10 pinturas de Vincent van Gogh que debes conocer perfectamente

Por redaccionnyl el 06/11/2018

Las pinturas de Vincent van Gogh son uno de los grandes patrimonios de la humanidad. Como todo patrimonio, es ingrato con su creador. El artista murió en la absoluta pobreza y solo el tiempo ubicó su nombre en la historia del arte.

Casi todas las personas con un mínimo de cultura pueden identificar la mayoría de las obras de este pintor neerlandés. Pero hacía falta una compilación de al menos 10 obras que no son absolutos referentes de su obra.

A continuación, una lista que incluye algunas de las más conocidas como otras no tan relacionadas con su estilo más característico. He aquí un bocado espectacular de cultura general.

1. La noche estrellada.

The Starry Night, La nuit étoilée, Sternennacht… Da igual en qué idioma lo pronuncies, La noche estrellada es, sin duda alguna, una de las obras maestras más conocidas de Van Gogh. Miles de personas se acercan cada año al Museum of Modern Art de Nueva York a ver de cerca este pequeño lienzo de apenas 73 x 92 centímetros.

2. Retrato de Joseph Roulin.

Genial retrato de 65 x 54 centímetros realizado en 1889 a este cartero. Actualmente se encuentra en el Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam, Holanda.

3. Los girasoles.

Pintado en 1888 y con un tamaño de 93 × 72 cm es una de las obras más conocidas del pintor nacido en los Países Bajos. En realidad este es uno de los cuadros de una serie de tres lienzos donde se muestran otros dos jarrones con 12 girasoles y 15 girasoles. Actualmente uno de los cuadros con 12 girasoles (en la imagen)se encuentra en el museo Neue Pinakothek de Múnich, el segundo lienzo con 12 girasoles se encuentra en el Museo de Arte de Filadelfia, Estados Unidos y finalmente el de 15 girasoles está expuesto en la National Gallery de Londres.

4. La habitación.

Mientras vivía en Arles, en 1888 a Van Gogh se le ocurrió pintar el lugar donde residía. Primero envió a su hermano Theo un boceto de la obra en la que estaba trabajando y después hizo lo mismo con su amigo Paul Gauguin. Incluso en una de sus cartas explicaba la importancia del color en esta nueva obra. De hecho, tras salir del hospital en 1889 escribió sobre esta obra: “cuando vi mis lienzos de nuevo después de mi enfermedad, el que me pareció mejor fue ‘La habitación’ ”.

5. Calavera fumando.

Pintado entre finales de 1885 y 1886 durante la estancia del artista en Amberes se trata de un óleo sobre lienzo muy pequeño, de apenas 32 x 24,5 centímetros que se encuentra actualmente en el Van Gogh Museum de Amsterdam. Según los propios especialistas del museo, se trataría de una especie de broma sobre las prácticas académicas conservadoras de los estudios de anatomía de Amberes.

6. Autorretrato herido.

Pintado en 1889 este autorretrato, disciplina en la que Van Gogh era un genio, muestra al autor con la oreja vendada. Tiene un tamaño de 60 x 49 centímetros y se encuentra habitualmente en el Courtauld Institute Galleries de Londres.

7. Autorretrato con halo.

Entre 1887 y 1888, Vincent Van Gogh pintó este autorretrato con un pequeño halo puntillista alrededor de su figura, una técnica muy innovadora en la época. El cuadro tiene un tamaño de 44 × 37,5 cm.

8. El sembrador.

Pintado en 1888 se trata de uno de los paisajes más famosos del autor. Muestra un sembrador en pleno mes de junio trabajando en el campo con el trigo maduro al fondo. En él se puede observar ese trazo casi mágico de Van Gogh.

9. Puesta de Sol en Montmajour.

Este cuadro acaba de ser anunciado, tras dos años de investigación, como la última obra de Vincent Van Gogh descubierta hasta el momento. Se titula Puesta de Sol en Montmajour y fue pintado entre 1853 y 1890 en la misma época que el autor pintó sus cuadros florales más conocidos. Como explicó el director del museo Van Gogh de Amsterdam, Axel Rüger, «un descubrimiento de esta magnitud no ha ocurrido nunca en la historia de este museo. Es una rareza que se pueda añadir una nueva pintura a la obra de Van Gogh».

10. Camino con ciprés bajo cielo estrellado

Esta obra es producto de un viaje que hizo Van Gogh solo a París para conocer a la familia de su hermano Theo. Le pareció que el camino era un fastidio, pero supo encontrarle la gracia usando su espectacular técnica.

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