12 escritoras uruguayas que debes leer siempre

Por redaccionnyl el 13/06/2018

Desde la aparición de la artista total Delmira Agustini, las escritoras uruguayas comenzaron a ser consideradas a nivel internacional. A continuación, una selección de las que consideramos las 12 imprescindibles.

La literatura uruguaya fue al principio europeísta y poco a poco fue adquiriendo sus propias características. Universos enteros salieron de la mente de escritores como Juan Carlos Onetti, historias asombrosas desconcertaron al continente gracias a Eduardo Galeano.

Sus escritoras están el mismo orden. Las poetas abundan. Son muchas las que han logrado destacar, pero aquí están nuestras 12 imprescindibles.

María Eugenia Vaz Ferreira (1875-1924)

Estudió música y fue pianista de cierta fama. Fruto de su atormentada existencia, tuvo el sistema nervioso en constante desequilibrio y murió joven en una clínica de alienados. Sus primeros versos aparecieron publicados en diversas revistas de la época, donde ya expresó la intensidad de su sentimiento y la pulcritud en la composición. Su primer libro, escrito hacia 1903 y titulado Fuego y mármol, quedó inédito. Sólo su libro La isla de los cánticos, publicado en 1924, ha sido suficiente para que se la considere como una de las creadoras líricas más importantes de Hispanoamérica. Esta obra recoge los versos que la poetisa entregó a su hermano el filósofo Carlos para que fueran editados. Es autora también de las obras dramáticas La piedra filosofal y Los peregrinos, estrenadas en los años 1908 y 1909.

Delmira Agustini (1886-1914)

Nació en Melo (Cerro Largo), en 1892, y no en 1895 como ella decía en vida. Sus dos primeras colecciones de poemas, Las lenguas de diamante (1919) y El cántaro fresco (1920), le procuraron una gran popularidad. A partir de entonces publicaría más de 30 libros, la mayoría de los cuales fueron colecciones de poesía, aunque escribió también unas memorias, Chico Carlo (1944), y un libro para niños. Mientras que sus primeras obras estaban marcadas por una exuberante sensualidad, sus últimos libros de poemas, entre los cuales se encontraban Estampas de la Biblia (1935) y Perdida (1950) muestran una mayor madurez y un carácter más reflexivo. Oro y tormenta (1956), por otro lado, muestra la actitud de su autora a la hora de enfrentarse a la vejez y a la enfermedad. Ibarbourou alcanzó su gran éxito a través de sus primeras obras, en las que aparecían sencillos poemas de ritmos contagiosos, que celebraban el amor y la naturaleza. Su amplia popularidad la hizo merecedora del sobrenombre de Juana de América, al que ella contribuyó declarándose -hija de la naturaleza-.

Clara Silva (19051​-1976)

Su primer poemario, La caballera oscura, fue publicado en 1945. Escribió también cuentos y novelas y está considerada como una gran intelectual y una de las mayores novelistas de América. Murió en 1976.

Armonía Somers (1914-1994)

Su verdadero nombre, Armonía Etchepare de Henestrosa, lo mantuvo oculto durante mucho tiempo. A raíz de la publicación de su novela La mujer desnuda, en 1950 se conmocionó el ambiente literario del Uruguay por el tratamiento iconoclasta que hacía de la religión y la sociedad, pero fueron sus cuentos los que le proporcionaron un mayor éxito. Su temática tiene una clave: explorar la realidad y a ella se ha dedicado la autora pacientemente describiendo ambientes y personajes sórdidos en los que hace convivir al bien y al mal y produce en el lector la angustia de la desesperanza; esto se hará evidente en obras tales como, El derrumbamiento (1953), La calle del viento norte (1963) y De miedo en miedo (1965).

Idea Vilariño (1920-2009)

Perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45, fue crítica literaria, ensayista, traductora, compositora y educadora. Fue Profesora de Literatura de Enseñanza Secundaria desde 1952 hasta el golpe de estado en 1973. En 1985, tras la dictadura, obtuvo la Cátedra de Literatura Uruguaya en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República de Uruguay. Como traductora destacan sus trabajos realizados sobre William Shakespeare. Entre sus libros de poemas sobresalen, La suplicante (1945), Poemas de amor (1957), Nocturnos (1955) y Poesía (1970). Como compositora, pueden mencionarse cuatro canciones emblemáticas pertenecientes a la música popular uruguaya, A una paloma, La canción y el poema, Los orientales y Ya me voy pa la guerrilla. Fue fundadora de las revistas Clinamen y Número. Su personalidad y sus convicciones la llevaron durante muchos años a rechazar cualquier tipo de promoción de su nombre y de su obra. A pesar de ello, obtuvo varios premios internacionales y ha sido traducida a otros idiomas.

Amanda Berenguer (1921-2010)


Casada con el también poeta José Pedro Díaz, frecuentaba tertulias literarias en el café Metro, donde se reunían artistas muy diversos que controversiaban sobre las artes. Allí germinó la que sería conocido como Generación del 45. Al carecer de editoriales, los escritores manufacturaban sus propios libros. Prolífica y de gran capacidad lírica y dramática, entre sus obras cabe reseñar El río (1952), Quehaceres e invenciones (1963), Materia Prima (1966), La Dama de Elche (1987), Declaración Conjunta (1964) y Constelación del navío.

Ida Vitale (1923-)

Estudió Humanidades en su país, siendo profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio. Vivió en México de 1974 a 1984, radicándose definitivamente en Austin, Texas, desde 1989. Su obra lírica, caracterizada por una honda emoción expresada de manera lúcida y privada de patetismos, la convierten en una de las voces principales de la llamada generación del 45, y en la actualidad, en nombre insoslayable del panorama poético hispanoamericano. Además de poeta, es autora de artículos periodísticos y de crítica literaria, así como de numerosas traducciones.

Circe Maia (1932-)

Publicó su primer libro, Plumitas, a los diez años. Luego En el tiempo en 1958, Presencia Diaria en 1964 y El Puente en 1970. Ha ejercido la docencia de Filosofía y ha sido traductora. Varios de sus poemas han sido musicados por Daniel Viglietti y Numa Moraes.

Marosa di Giorgio (1932-2004)

Descendiente de inmigrantes italianos y vascos, está considerada una de las voces más singulares de Latinoamérica. Debutó en 1954 con su libro Poemas. A éste siguieron Humo (1955), Druida (1959), Historial de las violetas (1965), Magnolia (1968), La guerra de los huertos (1971), Está en llamas el jardín natal (1975), todas ellas recopiladas bajo el título de Papeles Salvajes; Clavel y tenebrario (1979), La liebre de marzo (1981), Mesa de esmeralda (1985), La falena (1989), Membrillo de Lusana (1989) y Diamelas de Clementina Médici (2000). Ha publicado también los libros de relatos eróticos en prosa, Misales (1993) y Camino de las pedrerías (1997), así como Reina Amelia (1999), su primera y única novela. Lectora voraz, en sus poemas los objetos irradian una luz inquietante; los animales y las plantas son sujetos activos visitados por ángeles y duendes. Su obra extraña y personal, es un canto a la naturaleza y sus mutaciones y está repleta de figuras invisibles y mitológicas. Murió en Montevideo el 17 de agosto del 2004.

Cristina Peri Rossi

Estudió música y biología y es graduada en Literatura Comparada. Durante la dictadura de su país, al igual que muchos intelectuales uruguayos, se vio obligada a exiliarse en España, país dónde vive desde 1972. Su obra comprende las novelas, Viviendo (1963), Los museos abandonados (1968), El libro de mis primos (1969), Indicios pánicos (1970), La tarde del dinosaurio (1976), La rebelión de los niños (1980), El museo de los esfuerzos inútiles (1983), La nave de los locos (1984), Una pasión prohibida (1986), Solitario de amor, Cosmoagonías (1988), La última noche de Dostoievski (1992) y Desastres íntimos (1997). Sus libros de poemas, Evohé (1971), Descripción de un naufragio (1974), Diáspora (1976), Lingüística general (1979), Europa después de la lluvia (1987), Babel bárbara (1991), Otra vez Eros (1994), y Aquella noche (1996). Ha publicado también un ensayo titulado Fantasías eróticas (1990). Ha realizado traducciones a varios idiomas, principalmente de obras de escritoras contemporáneas como la brasileña Clarice Lispector.

Carmen Posadas (1953-)

Hija de diplomático, nació en Montevideo, donde vivió hasta los doce años; más tarde residió en diversos países, como Argentina, Inglaterra y Rusia, a los que fue destinado su padre, hasta que en 1965 se estableció definitivamente en España. Inició su carrera literaria escribiendo libros destinados a un público infantil y juvenil, como El señor viento norte (1983), que obtuvo el Premio del Ministerio de Cultura al mejor libro infantil editado en 1984. Entre su numerosa producción destacan la novela Cinco moscas azules (1996), que la dio a conocer entre los lectores y la crítica, la colección de relatos Nada es lo que parece (1997), que la consagró definitivamente, y las novelas Pequeñas infamias (1997), con la que obtuvo el Premio Planeta, La bella Otero (2001), una biografía novelada de la famosa cortesana Carolina Otero, y El buen sirviente (2003). Entre las características de su obra destacan la ironía, la maestría narrativa, la capacidad de análisis y un cuidado estilo. Ha publicado también diversos libros de ensayo, como Un veneno llamado amor (1999) y La hernia de Viriato (2002), así como guiones para el cine y la televisión.

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