Siete esculturas de José Luis Cuevas que escapan de la lógica humana

Por redaccionnyl el 03/07/2017

En algún momento se le llamó el “enfant terrible” de una generación de artistas en contra la expresión del arte arraigada en programas políticos enfocados en alimentar ideas nacionalistas. De tal postura es célebre su escrito “la cortina del nopal”, historia donde critica que la idea de educar a los pueblos mediante el arte no había logrado de ninguna manera su cometido.

Su postura no fue sólo un ataque constante contra la cultura oficial, sino también contra la enseñanza académica –motivada por su formación autodidacta- y contra el muralismo, en especial contra la figura de Siqueiros, quien había hecho célebre la frase “no hay más ruta que la nuestra”.

Mediante el trabajo con la línea ­de gran ferocidad gestual,­ desnudó las almas de sus personajes retratando la magnificencia de la degradación humana en el mundo de la prostitución y el despotismo.

Expuso sus obras en todo el mundo, incluso Pablo Picasso llegó a comprar una de ellas. Fue un artista total y a partir de su muerte aparecerán listas, análisis y compendios de todo tipo. En Nalgas y Libros hemos querido, sin embargo, recordar por ahora solo siete de sus obras, particularmente esculturas, que escapan de la lógica humana y nos muestran a partir de la degradación una sinceridad de necesaria exploración.

1. Siameses, 2004

Escultura en bronce. 40 x 55 x 10.5 cm.

2. El tamborilero de Alcázar, 1991

Escultura en hierro (pintado en negro). 256 x 85 x 133 cm.

3. Autorretrato, 1995

Escultura en bronce. 83.5 x 61 x 49 cm.

4. Carmen, 2005

Escultura en bronce. 52 x 20 x 14 cm.

6. Figura obscena, 1996

Escultura en bronce. 172 x 210 x 135 cm.

7. Giganta avanzando, 1995

Escultura en bronce. 63 x 119 x 49 cm.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com