Para llorar: los peores negocios de la historia

Por redaccionnyl el 14/02/2017

Pérdidas multimillonarias de dinero, caídas estrepitosas de una reputación construida durante años e incluso viajes a la cárcel son algunos de los resultados de malas decisiones. Aquí te presentamos diez de las peores negociaciones que se realizaron en la historia.

La venta de Alaska

En 1867, Rusia vendió el territorio que hoy es el estado de Alaska a Estados Unidos por alrededor de 93 millones de dólares. El zar de la época, Alejandro II, tenía algunos apuros económicos y logró solventarlos con esa suma. Por otra parte, el secretario de estado norteamericano William H. Seward fue tildado de loco por concretar esta compra. Sin embargo, lo que parecía un acto sin razón, pronto se convirtió en una de las mejores inversiones de Estados Unidos: tiempo después, al finalizar el siglo XIX, se descubrió oro y petróleo en la zona.

El rechazo al teléfono

Graham Bell había creado lo que luego se convertiría en uno de los hallazgos más importantes de las telecomunicaciones: el teléfono. Cuando en el año 1876 se dirigió a la Western Union Telegrah Company para vender su flamante invento, un interno de la compañía lo rechazó. Según él, el aparato tenía “muchas cosas en contra para ser considerado un medio de comunicación” y afirmó que el teléfono no valía nada. Bell decidió no darse por vencido y creó la Bell Telephone Company con sede en Boston. Años después, en 1892, logró realizar la primera conversación telefónica de la historia. Aunque la Western Union Telegraph Company quiso hacerle competencia a Bell con las mentes de Elisha Gray y Thomas Alva Edison, todos sus intentos fueron un fracaso.

La crisis de Madoff

Bernard Madoff supo ser uno de los más intrépidos inversores de Wall Street. De la mano de la empresa que llevaba su nombre, Madoff supo cómo ganar millones de dólares. Sin embargo, todo se trataba de una trampa. El verdadero negocio de Madoff era embaucar a sus clientes: ellos le confiaban su dinero, que luego era retribuido con grandes intereses, provenientes del dinero que le quitaba a nuevas víctimas. Este esquema de inversión piramidal, más conocido como Ponzi, resultó ser uno de los más fraudulentos de la historia y fue creado por un estafador italiano del mismo nombre. En el año 2009, Madoff fue condenado a 150 años de prisión.

La caída de Costner

A principios de los años 90, Kevin Costner era la gran figura de Hollywood. Con el éxito de “Danza con lobos”, se consagró como una de las estrellas del firmamento de los filmes taquilleros. Sin embargo, poco tiempo después, en 1995, Costner cayó en desgracia. “Waterworld”, una película que plantea un escenario apocalíptico a partir del derretimiento de los polos, fue un fracaso total: fue la película más cara de la historia, pero no alcanzó a recaudar un 50% de lo invertido. Luego, quiso recuperar lo perdido con “El mensajero”, pero a penas recaudó 17 millones de dólares, muy poco a comparación de los 80 millones gastados.

El no a Los Beatles

Dick Rowe, jefe de división de música popular de la compañía Decca Records, recibió en sus oficinas a nada más y nada menos que los Beatles, la mítica banda inglesa. Corría el año 1962 y Rowe estaba por cometer uno de los errores más graves de su vida: rechazarlos. Según él, esa música de guitarra “estaba en decadencia” y prefirió, en su lugar, a un grupo llamado The Tremeloes. Los Beatles, abatidos, se encontraron con el productor George Martin, quien los catapultó a la fama mundial.

La explotación del Carrejón

En el año 2000, Colombia vendió su participación de casi el 50% en la explotación de la mina del Carrejón por U$S 383 millones. El dueño de la otra mitad, una empresa llamada Intercor, vendió su participación en más de mil millones de dólares. Por otra parte, Glencore, uno de los compradores de la parte colombiana de la explotación, vendió su 33% en U$S1.700 millones. Sacando algunos cálculos, se puede llegar a concluir que, en realidad, Colombia podría haber vendido su parte en alrededor de U$S 2.500 millones. Un mal negocio para el país latinoamericano.

Una Coca Cola fallida

Roberto Goizueta era un gerente de The Coca Cola Company en la década del 80 y, cinco años después de dejar la empresa, decidió lanzar al mercado “New Coke”. De la mano de una nueva fórmula que pretendía superar a la anterior, Goizueta apostó todo a una nueva marca que no prosperó debido a la memoria emotiva que mantuvieron los clientes con respecto a la Coca Cola original. Más de 400 mil clientes furiosos llamaron para quejarse de que era una copia y, siempre que auspiciaba un evento, era abucheada completamente.

La metida de pata de Yahoo!

En el año 2001 estalló la crisis de las empresas de Internet denominadas “puntocom” y los dueños de Google, Larry Page y Sergey Brin, se reunieron con Terry Semell de Yahoo! para ofrecerle la venta de la empresa. En esa época Google era una incipiente página de búsqueda que, aunque era muy buena, no era popular. Por esa razón, Semell rechazó la oferta de comprar Google en tres millones de dólares, dejando pasar la oportunidad de comprar una empresa que hoy tiene un valor de U$S100 mil millones y representa a un competidor difícil de ganar.

El joyero que perdió todo

En el año 2005, el comerciante de joyas Ralph Esmerian deseaba comprar Fred Leighton, una joyería a la cual recurrían las estrellas. Esta casa de joyas tenía dos sucursales ubicadas en Nueva York y Las Vegas, y Esmerian vislumbraba un posible emporio delante de él. Para lograrlo, pidió a diversas instituciones bancarias, entre las que se encontraba la banca de inversión Merrill Lynch, unos 76 millones de dólares. Sin embargo, en el año 2007, Esmerian se declaró en banca rota debido a una serie de deudas que tenía con las casas Sotheby”s y Christie”s. A pesar de que Merrill Lynch se quedó con algunas joyas, nunca pudo recuperar los 192 millones de dólares que, con intereses, Esmerian le debía.

Enron y su decadencia

El año 2001 fue un año de fracasos. Enron, una compañía energética de Estados Unidos, había declarado ganancias por más de mil millones de dólares pero, meses después, se declaró en quiebra como resultado de deudas que mantenía por la suma de 30 mil millones. Este hecho tuvo nefastas consecuencias en diversos ámbitos. Primero, miles de empleados se quedaron sin trabajo y, además, fueron testigo de cómo sus acciones se desplomaban. Por otra parte, la presencia de Enron en alrededor de 40 países provocó una crisis en los mercados energéticos. Por último, la decadencia de este gigante también manchó a la administración pública: muchos de los integrantes de los más altos rangos del gobierno norteamericano de George W. Bush, como el vicepresidente Dick Cheney, estaban vinculados con la empresa.

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