Yves Saint Laurent: el ángel maldito

Por Luis Figuera el 07/04/2017

En 1962, Yves Saint Laurent, conmociono el mundo de las pasarelas con un desfile que por la irreverencia, y lo atrevido, abrió el camino para un nuevo concepto, que años después sería uno de los negocios más rentables en el mundo de la moda.

Tendencia reafirmada en 1966, en la famosa noche de Saint Laurent, donde presentó el smoking para las mujeres, que cerró las fronteras entre lo masculino y lo femenino, marcando el nacimiento del estilo unisex.

Proveniente de un hogar clase alta fue un genio que estuvo a la vanguardia de los acontecimientos de su entorno. A los 13 años decía: «Quiero tener mi nombre escrito con fuego en los Campos Elíseos». De niño leyó con entusiasmo a Marcel Proust, Moliére, y otros autores, pero su verdadera pasión era la lectura de la revista Vogue.

Sus vinculaciones con la literatura y el mundo de las artes lo llevaron a idear una nueva estética basada en la aplicación de los conceptos de arte Pop en sus costuras, llegando a dedicar colecciones a los pintores Mondrian, Picasso, y Braque.

En sus inicios diseñó para la casa Dior una serie inspirada en la Beat Generation, que imponía el color negro y visualizaba a la juventud como una fuente inagotable para el mundo de la moda. “Mi última colección en Dior conmocionó profundamente al mundo de la alta costura. […] Toda aquella inspiración venida de la calle fue considerada muy vulgar por muchas de las personas instaladas en las sillas doradas de la casa de costura. Y sin embargo fue la primera manifestación importante de mi estilo […]”

Yves Saint Laurent, para muchos elevó la alta costura a la categoría de arte, y cambió la manera capitalista de visualizar un negocio que maneja el 6% de la economía mundial, al popularizar su línea Pret-á-porter, en un intento por capturar un mercado especifico de consumidores y hacer más accesible la moda a las clases medias.

Como todo genio debió luchar contra las adversidades e imponer su talento por encima de la incomprensión, sus trajes y vestidos se caracterizaron por buscar un lugar para la mujer en el cuerpo masculino, la utilización de colores violentos y profundos, el uso del color negro en sweater cuello largo, la introducción de nuevos materiales y la simplificación del diseño.

El gran merito de Yves Saint Laurent, fue interpretar el rumor de la calle, idear un sistema para que ese deseo callejero de diferenciarse y reconocerse, fuera aceptado en los grandes salones de las élites mundiales. Su poder de observación, y su intuición fueron las cualidades que lo llevaron a entender la moda como un hecho social, y a comprender las nociones del principio de Godart, de que los grupos sociales se imitan y distinguen usando señales indumentarias.

Por estos días se estrenó en Cannes una biografía no autorizada del gran mago de la moda, la segunda de este año, la primera fue montada bajó la dirección de Jalil Lespert, y la otra dirigida por Bertrand Bonello, que ha despertado fuertes polémicas al no haber sido autorizada ni reconocida por Pierre Bergé, pareja de Yves Saint Laurent.

La película de Bonello, destaca el descenso a los infiernos de la adicción, los amores homosexuales, y a los sanatorios, utilizando una estética cercana al surrealismo, es la película seleccionada para representar a Francia en los Óscar.

Es un film que intenta rescatar el drama de la vida de unos de los grandes genios contemporáneos, sus sufrimientos sus adicciones, la complejidad de la personalidad de un hombre tímido que pudo desarrollar el talento de su observación y convertirlo en moda, que pudo vestir a su era, y como dijo Pierre Bergué, “penetrar en la vida a través de la estética”

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