Bolaño como padre del globalismo literario

Por Luis Figuera el 14/07/2016

El globalismo es un fenómeno que impacta todos los espacios de la vida humana, es una realidad histórica social que ha propuesto un nuevo imaginario en el ámbito cultural, político y social. En el campo de la literatura se expresa en la creación de un mercado editorial a nivel global, en circulación del libro online y en la posibilidad de acceder a las traducciones en un tiempo corto.

En el campo de las artes, la cultura global se rige por el escándalo, y la provocación, el fetichismo, el capricho de una élite que según Marc Fumaroli, intenta imponer como arte de vanguardia “el tiburón en formol de Damien Hirst, la cama deshecha de Tracey Emin y compañía, los cadáveres humanos disecados de von Hagens, los escándalos del Piss Christ de Andrés Serrano (un crucifijo sumergido en orina) y los pájaros y ratas embalsamadas de Jan Fabre”.

En contraposición la narrativa de Roberto Bolaño recoge las preocupaciones y angustias de una generación, ante el avance asfixiante de una cultura planetaria, hegemónica y dominante que pretende sustituir la filosofía por la neurociencia. Los antecedentes más cercanos se remontan a los intentos de Cervantes en el Quijote, Mark Twain en “Las aventuras de Huckleberry Finn”, “Fantomas contra los Vampiros Multinacionales” y “62 Modelos para armar” de Julio Cortázar. Pero es realmente en “Los Detectives Salvajes” donde se expone con más claridad el globalismo narrativo como fenómeno y configuración histórica social.

Esa novela es un viaje intenso y deslumbrante por los intersticios de la espiritualidad del hombre moderno, y transcurre durante veinte años en distintos continentes, con personajes que asumen insólitas profesiones como Arturo Belano y Ulises Lima, poetas viscerales que terminan enredados en un submundo de prostitutas, traficantes, jóvenes ociosos, escritores fracasados y asesinos. Con claves propias de la picaresca latina, inaugurada por “El Lazarillo de Tormes”, es tal vez el primer intento de valorar el impacto de una cultura global, lo cual la ubica como una de las obras más interesantes de finales del siglo XX. Desgraciadamente aún no ha sido estudiada en toda su complejidad y magnitud.

Bolaño mantiene una preocupación permanente por descubrir a los ojos del lector, la historia detrás de los grandes mitos de la sociedad posmoderna. En “Llamadas Telefónicas”, Joanna Silvestri, una actriz porno, recompone los últimos tiempos de vida del rey del hardcore, Jhon Holmes, el actor que cambió la manera de hacer cine para adultos.

El texto Buba, del libro “Putas Asesinas”, revela el entramado espiritual detrás de un deporte global como el Fútbol. Fotos, es un relato del globalismo donde Arturo Belano, se sienta a leer en una Aldea abandonada de África, una antología: La poesía contemporánea en lengua francesa después de 1945, “un compendio de pequeños textos sobre todos los poetas que escriben en francés en el mundo, ya sea en Francia o Bélgica, Canada, o el Magreb, los países africanos o los países del medio oriente”. En la novela “Amuletos”, ronda el fantasma de los amores de Lilian Serpas con el Che. Monsieur Pain, relata un acontecimiento de la vida del poeta César Vallejo.

“2666” es una novela compuesta por cinco partes que contiene temas que preocupan al hombre moderno, y donde se hace visible el concepto de la nueva realidad, planteada desde otra realidad que deja huecos, fugas, pistas, y muestra que toda la obra de Bolaño está influenciada por las circunstancias espirituales que debe enfrentar el hombre contemporáneo: Desarraigo, desamor, soledad.

“Los sinsabores del verdadero policía” sigue la temática de las anteriores obras, y hace explícito el rompimiento de la linealidad narrativa, la fragmentación de los mundos, lo cual es el rasgo más distintivo del globalismo literario, y tal vez el aporte más interesante de este autor a la nueva novela del siglo XXI.

En Bolaño hay códigos que se mantienen a lo largo de sus cuentos y novelas: El viaje como motivo principal, las aventuras de los protagonistas, sus historias se bifurcan y se entrecruzan, multiplicándose de trama en trama. Su narrativa hace esfuerzos por rescatar la vieja oralidad del arte de contar historias, utilizando un desenfado literario que tiene sus antecedentes en la picaresca latina y que logra captar la atención de los lectores y, poco a poco los va hundiendo en un mundo de pistas y tramas que conducen a otras pistas que son mostradas con la misma ironía que lo acompaño toda su vida, llevándolo inexorablemente al enfrentamiento con escritores de su tiempo que nunca aceptaron el desparpajo con el que el autor de “Estrella distante” y “Nocturno de Chile”, se proclamo el mejor escritor de su generación, y además tuvo el tupé de prometer cada años un libro en Anagrama, sin duda que Roberto Bolaño era todo un tipo con su extravagancia, sus ironías, su humor negro y su desenfrenada lucidez para entender, y aceptar su destino de escritor, como hay que hacerlo: con un racional sentido para la inmolación.

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