19 escritores bolivianos que debes leer antes de morir

Por redaccionnyl el 21/12/2016

Como sabemos que de la importancia de la literatura del Altiplano, hemos hecho una selección de los 19 escritores bolivianos que hay que leer antes de morir.

La literatura boliviana ha avanzado con cautela y paso firme durante los últimos siglos hasta no tener nada qué envidiarles a la de sus vecinos.

De los primigenios Nataniel Aguirre y Adela Zamudio, damos un recorrido por lo más reconocido de las letras bolivianas hasta adentrarnos en las biografías de autores más recientes como el poeta Shimose o Juan Pablo Piñeiro. Disfrute y no deje de leer los que pueda.

Nataniel Aguirre

Nataniel Aguirre

Escritor boliviano, que sirve de enlace entre el romanticismo y el realismo y modernismo. Para Anderson Imbert es «el mejor novelador de la historia, en Bolivia, y uno de los mejores de toda Hispanoamérica». No obstante, era también historiador y patriota. En su novela más conocida, Juan de la Rosa (1885), que lleva como subtítulo Memorias del último soldado de la Independencia, cuenta algunos de los episodios más heroicos de la historia de Cochabamba, su ciudad natal, para destacar la resistencia del pueblo contra el general español José Manuel de Goyeneche. Al tratar en una novela histórica hechos recientes que todavía están en la conciencia de los lectores, lo que hace es alejarse del estilo romántico que prefería situar los relatos en tiempos más remotos y acercarse a una literatura didáctica que trata de formar a la población en la corriente liberal. Escribió también cuentos, dramas románticos de corte folletinesco, como Visionarios y mártires (1865) y Represalia de héroe (1869) y, como no podía ser menos, poesía lírica y patriótica. Entre sus trabajos como historiador destaca Bolivia en la guerra del Pacífico (1883).

Adela Zamudio

Adela Zamudio

Educadora, escritora y pintora boliviana nacida en La Paz. Desde el punto de vista político e ideológico, la importancia de Adela Zamudio reside en haber denunciado los problemas derivados de la desigualdad social y económica de su país. Por otra parte, debe ser considerada una de las pioneras en la lucha por la liberación de la mujer. Su actitud militante, aunque impregnada de principios ligados al cristianismo, le valió el rechazo de los sectores civiles y eclesiásticos más conservadores de Bolivia. Contó, sin embargo, con el apoyo y la solidaridad de un sector representativo de la clase intelectual y de los escritores de su generación, pertenecientes al movimiento romántico. En 1887 publicó en Buenos Aires Ensayos políticos, que reflejan su pensamiento progresista. Además de la actividad docente, destacan sus ensayos y conferencias sobre la importancia de la educación en el progreso de la sociedad. En 1911 fundó la primera Escuela de Pintura para señoritas y otra semejante destinada a los niños de los suburbios. Fue profesora y directora de la primera Escuela Laica de Bolivia. Escribió asimismo piezas teatrales y obras líricas infantiles. Manifestó su inclinación por la poesía desde muy joven con el seudónimo Soledad. Entre otras obras, merecen citarse Íntimas, Peregrinando, Ráfagas, Noche de fiesta, El velo de la Purísima y Cuentos breves. El novelista Augusto Guzmán escribió sobre Adela Zamudio la obra titulada Biografía de una mujer ilustre.

Ricardo Jaimes Freyre

Artista exquisito, original y creador de ritmos nuevos, nacido en Tacna mientras su padre, oriundo de Potosí, era Cónsul de Bolivia. Iniciador del modernismo, fundó con Rubén Darío la Revista de América en Buenos Aires. Catedrático, primero en Sucre, y luego veinte años en Tucumán. Diplomático, hombre de Estado, ejerció altos cargos. Inició su obra literaria en la Argentina. Hay en sus poemas alusiones a la Mitología nórdica. Entre sus obras cabe mencionar media docena de libros importantes sobre diferentes aspectos de la historia de Tucumán, Historia de la Edad Media y de Los Tiempos Modernos, los dramas La hija de Jefté y Los Conquistadores (1928). Libros de poemas Castalia Bárbara (1897) y Los Sueños son Vida. La cautivante personalidad, su aspecto mosqueteril de alborotada melena, penetrante mirada, mostacho erguido, sombrero alón y capa española, atraía a estudiantes, amigos y mujeres que lo rodeaban admirando su vibrante voz musical, su ademán galante y señorial. Bolivia y la Argentina comparten la gloria de este artista augural, que abrió las puertas de la poesía libérrima del presente. Fue la suya una voz orquestal con sonoridades de bronce y calidades de seda, dominador magistral de la idea y la retórica que manejó tanto ternas intemporales, como universales. Murió en Potosí en 1933.

Jaime Mendoza

Médico, novelista y ensayista boliviano. Nació en la ciudad de Sucre. Su actividad como médico constituyó una base importante para su experiencia como narrador, caracterizada por el realismo descriptivo y próximo a la obra de Alcides Arguedas por su exploración de los problemas sociales en la literatura boliviana. Escribió En las tierras del Potosí (1911), sobre la vida de los mineros; Páginas bárbaras (1914), sobre los recolectores de caucho; Poemas (1916), Los malos pensamientos (1916) y El lago enigmático (1936). Su ensayo El macizo boliviano (1935) se ocupa de definir la nacionalidad boliviana reivindicando la importancia de la influencia andina y el sentido de la armonía entre el pueblo indígena y el paisaje.

Franz Tamayo

Político y escritor boliviano, elegido presidente de la República en 1934. Nacido en La Paz, compaginó su vocación como escritor con la vida política y gozó de gran popularidad. Adscrito al Partido Radical, fue diputado, presidente de la Cámara, embajador ante la Sociedad de Naciones y ministro de Relaciones Exteriores. En 1934 fue elegido presidente de la República, pero no pudo tomar posesión del cargo debido al golpe militar dirigido por José Luis Tejada Sorzano. Tamayo dirigió el periódico El Hombre Libre y fundó El Fígaro. Por su obra poética está considerado como el mejor representante del modernismo en Bolivia. Entre sus obras destacan: Odas (1898), Proverbios sobre el arte, la vida y la ciencia (1905), La Prometeida (1927), Scherzos (1932), Scopas (1939) y Epigramas griegos (1945). Falleció en 1956 en La Paz.

Alcides Arguedas

Escritor y político boliviano; pronto mostró su decepción frente al liberalismo que llegó al gobierno de su país en 1898, y dedicó sus esfuerzos a la regeneración nacional. Entre sus ensayos destaca Pueblo enfermo (1909), donde pormenoriza los males de Bolivia, resultado de un «progreso indefinido» y del medio geográfico hostil. Esos mismos planteamientos determinaron su análisis de la historia boliviana en La fundación de la República (1920), Historia general de Bolivia (1922), Los caudillos letrados (1923), La plebe en acción (1924), La Dictadura y la Anarquía (1926) y Los caudillos bárbaros (1929), y están también presentes en la denuncia de las infrahumanas condiciones de vida de los campesinos indígenas que ofreció en su novela más célebre: Raza de bronce (1919), una de las manifestaciones más importantes de la narrativa indigenista hispanoamericana. Pisagua (1903), Wuata Wuara (1904) y Vida criolla (1912) son otras novelas suyas. También ofrecen un gran interés sus memorias, que tituló La danza de las sombras (1934).

Armando Chirveches

Escritor boliviano nacido en La Paz. Pertenece a la generación de 1910, caracterizada estéticamente por el tránsito entre el romanticismo y el modernismo. Escribió las novelas Celeste (1905), La candidatura de Rojas (1909), La virgen del lago (1920), Flor del trópico (1926) y A la vera del mar (1926). Según el novelista boliviano Augusto Guzmán, su mejor obra desde el punto de vista compositivo es La casa solariega, una nostálgica reflexión sobre un mundo de costumbres y valores perdidos. Como poeta, publicó Lilí (1901), Noche estival (1904), Cantos de primavera (1912) y Añoranzas. Al amor y a ellas (1920). Se suicidó en París en 1926.

Adolfo Costa du Rels

Diplomático y escritor boliviano. Nació en Sucre. Estudió en las universidades francesas de Aix-en-Provence y París. Fue ministro de Hacienda (1928), delegado boliviano ante la Sociedad de Naciones (1931), plenipotenciario en Suiza y la Ciudad del Vaticano (1937-1943), así como embajador en Argentina (1943-1944) y Francia (1948-1952). Su producción literaria está escrita en español y francés y abarca todos los géneros: teatro (Hacia el atardecer, 1919; La hantise de l»or, 1928; Les forces du silence, 1944; o Les standards du roi, 1957); novela (Tierras hechizadas, 1931; o Laguna H3, 1938); y ensayística (Problèmes d»une paix, 1939; o El drama del escritor bilingüe, 1941). Consiguió múltiples galardones a lo largo de su vida, como el Premio Nacional de Literatura de 1976 y la Gran Cruz del Cóndor de los Andes. Era miembro de la Legión de Honor francesa, con el grado de oficial, y de las academias de Historia de Argentina y Bolivia. Murió en 1980, en La Paz.

Guillermo Francovich

Filósofo y dramaturgo boliviano, nacido en Sucre, que desarrolló una amplia actividad política y académica. Fue rector de la Universidad de San Francisco Xavier de su ciudad natal, director del Centro Regional de la UNESCO de La Habana y miembro de la Academia Boliviana de la Lengua. En su labor ensayística destaca el intento por sistematizar y divulgar las corrientes de pensamiento boliviano contemporáneo, junto con trabajos dedicados a grandes pensadores y filósofos, como Francis Bacon, Martin Heidegger, Alfred North Whitehead, Blaise Pascal, Claude Lévi-Strauss, entre otros. En su obra filosófica late un espíritu vitalista y existencialista. Analiza las pasiones humanas y ve éstas como la fuerza transformadora de la existencia, aunque pervive en el fondo un sentimiento de desesperanza. Sus obras más representativas son, La filosofía en Bolivia (1945), La filosofía existencialista de Martin Heidegger (1946), El pensamiento boliviano en el siglo XX (1956) y Los mitos profundos de Bolivia (1980).

Augusto Guzmán

Novelista y ensayista boliviano. Nació en Totora, departamento de Cochabamba, y murió en la ciudad de Cochabamba. Recibió en 1961 el Premio Nacional de Literatura de Bolivia. Su participación en la guerra del Chaco, que ha sido tema recurrente en la historia de la literatura boliviana, fue experiencia determinante para la composición de la novela Prisionero de guerra, publicada en 1937 en Santiago de Chile. Hay en Augusto Guzmán, que compartió la literatura con su pasión de historiador y de periodista, el deseo de ser fiel a los hechos aunque, según sus propias palabras, «la historia no sólo es memoria, sino también reconstrucción imaginativa». Entre los temas que le preocuparon figuran la reforma agraria y la situación del campesinado en el contexto de la guerra del Chaco y de la revolución de 1952. Entre sus obras más importantes merecen citarse La sima fecunda (1938), El kolla mitrado (1942), Baptista (1949), Gesta valluna (1953), Cuentos de Pueblo Chico (1954) y Bellacos y paladines (1964). Es también autor del ensayo La novela en Bolivia (proceso 1847-1954), en el que divide la historia de la novela boliviana en tres periodos, que corresponden al romanticismo, el realismo y el naturalismo, respectivamente.

Óscar Cerruto

Poeta y narrador boliviano, nació y murió en la ciudad de La Paz. Son destacables sobre todo los libros de poemas, reunidos en 1985 en un volumen: Cifra de la rosa y siete cantares (1957), Patria de sal cautiva (1958), Estrella segregada (1975), Reverso de la transparencia (1975) y Cántico traspasado (1976). Se trata de una poesía que, con leves toques anecdóticos, de tipo familiar o patriótico, se concentra en sus propias calidades, es decir en el trabajo del lenguaje en sí mismo. El gusto por la imagen y la alegoría define a grandes rasgos su poesía, ligada a los movimientos de vanguardia. La libertad de las formas empleadas se aúnan con una expresión ceñida y depurada, sin alardes retóricos ni complacencias decorativas. Como narrador, ha dejado cuentos, Cerco de penumbras (1958), en los que recoge escenas de la vida cotidiana en su país, y una novela, Aluvión de fuego (1935), basada en episodios de la posguerra del Chaco. Fue miembro de la Academia boliviana de la lengua.

Jaime Sáenz

Poeta y narrador boliviano nacido en La Paz. Escritor rebelde, marginado, alcohólico, no es sólo uno de los pocos enfants terribles de las letras bolivianas, sino que es parte integrante de una vida que asumió la escritura con vocación monástica. Entre sus obras destacan, El escalpelo (1955), Aniversario de una visión (1960), Visitante profundo (1964), Muerte por el tacto (1967), Recorrer esta distancia (1973), Bruckner. Las tinieblas (1978), Imágenes pacenhas (1979), Al pasar un cometa (1982), La noche (1984), Los cuartos (1985), La piedra imán (1989) y Los papeles de Narciso Lima Acha (1991), éstas dos póstumas. Su última obra arroja luces sobre otros dos importantes aspectos de su existencia, la sexualidad y su atracción por el nazismo, similar en algunos aspectos al de Ezra Pound. El impacto del alcohol en su vida está ampliamente explorado en quizá sus dos libros más importantes, el poemario La noche (1984) y la novela Felipe Delgado (1989). A partir de la década de los sesenta Saenz no volvió a beber hasta poco antes de su muerte en 1986. La ciudad de La Paz fue su espacio vital y el permanente trasfondo de su obra.

Pilar Serrano

Pintora y escritora boliviana nacida en La Paz. Esposa del novelista José Donoso, éste hizo una obra narrativa que se parecía mucho a su personalidad y que no hubiera existido sin ella. Sus amigos mutuos, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Jorge Edwards, Gabriel García Márquez y Guillermo Cabrera Infante, siempre dijeron que esta pareja estaba tan unida que hasta enfermaba al tiempo. La paradoja justiciera de la vida hizo cierto esto hasta el final, pues murieron el mismo año 1997, con pocos meses de diferencia. Pilar Donoso, como así la llamaban, asombró con su sensibilidad narrativa en España y en su tierra; pero siempre tuvo la voluntad de ocultarse detrás de la bambalina de su abnegación. Cuando Donoso cumplió 70 años y en Chile le festejaron como el héroe literario y paradójico que fue el autor de El obsceno pájaro de la noche, Pilar se quedó en casa uno de los días principales de la fiesta para que él se divirtiera sin cortapisas. Ésa fue la norma de su vida. Eran tan iguales, en tantas cosas, que hablaban en cascada, sin interrumpirse, y continuándose. Cuando dialogaban con los demás lo hacían con el reposo de las novelas de Donoso, y en la conversación siempre estaba, presente o como referencia, su única hija, a la que Donoso también llamaba Pilarcita, y que se suicidó en el año 2011.

Néstor Taboada

Escritor boliviano nacido en La Paz. Fue militante del Partido de Izquierda Revolucionaria, del que se apartó en 1950 para fundar, con otros intelectuales, el Partido Comunista de Bolivia. Fue director, entre 1964 y 1968, del Departamento de Cultura de la Universidad Técnica de Oruro, donde dirigió la revista Cultura Boliviana. También tuvo a su cargo la edición de Pueblo y Cultura y Letras Bolivianas, entre otras publicaciones periódicas. En 1972, durante el gobierno del general Hugo Banzer, debió exiliarse y fijó su residencia en Buenos Aires. Su primera obra conocida es el cuento Claroscuro, con el que obtuvo un premio en 1948, en su época de estudiante. Publicó, entre otras, las siguientes obras, que revelan su preocupación por la injusticia social, la relación amorosa y la muerte, El precio del estaño (1960), El signo escalonado (1975), entre las raíces míticas indígenas y la indigencia de los mineros bolivianos; Manchay Puytu, el amor que quiso ocultar Dios (1977), Las naranjas maquilladas (1984) y No disparen contra el Papa (1988), acerca del atentado de un pintor boliviano contra Pablo VI.

Marcelo Quiroga Santa Cruz

Político y escritor boliviano, nacido en Cochabamba y asesinado en La Paz. Dedicado a la política y el periodismo, tras su graduación en Derecho, fue diputado y ministro de Minas y Petróleo (1969), cargo desde el que promovió la nacionalización de compañías extranjeras. Marchó al exilio al producirse en Bolivia el golpe militar que derrocó a Luis Adolfo Siles Salinas y residió en Argentina, Chile y México. Fundó el Partido Socialista en 1971. De vuelta a su país, durante el gobierno de Luis García Meza, fue tomado preso, torturado y asesinado por el régimen entonces imperante. Si bien redactó algunos poemas en su juventud y dejó una obra periodística extensa y varios decisivos documentos políticos, su lugar en la literatura boliviana se debe a Los deshabitados (1957), narración de intenso realismo social. Fragmentos de una novela inconclusa, Otra vez marzo, fueron publicados en 1990.

Renato Prada Oropeza

Narrador, ensayista y crítico literario boliviano, nacido en Potosí. Autor de una brillante producción narrativa que progresa con idéntica soltura por los dominios genéricos de la novela extensa y el relato breve, está considerado como uno de los mejores prosistas bolivianos de la segunda mitad del siglo XX. Además, su valiosa contribución ensayística al estudio de la literatura le sitúa entre los mayores exponentes de la crítica literaria hispanoamericana contemporánea. Escritor relativamente tardío, irrumpió en el panorama cultural boliviano a finales de la década de los años sesenta con una colección de cuentos titulada Argal (1967). Merced a esta primera incursión del autor de Potosí en el complejo género de la narrativa breve, la crítica y los lectores pudieron comprobar las extraordinarias aptitudes de Renato Prada Oropeza para el cultivo de la prosa de ficción, aptitudes nuevamente manifiestas en su segunda recopilación de cuentos, que vio la luz al cabo de dos años bajo el título de Ya nadie espera al hombre (1969). Consagrado, tras la aparición de estas dos gavillas de relatos, en el transcurso de aquel mismo año sorprendió a propios y extraños con la publicación de su primera novela extensa, titulada Los fundadores del alba (1969) y fundadora, a su vez, de un nuevo subgénero temático dentro de la narrativa boliviana del último tercio del siglo XX: el de la novela inspirada en los movimientos guerrilleros que tuvieron lugar en Ñancahuazú y Teoponte entre 1967 y 1970. En efecto, esta espléndida narración, que relata pormenorizadamente la emboscada que habría de ocasionar la muerte a Ernesto «Che» Guevara, se convirtió de inmediato no sólo en pieza de culto de la crítica y los lectores bolivianos, sino en la obra inaugural de toda una corriente novelesca que, centrada en dichos episodios de la recentísima historia nacional, habría de abarcar algunos títulos tan relevantes como Larga hora: la vigilia (1979), del propio Renato Prada Oropeza y de otros escritores como Julio de la Vega, René Poppe, Óscar Uzín Fernández y Gaby Vallejo. Sus contribuciones al género de la novela extensa, lo enriqueció con otros títulos tan destacados como, El último filo (1974), el ya citado Larga hora: la vigilia (1979), Los nombres del infierno (1985) y Mientras cae la noche (1988). Además, publicó nuevos cuentos en el volumen titulado La ofrenda y otros relatos (1981). En su faceta de crítico, ensayista y estudioso del hecho literario, ha dado a la imprenta algunas obras de extraordinario valor para las nuevas generaciones de filólogos que se han forjado en Hispanoamérica a finales del siglo XX. Entre sus estudios más sobresalientes, resulta obligado recordar aquí los titulados La autonomía literaria: sistema y función (1976), El lenguaje narrativo: Prolegómenos para una semiótica narrativa (1979), Poética y liberación en la narrativa de Onelio Jorge Cardoso (1988) y Los sentidos del símbolo (1990).

Pedro Shimose

Escritor boliviano. Ejerció el periodismo y desempeñó actividades docentes en la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz) antes de fijar su residencia en Madrid, en 1971. Dirigió un Diccionario de autores hispanoamericanos (1982), es autor de una Historia de la literatura hispanoamericana (1989) y ha publicado el libro de relatos El Coco se llama Drilo (1976), pero es su obra lírica lo más destacado de su producción. En Poemas (1988) se encuentran reunidos los ocho primeros volúmenes: Triludio en el exilio (1961), Sardonia (1967), Poemas para un pueblo (1968), Quiero escribir, pero me sale espuma (1972), Caducidad del fuego (1975), Al pie de la letra (1976), Reflexiones maquiavélicas (1980) y Bolero de caballería (1985). Fue premio de Poesía Casa de las Américas en 1972. Acosado por la angustia, solidario con los desheredados, desarraigado por el exilio o recluido en el desencanto, las distintas etapas de su poesía son testimonio eficaz de las inquietudes dominantes en las últimas décadas.

Edmundo Paz Soldán

Escritor boliviano nacido en Cochabamba. En 1997 se doctoró en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de California, Berkeley, y desde ese mismo año es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor, entre otras, de las novelas Río fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Sueños Digitales (2001), El delirio de Turing (2003), Palacio Quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009) y Norte (2011); y de libros de cuentos como Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Sus obras han sido traducidas a nueve idiomas, y ha sido galardonado con el premio Juan Rulfo por el cuento Dochera (1997) y con el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido la beca de la fundación Guggenheim (2006). En la actualidad, colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País, La Tercera y El Deber, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Letras Libres.

Juan Pablo Piñeiro

Novelista y guionista de cine boliviano nacido en La Paz. Es autor de las novelas Cuando Sara Chura despierte e Illimani púrpura y el libro de cuentos Serenata cósmica. En la parcela cinematográfica, es autor de los guiones de las películas Hospital Obrero (Germán Monje, 2009) y Warisata (Paolo Agazzi, 2016).

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