanzó fama internacional por su novela «Huasipungo».

En 1933 su obra teatral El dictador recibió duras críticas de las autoridades, por lo que comenzó a escribir novelas y, aunque abrió una librería, nunca abandonó su cargo gubernamental. La publicación de su primera novela, Huasipungo (1934), hizo que las autoridades ecuatorianas se arrepintieran de haber censurado su anterior obra teatral, pues el libro constituyó no sólo una salvaje crítica a la actitud de los terratenientes respecto de los indígenas, sino que, además, tuvo un enorme éxito de público y fue traducida a varios idiomas.

Pablo Palacio

Pablo Palacio fue un adelantado en lo que respecta a estructuras y contenidos.

Abogado y profesor de filosofía, su vida relativamente breve, su obra precoz, su militancia en el socialismo, sus posturas inconvencionales y su demencia final, arrojan sobre su biografía unas penumbras novelescas. En una época en la cual dominaba el realismo social, la literatura indigenista, Palacio opta por la desintegración de las formas, la parodia y el gusto por lo extravagante, lo marginal o lo monstruoso, propios de ciertas actitudes de las vanguardias.

Humberto Salvador

Humberto Salvador
Los cuentos de Humberto Salvador lo dieron a conocer.

Se dio a conocer como escritor con la recopilación de relatos Ajedrez (1929). A continuación publicó la novela En la ciudad he perdido una novela (1930), de audaz experimentación formal y temática, en la que no es posible atender a una historia lineal; se trata de un texto que se va haciendo a medida que reflexiona sobre la ciudad de Quito.

Demetrio Aguilera Malta

Demetrio Aguilera Malta
Los personajes de Aguilera Malta tocaron las entrañas de la realidad ecuatoriana.

Se centró en los conflictos indianistas, en la situación social y cultural de los indios y mulatos en el campo de Ecuador. En sus novelas, sobre todo, enfatiza más las situaciones patéticas, propias de la novela social, que el retrato psicológico de sus personajes. Sin embargo, el hecho de que practicara un realismo literario propio de una época en que las letras estaban dominadas por las vanguardias estéticas cosmopolitas le dan una gran originalidad e importancia.

Alfonso Cuesta

Desarrolló, empero, gran parte de su carrera docente y literaria en Venezuela, por lo que algunos estudiosos de las Letras hispanoamericanas le incluyen en la historia de la literatura venezolana antes que en la ecuatoriana. Impulsado desde se adolescencia por una acusada vocación humanística, se convirtió en un lector voraz y, ya en su juventud, se trasladó a Caracas para cursar estudios superiores de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central de Venezuela.

Adalberto Ortiz

Adalberto Ortiz
Los libros de Ortiz tocaron el tema de la negritud con tanta crudeza que llegaron a prohibirse.

De origen mulato, condición que marca buena parte de su obra, se dedicó a la literatura y a la pintura. Fue diplomático y secretario de la Casa de Cultura de Guayaquil. Prohibidos sus libros por el gobierno en 1963, emprendió viajes por Europa y Estados Unidos. Ortiz se inició como poeta en la tendencia del negrismo. De esta época datan Camino y puerto de angustias (1945), Tierra, son y tambor (1953) y El vigilante insepulto (1954). En su obra narrativa, a la observación de la vida de los negros y mulatos de su país se añaden las técnicas de la novelística norteamericana, notoriamente las de John Steinbeck y John Dos Passos.

César Dávila Andrade

César Dávila Andrade
Pese al poco reconocimiento, muchos lo consideran uno de los grandes poetas del continente.

Formó parte del grupo literario Madrugada y a partir de 1951 vivió en Venezuela, dónde ejerció como periodista y reafirmó su carrera como escritor y poeta. Allí, debido a su vida bohemia y angustiosa le llevaron al suicidio en Caracas en 1967. Dávila Andrade fue un nombre fundamental en el proceso evolutivo y en la madurez de la lírica ecuatoriana de la segunda mitad del siglo XX.

Efraín Jara Idrovo

Enfraín Jara Idrovo
Jara Idrovo fue uno de los poetas más destacados de la historia de Ecuador.

Jara Idrovo pertenece a aquellos poetas en los cuales la materia lingüística se potencia con insospechadas cargas significativas, trabaja la lengua hasta límites pocas veces alcanzados en las letras ecuatorianas, mediante un proceso de condensación y ambigüedad polivalente que incorpora definitivamente a la lírica ecuatoriana una voz nueva y de gran trascendencia para el futuro de la poesía de ese país. En el año 1999 se le concedió el Premio Nacional Eugenio Espejo, por la totalidad de su obra. 

Jorge Enrique Adoum

Jorge Enrique Adoum
Adoum posando durante una entrevista.

Los poemas de Jorge Enrique Adoum son excepcionales. Las preocupaciones sociales estuvieron muy presentes en su primer poemario, Ecuador amargo (1949), y luego, bajo la influencia de Pablo Neruda (de quien fue secretario personal durante algún tiempo), en Los orígenes (1952), El enemigo y la mañana (1952), Dios trajo la sombra (1959) y El dorado y Las ocupaciones nocturnas (1961), volúmenes que conforman Los cuadernos de la tierra (1961), notable esfuerzo poético por recuperar las experiencias históricas del hombre ecuatoriano desde sus orígenes hasta los dolorosos tiempos de la conquista y colonización.

Alicia Yánez Cossío

Alicia Yánez Cossio
La escritora Yánez Cossío en la comodidad de su hogar concediendo una entrevista.

Autora de una considerable producción narrativa protagonizada por personajes femeninos cuya fortaleza les permite afrontar con audacia y decisión la búsqueda de su propia identidad y el enfrentamiento con las convenciones sociales, religiosas y morales de la sociedad en la que viven, está considerada como una de las voces más destacadas de la literatura ecuatoriana contemporánea escrita por mujeres.

Modesto Ponce Maldonado

Modesto Ponce Maldonado
Modesto Ponce Maldonado al recibir el Premio Linares

Colabora con las revistas Con/texto de Quito y Solotextos de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay. Su libro de cuentos También tus arcillas (1996), es la punta del iceberg de una obra y una vida decantadas en profundidad. En los trece relatos, número cabalístico, que componen esta obra, degustamos al escritor que conoce el oficio, pero también atisbamos el pensamiento del hombre, soplo que, como sucede con los objetos bien tallados, el artífice vela el oficio y resalta el producto. Su nombre aparece en diversas recopilaciones de cuentos, Antología básica del cuento ecuatoriano (1998) y Poesía y cuentos ecuatorianos (1998).

Abdón Ubidia

Abdón Ubidia
Abdón Ubidia tras recibir el Premio Nacional de Literatura Eugenio Espejo

Es uno de los escritores más representativos de la literatura ecuatoriana actual. Hay muchas formas de pintar, y eso lo sabe Abdón Ubidia. Desde niño sus ojos captaban la esencia de su ciudad natal y sentía la necesidad de contar todo lo que se desborda en la mitad del mundo. Es el autor de los libros de cuentos Bajo el Mismo Cielo Extraño (1979), Divertinventos(1989) y las novelas Ciudad de Invierno (1984) y Sueño de lobos (1986). Como investigador en el campo de la literatura oral, publicó El cuento popular(1997) y La poesía popular (1982).

Eliécer Cárdenas

Eliécer Cárdenas
Eliécer Cárdenas hablando de su libro favorito: «Corazón», de Edmundo de Amicis.

En 1978, escribió la novela Polvo y ceniza, obra con la cual participó en un concurso por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, para los escritores menores de 40 años, ganando el primer premio. El libro es la novela más vendida en Ecuador. Polvo y ceniza pone a Cárdenas en el pináculo de la narrativa ecuatoriana en la década de 1980.

Gabriela Alemán

Gabriela Alemán
Gabriela Alemán a propósito de su libro «Humo».

Es licenciada en Traducción obtenida en el Reino Unido, una Maestría en Letras otorgada por la Universidad Andina Simón Bolívar y un PhD en cine Latinoamericano otorgado por la Universidad de Tulane en Nueva Orleans. Se ha desempeñado como guionista, escritora, traductora y jugadora de baloncesto. Actualmente vive y trabaja en Ecuador. Sus cuentos, entrevistas y artículos han aparecido en publicaciones nacionales y extranjeras. Publicó el libro de cuentos infantiles En el país rosado en 1994 y un año después el cuento Anabel. En 1996 publicó el libro de cuentos Maldito Corazón. Escribió el texto para teatro La Acróbata del Hambre. En el 2000 publicó el libro de cuentos Zoom, obra que obtuvo críticas muy positivas. En el 2002 publicó la recopilación de cuentos Fuga Permanente. En novelas ha publicado Boddy Time y Poso Wells. En 2009 publicó La Cicatriz. En el 2006 recibió una beca Guggenheim. Realizó el guión y story board del comic Puertas adentro, editado por Unicef. Sus artículos académicos han aparecido en diversas publicaciones.

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Periodista venezolano. Editor de medios.

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