¡Vamos! Un cuento brevísimo de Franz Kafka

Por redaccionnyl el 03/02/2016

En la primera hora de la mañana, las calles estaban limpias y vacías, iba hacia la estación. Al comparar el reloj de la torre con mi reloj de pulsera, me percaté de que era mucho más tarde de lo que creía y que tenía que darme prisa; el susto por tal descubrimiento me hizo vacilar en mi camino, todavía no me orientaba bien en aquella ciudad, por suerte encontré un policía cerca, me dirigí hacia él y, sin aliento, le pregunté por la dirección. Sonrió y dijo:

-¿Esperas que yo te muestre el camino?

-Si -dije yo-, es que yo solo no soy capaz de encontrarlo.

-Vamos, vamos -dijo, y se dio la vuelta trazando un gran arco, como alguien que desea reírse a solas.

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