12 frases William Faulkner que encierra la vida entera en una línea

Por redaccionnyl el 15/03/2019

William Faulkner fue considerado el rival estilístico de Ernest Hemingway porque sus largas frases contrastaban con las cortas del autor de “El viejo y el mar”.

También se le recuerda por haber sido uno de los grandes modernistas de la década de 1930, pues siguió la tradición experimental de escritores europeos como James Joyce, Virginia Woolf, Marcel Proust y Franz Kafka.

Como estos narradores del viejo continente, usó técnicas literarias innovadoras, como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista, y los saltos en el tiempo dentro de la narración.

Su influencia es notoria en la generación de escritores hispanoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. García Márquez en su “Vivir para contarla” y Vargas Llosa en “El pez en el agua” admiten su influencia en la narrativa.

Pese a esas largas frases de las que hablamos, sí logramos dar con una docena de pensamientos cortos que vale la pena compartir.

1. Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma.

2. No te molestes en ser mejor que tus contemporáneos o tus predecesores, intenta ser mejor que tú mismo.

3. Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás.

4. No podrás nadar hacia nuevos horizontes si no tienes el valor de perder de vista la costa.

5. Los que pueden actúan, y los que no pueden, y sufren por ello, escriben.

6. La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.

7. Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.

8. Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.

9. El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado.

10. Si tuviera la posibilidad de elegir entre la experiencia del dolor y la nada, elegiría el dolor.

11. Debemos ser libres no porque reclamamos la libertad sino porque la practicamos.

12. Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podría creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha.

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