Owen Jones: el retorno de la izquierda exquisita

Por Luis Figuera el 09/01/2016

Para la nomenclatura política de Reino Unido, Owen Jones es una especie de niño malo, vocero asiduo en los debates sobre los asuntos públicos, sus dos libros Chav, y El Establishment: y cómo se sale con la suya, le dan fuerza y embrujo a sus argumentaciones. Es el nuevo oráculo de un sector de la izquierda que ante la debacle filosófica y política del modelo del capital, trata de poner sus barbas en remojo.

Graduado en Oxford, una de las universidades más respetables del mundo, Jones, es un entusiasta de la lucha por los derechos de los obreros, proviene de una familia de socialistas que le enseñó los valores de la igualdad y la fraternidad.

En diversas entrevistas ha clarificado el uso del vocablo que lo elevó a la fama Chav, “No es un término que identifica a una tribu urbana ni a una subcultura juvenil, más bien apunta a la búsqueda de un fallo individual como origen de los problemas. Tiene la intención de ser un insulto que denigra a la clase obrera”
Su libro Chav: la Demonización de la clase Obrera, es una denuncia contra el aparato ideológico de las elites culturales y empresariales, que en su afán de asegurarse la hegemonía y el control de la sociedad, buscan la manera de dibujar un culpable, descalificando al movimiento obrero a través de la creación de un estereotipo que lo califica de parásitos, holgazanes y flojos.

Con una argumentación original elabora un discurso sobre los motivos que tiene el aparato político, para tratar de esconder y acabar la contradicción fundamental en el modo de producción capitalista: Capital contra trabajo, la cual se exprese con la existencia de dos clases antagónicas.

Owen afirma que a través de una campaña cultural se intenta crear la idea de que en Reino Unido, la lucha de clases es un episodio finalizado, debido a la existencia de una robusta clase media con beneficios económicos y conquistas sociales importantes, y que el movimiento obrero es simplemente un grupo anómalo de irresponsables y perezosos que no trabajan lo suficiente para escalar socialmente.
Margareth Theacher fue la promotora de un proyecto de domesticación política de la clase trabajadora, que se repite con trazos e inconsistencias en otros países del mundo. La importancia de un libro como Chav, es que desnuda las interioridades del programa de reacondicionamiento del movimiento sindical e invita a la reflexión acerca del papel que debe jugar el obrero en la actualidad.

El libro “Establishment: y cómo se sale con la suya” es un paseo por la idea acerca de cómo los grupos poderosos del Reino Unido, imponen sus intereses al resto de la sociedad: “Estamos hablando de las fuerzas y de las personas que realmente deciden por nosotros. Gente que no ha sido elegida democráticamente y por la que nadie ha votado, pero que tiene una gran influencia en la toma de decisiones a través de una red de conexiones entre el mundo de los negocios, la política y los medios. En ese entramado tienen un gran peso el sector financiero y los gigantes energéticos”

Es una historia interesante, y bien escrita sobre el fenómeno de formación de los grupos de poder en Gran Bretaña, desde la originaria sociedad Mont Pèlerin, hasta los modernos think tank, como el Adam Smith Institute, Institute of Economic Affairs, o la Heritage Fundación. Con una prosa fluida, a la altura de las mejores crónicas, y una manera especial de contar, donde la ironía y el cinismo tienen mucho que decir, éste periodista de The Guardian, configura la historia de las castas políticas a través de una serie de entrevistas, realizadas en lujosos lugares y a personajes que parecen sacados de una antología fantástica de la opulencia y la exquisitez financiera. El rey de la blogosfera, el influyente y derechista Paul Staines, confiesa al quejarse de la democracia «No me da los resultados que yo quiero, y además los pobres votan para robar a los ricos, lo cual no me parece una manera justa de hacer las cosas […]. Y es que la democracia, cuando el derecho a voto es universal, siempre lleva a que los que no tienen nada roben a los que sí tienen.»

Las contribuciones de Jones a la batalla de la izquierda internacional son ingeniosos, y muy válidas, sin embargo están muy lejos de la profundidad de Eric Hobsbawm, verdadero baluarte del pensamiento marxista, quien describió la historia del siglo veinte, y fue un estudioso de la vida contemporánea y agudo crítico de la sociedad Británica.

Su permanente exposición mediática, la facilidad con la que cuenta para expresar sus ideas, hacen de Jones un personaje singular que despierta sospechas dentro de la izquierda tradicional. No es extraño pensar que el joven historiador pueda formar parte de una nueva corriente reformista que trata de imponerse en el mundo contemporáneo, en sustitución de las tradicionales ideas socialistas, y que en el pasado tuvo sus ecos en el llamado eurocomunismo. Jones representa lo que en algunos países latinoamericanos se llamó en el tiempo de las revoluciones armadas la izquierda glamurosa o exquisita, y que ahora ante el evidente fracaso del modelo del capital, busca afanosamente las maneras de ser una alternativa política en la era contemporánea.

Afortunadamente para el mundo de hoy, un soldado venezolano llamado Hugo Chávez, demostró que es posible la construcción de un socialismo humanista dentro del marco de las leyes y la constitución en el siglo XXI.

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