Rayuela, donde todo es hermoso, amplio y levemente demecial

Por redaccionnyl el 19/04/2017

A veces tengo la impresión que comencé a leer el día en que sostuve por primera vez el libro “Rayuela” entre las manos. Por supuesto, es una mera ilusión, una fantasía amorosa. Leí el libro teniendo once años y ya habían transcurrido un buen tiempo desde que me había enamorado de las palabras. Pero con “Rayuela” todo fue distinto o mejor dicho, todo comenzó de una manera totalmente nueva. Fue una forma de descubrir la literatura otra vez, de saborear esa emoción de una historia desconocida muchas veces. Porque con “Rayuela” nada es como uno se imagina ni tampoco como espera que sea. Todo es hermoso, todo es amplio, todo es levemente demencial. Y todo es sin duda, valioso para la palabra y para el lector.

Y es que Rayuela no es de ningún momento ni de ninguna época. Es un libro que como pocos, puede presumir de ser universal, no tiene tiempo, es de cualquier tiempo, es de todas las perspectivas e interpretaciones. Rayuela, es sin duda, lo dúctil de la palabra, esa imaginación desbordada que reverencia todo extremo, que se desliza en la fantasía para envolver lo cotidiano. En palabras de Luis Harss, Rayuela es la novela que lo contiene todo, donde “El tiempo se despliega como un biombo”.

Rayuela es y será siempre, el laberinto de espejos de la Literatura por excelencia: Oliveira que es Cortazar y también lo es Rocamadour y Morelli. ¿Y la Maga también podría serlo? ¿Quién dice que no? ¿Quién puede negar que no sea Cortazar cada parte del Universo que construye tan cuidadosamente Rayuela? ¿donde habita la belleza y la locura a partes iguales, una poesia tan lenta y exquisita que se paladea con asombro? ¿Se puede concebir la literatura latinoamericana sin Rayuela? ¿Sin ese paso más allá de lo que era el costumbrismo a ese otro Universo de palabras que creo? Personalmente creo que no. Estoy convencida que Rayuela abrió un antes y un después en las letras de nuestro continente y más aún, creó una nueva manera de contar historias, de soñar con el tiempo y el amor, de sonreír y crear.

Por supuesto, no es posible hablar del argumento de “Rayuela” sin cometer lamentables olvidos: La obra es tan profunda, que lo más remarcable de su historia no es lo laberintico ni lo novedoso de lo que cuenta, sino la manera en que lo hace, el enorme universo psicológico espiritual de cada personaje y su manera de interpretar el mundo que le rodea, el amor, la muerte, los celos y el arte. Rayuela, es de hecho, un mundo en si mismo, una infinita posibilidad que construye su lenguaje a través de ideas del mundo tan originales como desconcertantes.

Se ha considerado a Rayuela como una “antinovela” por su manera de romper todos los esquemas y formas de narrativa que sorprendió a todos en el momento de su publicación. No obstante, para Córtazar el término resultaba poco menos que ofensivo y llegó a insistir en una oportunidad que el término “antinovela” le parece una “tentativa un poco venenosa de destruir a la novela como género” por lo que pensaba que era mucho más adecuado el término de contranovela. Julio busca con esta obra “ver de otra manera el contacto entre la novela y el lector”, incitando a éste a que modifique su actitud pasiva frente a la obra, para tomar parte activa y crítica. De hecho, desde el principio Córtazar reta al lector: le propone dos formas de leer el libro: la que comienza a la manera tradicional por el capítulo 1 hasta el 56 y la segunda, comenzando por el capítulo 73 y siguiendo el orden que el autor indica en el tablero de lectura. Un rompecabezas de palabras, de sueños, de multiples variaciones para el lector cautivo, el que se asombra por la belleza de lo que lee, e intenta buscar su propia interpretación. Y he encontrado siempre un nuevo mapa de ruta en temas como el amor, la amistad incondicional y sus valores, el arte, el exilio y la vuelta a casa, de una manera brillante, excepcional y extraordinaria mezclado con una poesía increíble. Un sueño de palabras, una aspiración de creatividad e imaginación.

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