Un poema para los que hemos perdido. Por Isabel Carlota Roby

Por Isabel Carlota Roby el 15/02/2016

Un poema para los que hemos perdido
ya tantas veces que le hemos cogido el gusto.
A los que aprendimos a caminar de la mano
con el desengaño.

Un poema para los héroes anónimos
los derrotados
sin estatuas en ninguna plaza
sin ningún libro que lleve su nombre
los del pie de página
los olvidados
los que se han extraviado con los años y sus pérdidas
los de la letra pequeña.

Un poema o dos
para todos los suicidas
que se levantan cada mañana
a seguir viviendo.
Un poema para los infelices
que disfrazan su agonía con una sonrisa
para aquéllos vivos que siguen preguntándole a otros vivos
sabiendo que la única que puede responderles
es la muerte.

Un aplauso a la chica de las botas rotas
a la que se masturba en público y la llaman loca
a los condenados que sufren con sobriedad
y cortesía.

Un beso y muchas rayas
a los que en la calle te griten obscenidades,
aún les sobra tiempo para hacerlo.

A los dealers, a sus clientes
a las malas compañías
y a sus vicios.

Versos a quien versos merece
a los que no mueren por amor
a los que siguen dejando que la vida los folle
los que en los bares,
en las camas, en las esquinas
hacen revoluciones
teniéndolo todo en contra.

Un soneto de Sabina
a los que han vivido su momento perfecto
a los que sabemos lo que es el amor
porque tenemos un perro,
a los que esta noche se chupan el dedo
porque sabe a coño.

Un aplauso para quienes han entendido
que los orgasmos son responsabilidad de cada quien.

A los que esperan sentados solos en un café
y te miran a los ojos haciéndote entender
que es justo así como quieren estar.

Un apretón
a las putas que no insisten con el pago adelantado
a las novias de nadie
a las que follan y no preguntan
si vas a llamarles luego
a las que no usan Prozac
pero reparten blow Jobs
para bajarse la depresión.

Y una mirada que desvista
a la chica de anteojos
que cree que nadie la mira.

A la que lleva medias hasta las rodillas
y se baja la falda preservando el pudor.

Un poema para todos los que no somos recuerdo sino olvido.

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