Una visión a la Literatura erótica: de lo profano a lo filosófico, piel con piel

Por Aglaia Berlutti el 15/02/2016

El género erótico siempre ha sido muy vilipendiado. Tal vez se deba a que hay una linea muy fina entre lo erótico y lo pornografico propiamente dicho – que también es válido – o que la literatura de indole sexual siempre se ha considerado un poco underground o algo poco menos que “vicioso”. Cual sea el caso, los escritores eróticos siempre han sido un tanto menospreciados, y sin embargo, debo decir que varios de mis libros favoritos pertenecen a este género, sorprendente, hermoso y sobre todo profundamente humano.

De manera que, haciendo honor a ese gusto por la pasión, la sabiduría del cuerpo y el conmovedor lenguaje de la piel, he decidido recopilar cuales son mis libros favoritos. Una pequeña colección de bella obscenidad, poderosa dulzura y esa crudeza de la sexualidad humana.

Emmanuelle por Emmanuelle Arsan

Fue el primer libro erótico que leí y lo amé, por extraño, exquisito, directo y profundamente filósofico. Como supondrá mi amable lector, la película “Emmanuel” protagonizada por Sylvia Kristel está basada en el texto, y aunque la película desvirtuó un poco la crudeza y profunda sensualidad de su hermano en tinta, continua teniendo esa tensión y esa fuerza sexual que hizo del libro un clásico inmediato. Personalmente, me parece muy interesante la combinación de sexualidad a secas – hay una gran cantidad de escenas de sexo gratuitas, propias del género – pero a la vez, esa extraña meditación sobre la sexualidad, el deseo, la mujer, la pura necesidad fisica de la pasión carnal.

Historia de O (Original, en francés: Histoire d”O) por Pauline Réage

Esta inquietante novela – que tuvo su continuación en Regreso a Rosslyn, publicada unos años después – mostró el, hasta entonces desconocido para el público promedio, mundo del BDSM. La narración, levemente gótica, con una prosa elegante y bien construida, conquistó a la crítica a pesar de tratarse de un tema tabú que muy probablemente en otro momento, habría rechazado una temática tan controvertida. Pero no solamente agradó, sino que además se convirtió en un icono de la literatura erótica por derecho propio.

Cien cepilladas antes de dormir por Melissa Panarello

Leí la novela sin demasiadas esperanzas. Había escuchado criticas ambiguas y la mayoría acusaban a la novela de facilista, provocadora gratuita y otras lindezas que parecian ocultar le profundo prejuicio que parecía sucitar el hecho que fuera una narración semibiográfica: la historia está basada en las vivencias sexuales de su protagonista durante su primera juventud. No obstante, el libro me cautivó de inmediato: hay un poder de evocación y una clara compresión de la poderosa sexualidad femenina que pocas veces he leído y sobre todo, la autora intenta escandalizar, pero no de manera facilista, como se le acusó, sino expresando esa vivacidad tan pura y cruda de su adolescencia promiscua. Se convirtió en uno de mis favoritos de inmediato.

Delta de Venus por Anaïs Nin

A Nin se le acusa de pornógrafa, de exhibicionista y hueca. Yo la considero la primera en liberar a la mujer de su rol pasivo, de las narraciones tristes levemente melancólicas donde el sexo es un vehículo del amor, para hablar directamente de la excitación, del placer más agudo, del profundo poder de la carne y el sexo. Con Delta de Venus, Nin creo un estilo nuevo, poderoso en la narrativa sexual y además brindó a sus novelas con una personalidad desconcertante, profundamente dura, sin matices ni concesiones. Leer “Delta de Venus” me permitió conocer el tipo de mujer que sabía que existía pero no había encontrado en mi país: la fuerte, la que necesitaba el sexo por el sexo, la que crea a partir del deseo y la piel.

Los infortunios de la virtud por el Marques de Sade

Para leer al Marques de Sade hay que saber varias cosas: que su erotismo está basado en una especie de disputa intelectual con su parte más cruenta de la mente del eterno Marques y un análisis muy detallado del tiempo que le tocó vivir, por lo que su descripción de la sexualidad tiene mucha de burla. Aun así y que la novela en ocasiones parece caer en subterfugios y criticas muy relacionadas a la época caótica y violenta donde la obra del Marques prosperó, su manera de desmenuzar la realidad y los prejuicios de sus contemporáneos tienen un brillo profundamente mordaz que adoré. No es una novela que recomiende con facilidad – puede parecer larga y tediosa para los lectores acostumbrados a un tipo de prosa más fluída – pero igualmente, la considero una de las más cautivadoras y singilares que he leído.

Trópico de Cáncer por Henry Miller

No se le considera una novela erótica propiamente dicha, pero a mi me lo pareció siempre, de manera que la incluyo en esta lista. Lo que más me agrada de ella, es la sensación de extraña sencillez en que envuelve el sexo. Hay un elemento de franqueza, dureza y casi ternura, en una historia que parece deleitarse con la provocación, pero que cuyo fin no es ese precisamente. Cada vez que la leo, tengo la sensación que Miller, intenta no solo deconstruir el mundo, sino otorgarle una visión nueva, descarnada, pura en fuerza, que es probablemente el verdadero ingrediente erótico de esta novela inusual.

Las edades de Lulú por Almudena Grandes

Hay una cierta aspereza en esta novela que me encanta. La protagonista parece saltar en sus historias y experiencias sexuales con una alegría desvergonzada que tiene mucho de una decisión profundamente meditada de vivir sus experiencias de una manera dura, hosca. Y es tal vez ese elemento tan crudo, lo que hace la narración creíble, vívida. Una de esas historias simples que sin embargo, poseen un encanto certero. También tiene su versión cinematográfica: “Las edades de Lulú” ( 1990 ) dirigida por Bigas Lunas, muy recomendable también.

El Necrofilo, de Gabrielle Wittkop

Sí, el Necrofilo y es justamente de eso, sobre lo que trata este pequeñito texto, la primera novela de su autora, la hasta entonces desconocida editora Gabrielle Wittkop: la belleza y la sexualidad de la muerte. Debo confesar que cuando me lo obsequiaron, estuvo olvidado en mi biblioteca por años, hasta que tomé el valor de leerlo y me sorprendió no solo la exquisita prosa, sino el tratamiento de un tema tan turbio y perturbador. La pregunta que queda en el aire es sin duda: ¿se trata de una novela erótica o no? Yo todavía no sé que decir y creo que pasarán algunos años más para decidir que respuesta puede tener ese cuestionamiento. Pero sin duda, recomiendo la novela: te sorprenderá, te asustará y te dejará sin aliento.

Una lista corta, sin duda. Y mucho más corta aun, cuando comienzas a recordar todas las exquisitas, duras y crudas escenas de sexo que llenan las páginas de la literatura sexual Universal. ¿Tienes algún favorito? Nos vemos en los comentarios si es así.

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