Una modesta proposición. Por Jonathan Swift

Lo que usted está a punto de leer es una sátira que el autor de “Los viajes de Gulliver” escribió con el título original de “Una modesta proposición para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”. Ante la indiferencia de sus compatriotas por el grave problema de desigualdad que atravesaba el país, el planteamiento es simple: que los campesinos vendan a sus hijos a los terratenientes para que estos últimos se los coman. Aunque el chiste le pareció a aquella sociedad de muy mal gusto, con el tiempo quedó claro que era lo que realmente les faltaba por hacer, pues la indiferencia de los políticos hacia los más pobres es la misma que se ve en pleno siglo XXI.

Lo que usted está a punto de leer es una sátira que el autor de “Los viajes de Gulliver” escribió con el título original de “Una modesta proposición para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”. Ante la indiferencia de sus compatriotas por el grave problema de desigualdad que atravesaba el país, el planteamiento es simple: que los campesinos vendan a sus hijos a los terratenientes para que estos últimos se los coman. Aunque el chiste le pareció a aquella sociedad de muy mal gusto, con el tiempo quedó claro que era lo que realmente les faltaba por hacer, pues la indiferencia de los políticos hacia los más pobres es la misma que se ve en pleno siglo XXI.