Seis ideas brillantes para terminar con alguien que no te gusta lo suficiente

Por redaccionnyl el 12/03/2017

Típico que sales con alguien que te gusta, pero no lo suficiente como para meterte en una relación medio estable. Entonces pasas horas pensando en cómo decírselo o en cómo terminar, pero como no te importa no crees que necesites ser sincero.

Luego se te ocurre una excusa. A continuación hemos compilado seis testimonios de personas que dejaron a otras de una forma radical pero también brillante y a la vez tan simple como estúpida. Disfrute o llénese de rabia con lo que está por leer, porque sucedió y usted sabe que seguirá sucediendo.

Desaparezco y luego vuelvo dando pena. Juan, 33 años

“Yo suelo hacer algo que es bastante efectivo pero que solo puedo usar una vez con cada tía. Cuando ya hemos follado una vez, algunas se ponen bastante pesaditas. Creen que vamos a quedar muy pronto para ir a tomar un helado o algo así y, a mí, eso me pone muy nervioso. SIEMPRE confunden que sea cariñoso con que quiera algo más con ellas, y yo creo que es no es incompatible. Entonces desaparezco. No digo nada en, más o menos, un mes o dos.

Entonces la saludo, y cuando me pregunta qué pasó, que por qué dejé de contestarle a los mensajes, le suelto una excusita que le cause pena. Le digo que me agobié por el trabajo o que tenía algún rollo familiar y pasaba por un mal momento. Otra que también uso es que entonces no quería nada serio, pido perdón por las formas en las que desaparecí, pero que ya me va a apeteciendo más conocer a alguien y tal. Es sorprendente como todas empatizan con mi ‘sufrimiento emocional’ y me justifican. Vale, sé que es de ser un poco cabrón. Pero el fin justifica los medios, ¿no?”.

Me agobio y pongo excusas. Miriam, 29 años

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“Soy un poco especial, de repente me gustas y de repente no me gustas. Una vez estaba en el coche con un chico y me fijé en una enorme mancha de color marrón que tenía en su pantalón y me dio mucho asco. Además, tenía un gato en casa y siempre llevaba la ropa llena de pelos. Todo sumado a que solo hablaba de ir al gimnasio y comer piña, fue la ocasión perfecta para decirle que era alérgica a los gatos. Fingí durante dos noches que no paraba de estornudar y a la tercera le dije que no me acabas + soy alérgica: au cacau”.

Es que estoy volviendo con mi ex / conociendo a alguien. Sandra, 23

“Hay chicos a los que se les nota mucho que te están comiendo la oreja. Me los quito de encima rápido diciendo que tengo un rollo raro con mi ex y que estamos volviendo a vernos. Si el chico sabe que mi es un autentico imbécil y que jamás volvería con él, le digo que estoy conociendo a alguien que me trae loca y tal, que me estoy pillando y que he decidido serle fiel, a ver qué pasa. Siempre me contestan algo de sobrado tipo “bueno, cuando le dejes otra vez aquí estaré” o algo así. No sé por qué siempre me tocan gilipollas”.

Tengo mucho trabajo y no puedo quedar. NUNCA. David, 25

“Yo no me complico. Les pongo casi siempre la misma excusa cuando me dicen de quedar. Me insisten y me proponen otro día, y vuelvo a ponerle la misma excusa: ‘Es que tengo mucho curro y estoy muy ocupado’, ‘no puedo’, ‘ese otro día me voy fuera por trabajo’ o ‘es que el domingo he quedado con mi abuela para comer’. Cuando ya he denegado 3 o 4 invitaciones lo pillan y me dejan en paz”.

Tengo pareja y no te lo había dicho. Laura, 27

“Yo prefiero que me odien mucho. Así me aseguro que me dejan en paz para siempre. Les digo que tengo pareja y que no estábamos pasando por un buen momento y por eso me lié con ellos. Intento hacerlo en plan ‘sé que está mal, pero creo que puedo arreglar mi relación, me equivoqué…’. En un par de ocasiones me han puesto de puta para arriba, la verdad. Pero no me han vuelto a dirigir la palabra, y esa era la idea”.

Me invento cosas para que el otro me deje a mí. Pilar, 26 años.

“Me ha pasado varias veces quedar con chicos que después me parece que no se merecen ni un segundo más de mi atención. No es que yo sea una chica súper wow, pero soy maja y agradable. Cuando veo que la cosa después de unas citas no tira, en la que yo creo que puede ser la última, me invento un rol y adquiero una personalidad. He sido mentirosa compulsiva, votante del PP y de Podemos en una misma conversación, vegana radical, exalcóholica, racista, adicta a los Sims (en plan oye mira son las 7 y tengo la casa sin construir…) y todo con un mismo fin: que no me volvieran a llamar más. ¿Funcionó? Nunca. Por eso al final acabo haciendo lo de siempre: no volver a contestar a sus mensajes. Pero siempre vuelto a intentarlo porque me divierte ver las caras que ponen”.

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