Nuevo libro de Sara Gruen, entre la historia y la superstición

Por redaccionnyl el 08/03/2016

Tras vender más de 10 millones de ejemplares de “Agua para elefantes”, Sara Gruen se traslada a la Escocia de los años cuarenta con “El agua de la vida”, una mezcla de historia, amor y guerra, aunque todo empezó con el famoso monstruo del Lago Ness, como reconoce la escritora en una entrevista con Efe.

Una historia que empezó por el deseo de la autora de ubicar una novela en Escocia, de donde procede parte de su familia, pero no tenía una idea concreta en la cabeza, explica Gruen desde su casa en Carolina del Norte (Estados Unidos) sobre un libro editado por Planeta para España y Latinoamérica.

“Cuando me llega una idea, habitualmente es un concepto amplio (…) Para “El agua de la vida”, estaba navegando por internet y haciendo todo lo posible para no trabajar cuando me crucé con un artículo sobre secretos gubernamentales y una muestra de archivos recientemente desclasificados que se desarrollaba en Edimburgo. Entre ellos, “los archivos de Nessie””, señala la escritora.

Uno de esos documentos era una carta de hacía setenta años en la que un oficial de Scotland Yard que aseguraba creer absolutamente en la existencia del monstruo y que incluso expresaba su temor a no poder defenderlo del creciente número de cazadores que llegaban al lago tras la inauguración de una nueva carretera.

Gruen llegó a Escocia en un primer viaje de investigación, tan solo siguiendo su instinto. Allí descubrió que Escocia había tenido una mayor implicación de lo que ella pensaba en la II Guerra Mundial. Y también se dio cuenta de que “su cultura deriva de la historia, el folclore e incluso la superstición”.

A partir de ahí empezó a trabajar en la historia, porque, “aunque suene extraño”, reconoció Gruen, “el argumento y los personajes son lo último” en lo que piensa.

En este caso desarrolló la historia de Maddie, una joven estadounidense recién casada, que viaja a Escocia en plena II Guerra Mundial, junto a su marido y un amigo, para demostrar la existencia del monstruo del Lago Ness.

“La mitad del tiempo que tardo en escribir un libro lo paso haciendo investigación”, precisa la escritora, nacida en Vancouver (Canadá) y con doble nacionalidad estadounidense y canadiense.

Y ese trabajo de investigación es precisamente de lo que más disfruta Gruen, que adora poder vivir de la escritura, algo que le permite ser “una estudiante eterna”.

Por eso se toma con calma ese periodo de estudio, que suele prolongar unos dos años con cada nuevo libro y que le permite concentrarse en “encontrar algo único, algo que capture el interés de todo el mundo”.

“Algo que nunca encontrarás en medio del invierno en Sudbury, Ontario (Canadá)”, dice con humor.

Mucho menos exótico que el monstruo del lago Ness, el castillo de Urquhart y la zona de Drumnadrochit en la que está ambientada “El agua de la vida”.

Tanto se metió la escritora en la historia, que llegó al lago cargada con su cámara de vídeo, convencida de que capturaría una imagen de Nessie.

“Estaba segura de que se daría cuenta de que yo era un alma empática y de que su secreto estaría a salvo conmigo, por lo que aparecería. No lo hizo. Pero yo caí absolutamente enamorada de las Highlands, especialmente del castillo y de la burbuja de misterio y misticismo que rodean al monstruo”, recuerda.

Y es ese ambiente el que refleja con exactitud en una novela que teje con habilidad una historia básicamente de amor pero en la que los elementos históricos y costumbristas enriquecen el relato.

Una novela con la que Gruen tratará de reeditar el éxito mundial de “Agua para elefantes”, que le pilló totalmente por sorpresa. “Yo era completamente desconocida y ni se me ocurrió que pudiera acabar siendo una película -protagonizada por Robert Pattinson y Reese Whiterspoon-. Era simplemente una escritora técnica desempleada que trabajaba, literalmente, dentro de mi vestidor”, recuerda Gruen.

Lo que sí tenía y tiene claro es que necesita apasionarse por el tema sobre el que escribe, sentirse “consumida” por una historia que le permita entender mejor la condición humana. Si no, afirma rotunda: “Sé que estoy escribiendo el libro equivocado”.

Alicia García de Francisco / EFE

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