Perseguir a una conejita: fotos para dejar de pensar

Por redaccionnyl el 14/09/2017

Perseguir a una conejita ha sido durante más de un siglo tarea de los lectores de Lewis Carroll y de zorrillos apestosos, de lectores de Playboy y de cazadores del llano, pero nunca de lectores de Nalgas y Libros ni de rocas marinas.

Hablamos de perseguir conejitas porque al autor de estas fotos, Anton Montbrillant, se le ocurrió que “Follow the black rabbit” debía ser el nombre apropiado para la sesión. Nosotros en eso no nos metemos y más bien queremos que usted, carísimo lector, conozca la obra de este brillante (!) artista.

Lo que sí notamos es que no hay que perseguir a nadie porque las fotos están aquí a disposición colectiva, pero si alguien quiere hacerlo recomendamos que se enfoque no en las que verá en esta página sino en las que están en la calle, porque recuerde: allá afuera hay un mundo aguardando por usted.

La modelo de este trabajo nos encanta porque se ve de lo más madura pese a su juventud, o sea que tal vez se trate de la esposa de alguien que anhelaba verla así algún día o preferiblemente alguna noche.

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