Sobre la importancia de escribir tuitear y no twittear

Por Néstor Luis González el 21/01/2016

Estas líneas son para que usted recuerde que se escribe tuitear y no twittear. Si se da por satisfecho con esa información, puede abandonar la lectura o saltar directamente al octavo párrafo; pero si quiere ponerse profundo y no está muy apurado, siga leyendo.

En la película “Cool Hand Luke”, de 1967, Paul Newman interpreta a un preso sentenciado por haber arrancado unos parquímetros durante una noche de borrachera. La trama es simple: él quiere escapar de la cárcel a costa de lo que sea.

Al hombre lo golpean, lo vejan, lo torturan, pero él solo tiene una cosa en la cabeza. En algún momento de la cinta, les dice a sus victimarios que nunca podrán cambiar lo que tiene en la cabeza por más que hagan sangrar su cuerpo. Los custodios de la prisión creen que sí pueden, y una noche lo golpean hasta el borde de la muerte para tratar de sacarle esas ideas.

Al recuperarse de aquella golpiza, el protagonista se convierte en el más servil adulador del jefe de los guardias de la cárcel: el valiente que todos amaban por su pasión por la libertad ahora es el más arrastrado de los sapos. Los golpes parecían haberlo amansado. Pero no. Un día, cuando ya nadie desconfiaba de él, vuelve a escaparse y provoca aplausos en los otros reclusos que habían comenzado a despreciarlo. Esa noche las autoridades lo mataron.

De la película se desprendieron símbolos imborrables para la cultura occidental, pero también una prédica: “El caracter indestructible de la individualidad del hombre”.

Durante la Revolución Cultural de China, los intelectuales y profesores acusados de desviacionismo o de aburguesamiento eran obligados a llevar orejas de burro hasta que entendieran que ellos no tenían razón y la revolución sí. Pasaron las décadas y China prohibió el uso de la red social Twitter porque sus formas podían propagar alternativas de pensamiento peligrosas para el bienestar de la nación. Sin embargo, lo que predicó aquella película es innato en los seres humanos: “Yo soy yo”.

Por eso en 2010, una mujer china llamada Cheng Jianping fue sentenciada a un año de trabajos en el campo por escribir una ironía a través de Twitter, sí, una ironía, o sea, una muestra de inteligencia.

Por más grande que sea el amor por la patria o por las costumbres de los antepasados o por es status quo, estas entelequias siempre sucumbirán ante la necesidad del hombre de reivindicar su individualidad. Desde la aparición de Twitter en 2006, 500 millones de personas tienen una alternativa para canalizar sus necesidades de expresión, y no pocos han aprendido a hacerse responsables por sus palabras y las consecuencias de estas.

Continuación del primer párrafo

Siete párrafos después, vamos a lo que nos atañe: la lengua castellana. Disculpe, pero es que en serio no quise limitarme al dato del primer párrafo. El hecho es que nuestro idioma sí tiene traducciones para el lenguaje al que nos ha empujado esta red social.

Si usted ingresa en este momento a Twitter, notará que mucha gente escribe que está twitteando mientras unos pocos escriben tuiteando. La forma correcta es la segunda, así como también lo son tuitero, tuitear, tuiteo o retuitear.

Así lo señala la Fundación para el Español Urgente (Fundéu), que recuerda que el verbo en inglés es to tweet y que tuitear es su forma en español. De todas formas la palabra Twitter no cambia su forma porque es una marca registrada.

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