Prostituta en Bangkok. Por Isabel Carlota Roby

Por Isabel Carlota Roby el 13/02/2016

“…Una librería abierta toda la noche
donde revolcarme entre los libros
gozar con versos de otros
y al fin, llegar al orgasmo
con un poema autodestructivo de Allen Ginsberg.”

-Cristina Peri Rossi.

Bangkok, ruido, desorden, tráfico, sonrisas, noches de putas asiáticas.
Bangkok diferencia horaria y jetlag, noches de burdeles pervertidos por extranjeros
como yo.
Tailandesas diminutas que bailan en la barra
mientras te sonríen invitándote a invitarlas a tu hotel
humo, música y bebidas
el submundo cutre con peep-shows y propina.

Un sudafricano que dice haber ido a probar a Asia
que termina escogiendo a una chica
que me sonríe al pasar
y me excita pensar en lo que ya sé que va a ocurrir.

Bangkok un gran bazar de día, un divertido prostíbulo de noche
con panfletos que invitan a una orgía dándote una dirección.

Señalo a una de las chicas que no dejaba de mirar y sonreírme
diminuta como casi todas, bella y exótica;
ella y yo, llenas de libertinaje.

Se acerca a la mesa y le pongo un trago
igual al mío
me sonríe y me besa
me da las gracias con su lengua
yo le muerdo los labios
y mi cuerpo reacciona al estímulo

mis pechos se tensan
y aprieto mis piernas
ella succiona mi lengua
con la maestría
que le han otorgado sus noches.

El dueño del bar se acerca y me sonríe
me dice que son 8000 Bahts si la llevo a mi hotel
le doy 2000 más
seremos dos con ella
le digo
me trae dos tragos
estos van por la casa.

Tomamos un taxi y nos vamos,
en el camino llamo a mi novio al hotel
le digo que llevo compañía.

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