Saab 11 libros y 70 tatuajes después: “La circunstancia es propicia para la rebelión”

Por Néstor Luis González el 23/05/2016

Tarek William Saab parece no tener complejos de nada. En una misma conversación fue capaz de decir que en Venezuela debió crearse una economía independiente de la petrolera, de defender la gestión de Hugo Chávez y de insistir en que renunció a toda militancia política para ocupar el cargo de defensor del pueblo.

Durante una entrevista en exclusiva para Nalgas y Libros, dijo que la caída de los precios del petróleo le “estalló en la cara” a una población venezolana “acostumbrada a viajar por el mundo, a estudiar en el extranjero y a tener casa propia”. En todo caso, cree que “la circunstancia actual es propicia para la rebelión”.

Además cree que ser el ombudsman venezolano le ha permitido sentir el pulso de la nación de una forma amplia y certera. Pero, ¿de qué tipo de rebelión habla Tarek William Saab?

“Hablo de crear, de trabajar y de no esperar la dádiva de un todopoderoso Estado o empresario. Aquí el anhelo antes era ganar un 5 y 6, luego un Kino, después unos bonos de la deuda o raspar un cupo de viajero en el exterior… pero en un momento como este se impone el reto creador: si Venezuela no aprovecha el presente para superarse, podemos quedar estancados por décadas”, advirtió el poeta.

Por eso asegura que el cambio comienza con una rebelión del individuo contra sus propias limitaciones y las que le pone el entorno: “Transformar el mundo, decía Marx. Cambiar la vida, escribió Rimbaud”.

Saab habla de política tendiendo puentes verbales con lo más insólito de la cultura popular, y cuando la plática es cercana se hace entender citando a poetas franceses del siglo XIX. Además responde todo lo que se le pregunta: “Tengo setenta tatuajes aproximadamente”.

Para seguir explicando esa rebelión individual habla de su propia experiencia: “¿Qué debió terminar siendo Tarek William Saab? Un exitoso vendedor de telas, un caravanero que ofrece productos en la Mesa de Guanipa. Pero no. Yo me rebelé a esa posibilidad natural. Di un salto y me fui a Mérida a buscar lo que ya no me daba El Tigre. Tenía que arriesgar”.

De todas formas lo que preocupa a Saab es que el reto del país se asuma con depresión: “La depresión es uno de los juegos del suicidio, y el que intenta suicidarse una vez, lo seguirá intentando hasta que lo consiga. Aquí dicen que nos vamos a matar, que todo se acabó, que nos van a invadir los Marines. No. Yo no puedo asumir eso. ¡No! Estos climas son oportunidades para crear, para resistir y para salvarse con la unidad de todos: del Estado comprendido por el poder, el territorio y la población; de los empresarios, de los intelectuales, de los religiosos, con la unidad de los talentosos…

Lograr esa unidad, piensa Saab, pasa por “retomar las palabras bondad y lealtad. No fanatismo: el fanatismo es irracional, extremista, falso y cercano a la traición; en cambio la lealtad es pura”.

Matar, la frontera sin retorno

Fue el mismo Tarek William Saab quien propuso que la Constitución de 1999 contemplara la existencia de la Defensoría del Pueblo. Hoy dirige esa instancia y asegura poner especial atención al tema de la violencia. Se preocupa, sin embargo, por la “apología colosal al crimen” que, a su juicio, están transmitiendo los medios de comunicación en Latinoamérica: “Ya no se trata de matar a un contrario, sino de hacer de su cuerpo un despojo. Ya no se trata de dispararle a alguien, sino de vulnerar su cuerpo, de ultrajarlo”.

Asegura que hay telenovelas y películas en el continente que dan “aura de héroes a miserias ambulantes”, y recuerda que los héroes de su generación eran músicos, escritores y personajes que generaban cambios.

“El joven ha sido siempre temerario. De hecho uno siempre decía que moriría joven como Rimbaud, Lautremont o James Dean… uno se atrevía a soñar, pero nunca a ejecutarlo. Lo de ahora es odio a la vida”.

Se le preguntó si la pobreza hace más vulnerables a las personas y responde: “Sería reduccionista decir que esa clase de violencia solo ocurre entre los pobres. No. Eso pasa incluso en la pequeña burguesía. ¿Cómo explicas que una persona mate a su pareja en la clase media alta? Es que carecemos de inteligencia emocional. El siglo XXI padece de manera crónica de brutalidad emocional, y en esos sectores que pudieran ser pasto para el crimen yo observo desprendimiento, amistad, mayor inteligencia emocional”.

La siguiente pregunta fue si Chávez dignificó la pobreza cuando tuvo la oportunidad de superarla. Respondió que el líder de la revolución bolivariana tuvo “un desesperado esfuerzo por reivindicar a los seres más invisibles, y que lo que sembró en el país está por verse en muchas otras maneras”.

En una suerte de azar o de premeditación geométrica del personaje, la entrevista volvió al tema con el que inició: “Venezuela tiene que aprovechar este momento para superarse”, reiteró.

“Si tú te quedas en la comodidad, en el confort, y no te ubicas en el sacrificio, no te superas a ti mismo. Ya basta de que esperemos los dólares que no hemos sudado”, espetó.

11 libros, 70 tatuajes

Está claro que Saab es un político contracultural: es un poeta con 11 libros publicados y a la vez un rockero con 70 tatuajes en el cuerpo de los que habla sin problema.

“Mi primer tatuaje me lo hice en El Tigre en 1984. Como para la época no había máquinas de tatuar, me lo hicieron con tinta china y tres pequeñas agujas de coser amarradas con un hilo. Recuerdo que era una cobra que con el tiempo empezó a parecerse a un dinosaurio o a una iguana en mi espalda. Luego me hice un cover en ese lugar y sustituí la cobra por una pantera negra saliendo de una selva”. Además tiene tatuajes del célebre artista Yomico Moreno, y una colección que va desde paisajes a los retratos de sus tres hijos.

Sobre la literatura explica con alegría que ha recobrado el ímpetu para leer y escribir. “He entendido que para retomar la escritura tenía que hacer prosa. Te hablo de una prosa poética que intercalo con versos y que hago en un cuaderno escolar con un bolígrafo”.

En todo caso nunca ha dejado que la política lo aparte de la lectura: “¿Cómo te puedes separar de los libros? Si yo no pensara en la literatura, si yo no volviera a los clásicos…” Una sonrisa en el rostro no lo deja completar la frase, pero además delata que pocas cosas le gustan tanto como la leer y escribir.

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