Sala de espera. Por Enza García

Por redaccionnyl el 13/01/2017

1
—Se terminó de quemar la nevera. La comida me la está guardando una vecina pero yo creo que la bicha me cogió una porción de carne guisada. Me da vaina reclamarle algo, ella tiene dos carajitos.
— ¿Y ella no tiene marío? ¡No te dejes! Guarda tu vaina en otra parte.

 
 

2
—Disculpen, el doctor Fulanito no viene, le robaron la batería en el estacionamiento de la clínica.
—…

3
—¿Y tú con quién te vas a ver? –interroga la señora junto a mí.
—Con Marcano.
—Ahhh, no me digas. ¿Estás esperando?
—No, para nada.
—Mosca, pues. Mi hija salió preñá por un pelón y ya tiene como un mes sin comer carne o pollo porque todo se le va en pañales y leche bachaqueada.

4
Finalmente decido enterrar la cara en el libro de Brodsky. Leo:
«Ningún país ha llegado a dominar el arte de destruir las almas de sus súbditos tan bien como Rusia…»
Levanto los ojos. Voy a llorar pero llega el corte eléctrico y la concurrencia grita «viva maduro, no joda». Nos explican que no hay problema, que la consulta sigue adelante, que van a prender la planta, si quieren bajen a comprar café en la panadería, qué vamos a hacer, uno se acostumbra como puede.

5
Pienso en la aniquilación. Sucede a diversas velocidades en todos los ámbitos que uno pueda imaginar. Si tienes un habitante secreto, júralo, vendrán también por él, para que no tengas con quién hablar en las horas difíciles. La aniquilación no tiene fondo y le sobra eco.

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