Ya acéptelo: Mario Benedetti es el Paulo Coelho de la poesía

Por redaccionnyl el 21/06/2017

Nadie habrá dejado de notar que existe desde hace mucho tiempo algo que más o menos se conoce como literatura comercial, un género de tres o cuatro fórmulas efectivas para generar lectores a gran escala que jamás procura calidad ni profundidad. Lo que quizá mucha gente prefiere soslayar es la existencia de un derivado que casi nunca se menciona a causa de su temible nombre: poesía comercial.

Lo más curioso es que el obvio abanderado principal de la poesía comercial en América Latina sea Mario Benedetti, símbolo de la izquierda del mundo. Benedetti es el poeta favorito de los que dicen que leen y casi nunca leen, de los lectores del brasileño Paulo Coelho y de las Cincuenta Sombras de Grey; de quienes leyeron Crepúsculo y ahora sienten que necesitan más palabras bonitas que se entiendan sin haber leído a García Márquez ni a Borges ni a los demás señores esos que le mandan a un o en la escuela. “¡Ah, menos mal que existe Benedetti!”, exclama la colegiala rebelde que esta semana comenzó a escribir canciones en su cuaderno inspiradas en una letra de Avril Lavigne.

No podemos criticar la ilusión de tantos jóvenes por adentrarse en la lectura con esas líneas fáciles y repletas de lugares comunes, pero en serio creemos que ya basta de encumbrar lo que carece de calidad, porque ese comportamiento no se queda en los gustos por los libros o la música sino que trasciende hacia la política y termina poniendo a payasos en el lugar donde los pueblos necesitan estadistas.

El escritor colombiano Eduardo Escobar ha advertido al respecto: “Benedetti es un escritor para consumo de la superficialidad y los aficionados a los lugares comunes”.

Pero nadie desnuda mejor los malos versos de Benedetti que Alberto Chimal, quien cree que el uruguayo es “sospechoso de excesiva complacencia, de sentimentalismo, de simplismo. Su obra poética, que se fue recogiendo en ediciones sucesivas llamadas siempre Inventario, deja ver cada vez menos poesía a medida que pasan los años y cada vez más fórmulas, más lugares comunes, más prédicas a admiradores ya convencidos. El padre espiritual de sus poemas pudo haber sido, entre otros, Bertolt Brecht, pero tiene entre sus hijos a Ricardo Arjona y otros todavía peores”.

Y peor fue Alber Vázquez, quien califica su poesía de “pedante, odiosa, pueril, cargante, malograda, cansina y aburrevacas”. Este argentino dice que “Benedetti es un poeta de medio pelo al que una legión de indolentes con poca o nula experiencia lectora ha encumbrado más allá de todo lo razonable”.

Mientras Paulo Coelho dice que el universo conspira que para usted, querido lector, consiga lo que quiere, hace millones de dólares en ventas de libros que siempre tratan de lo mismo y que él mismo confiesa que son escritos durante un solo mes de trabajo. En cambio a Benedetti le tocó una dura vida en la revolución y en el exilio aunque luego recibió muchos reconocimientos de gobiernos de izquierda.

Hoy Paulo Coelho y Mario Benedetti son sin duda el prosista y el poeta más leídos de toda América Latina, donde también prolifera el reguetón. En cambio los que leen a Onetti, a Borges y a Shakespeare son tan pocos como los que escuchan a Mozart.

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