Venezuela, territorio arrasado

Ochenta días de protestas, me digo con la garganta cerrada por un nudo amargo y doloroso. Ochenta días enfrentar la agresión del estado a diario, de temer los alcances de la impunidad, de vivir al margen de cualquier idea sobre lo cotidiano.

Ochenta días de protestas, me digo con la garganta cerrada por un nudo amargo y doloroso. Ochenta días enfrentar la agresión del estado a diario, de temer los alcances de la impunidad, de vivir al margen de cualquier idea sobre lo cotidiano.