Saiyasat, la brujería budista tailandesa en la que nada es gratis

Por redaccionnyl el 03/07/2017

Una joven tailandesa medita de rodillas unida por un hilo blanco al brujo Viratep Yankruprasit, que recita las bendiciones en uno de los rituales animistas que coexisten con el budismo en Tailandia.

El “saiyasat”, como se llama a los rituales mágicos, es una práctica anterior a la fe budista, la religión mayoritaria en el país, y ha sido utilizado tradicionalmente para “proteger al pueblo de la guerra y curar a los heridos”, explica a Efe el médium tailandés en las afueras de Bangkok.

Con semblante solemne y sentado en un trono dorado, Viratep sujeta con su mano un extremo del hilo, que asciende al techo, donde forma un entramado geométrico, y desciende hasta formar una especie de gorro sobre la creyente.

El hechicero, al que sus fieles llaman respetuosamente “achan” (“maestro” en castellano), empapa una escobilla de paja en agua bendita que salpica en la cara de la tailandesa en una habitación llena de imágenes de Budas, deidades hindúes y máscaras de ermitaño.

Y tras murmurar una serie de invocaciones, escribe en la palma de la mano de la mujer un sortilegio protector, mientras el humo del incienso impregna la pintoresca sala.

“Antes no creía”, asegura la tailandesa, que ronda la veintena y prefiere no revelar su nombre.

Esta es su segunda visita tras, según comenta la joven, recibir una buena oportunidad de trabajo en el extranjero la vez anterior.

Al concluir la ceremonia los gritos de alegría y júbilo de la joven traspasan la pared y la fémina abandona el lugar con una gran sonrisa después de pagar los costes del ritual.

A pesar de que la magia se practica en casi todas partes en Tailandia, hay pocos libros publicados sobre el “saiyasat”, al que muchas personas acuden en busca de los clásicos amor, dinero o trabajo, según Viratep.

“No se pueden publicar manuales, hay que heredarlos del maestro ya que en muchos casos los libros están protegidos por maldiciones. Alguien que los lea o abra sin permiso quedará demente, ciego e incluso podría morir”, apunta el médium al mostrar un desvencijado manuscrito ennegrecido por el tiempo que le fue legado.

“Varios hechizos y encantos derivan de la enseñanza del propio Buda”, añade.

La gama de precios de las ceremonias oscila entre los 999 bat (unos 29 dólares o 25 euros) que vale la predicción del futuro y los 15.999 bat (unos 470 dólares o 414 euros) por el baño sagrado en hierbas mágicas.

El coste de los amuletos también varían entre los 500 bat (14 dólares o 12 euros) de los más sencillos y los 24.999 bat (unos 735 dólares o 648 euros) de un tipo de talismán en forma de cilindros atados.

El brujo explica que muchos jóvenes buscan realizarse tatuajes mágicos protectores, mientras que los adultos, que a veces proceden de China o Laos, están más interesados en sus carreras profesionales y en el amor.

Dentro del “saiyasat”, el hechicero dice que existe la magia blanca y la negra, que se diferencia de la primera porque en esta intervienen los espíritus.

“Por ejemplo, para algunas pociones de amor se invoca al fantasma “Pray”, o se invocan espíritus para poseer a personas y causar enfermedades”, relata Viratep.

El maestro, que reconoce que hay un número “menor” de seguidores en los que sus hechizos no han surtido efecto, asegura que la eficacia “depende del grado de la fe”.

El 90 por ciento de los tailandeses profesa el budismo, que en muchos casos está mezclado con creencias hinduistas y animistas, presentes en el Sudeste Asiático antes de la llegada de los primeros monjes budistas.

Las supersticiones y creencias esotéricas están muy asentadas en la población local e incluso miembros de la monarquía y gobernantes piden consejo a los astrólogos u otros adivinos para programar actos oficiales.

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