Origen de los senos al aire como forma de protesta en el mundo

Por redaccionnyl el 11/05/2017

Antes del pudor que nos hizo colocarnos ropas, las tetas eran patrimonio de la humanidad. Más que por pudor, nuestras féminas ascendientes empezaron a cubrir sus pezones para combatir el frío hace más o menos 70,000 años (cuando los Sapiens originarios de lo que hoy conocemos como África emigraron en dirección norte).

No sabría decirte, amigo lector, en qué momento de la historia la visibilidad del pezón se convirtió en un sacrilegio. Y en este particular, no hay diferencia entre culturas occidentales u orientales. En Indonesia, por ejemplo, las tetas en las tribus nativas gozaban de plena libertad hasta la llegada de la invasión árabe. Pero el Islam tiene sólo unos catorce siglos de historia, y antes de su expansión por el Medio y Lejano Oriente ya los Europeos cubrían sus torsos (y 90% de todo lo demás). Mientras tanto, claro está, antiguas civilizaciones en las Américas y en África andaban “rueda libre”. Todavía podemos ver hoy en día, en tribus libres del concepto de civilización moderna, a mujeres que exhiben sus pechos sin la más minúscula sombra de neurosis.

Siendo el pezón femenino nuestra primera fuente de supervivencia fuera del vientre, es sólo lógico concluir que es sencillamente instintivo sentirnos atraídos (hombres y mujeres) por ese célebre par. La religión, como siempre queriéndonos arruinar las cosas cuando se ponen muy divertidas, estigmatizó a los senos e hizo su deshonra política internacional.

La cobertura de los pechos (o de cualquier parte del cuerpo) es entonces un símbolo de represión de la civis “moderna”; ante tal, el acto de liberar los pechos es un movimiento revolucionario.

Las tetas como forma de protesta

El rol de los pechos en la protesta política no es nada nuevo. Para mencionar todos los casos relacionados necesitaríamos media vida. Pero me conformo con mencionar algunos momentos de la historia contempo-moderna.

El movimiento nacido en Norteamérica y expandido por el mundo #FreeTheNipple. Su propósito no es más que hacer que los pezones de una mujer sean moralmente equivalentes a los de un hombre sin camisa.

El grupo Ucraniano FEMEM, con sus afiliadas en Francia y otras partes de Europa Occidental, protestan con pechos desnudos en contra del turismo sexual.

El reciente “tetazo” en Argentina surgió como protesta hacia la prohibición del bronceado topless.

La marcha de las mujeres en EEUU, llevada a cabo el día de la toma de posesión de Donald Trump (Muchas, muchas tetas liberadas), en contra de “Grab them by the pussy” y otras infames frases, interpretadas por muchos como misóginas, que el personaje ha dicho en el pasado.

Paradójico, claro está, es que estas protestas tomen lugar en el mundo occidental donde mujeres tienen cierto nivel de libertad. Es difícil esperar ver pechos en una protesta en Arabia Saudita. O si quiera ver una protesta.

Sin embargo, en Estambul se han visto unos cuantos pechos en contra de Erdogan. A pesar de ser Turquía un país islámico, la división entre el islamismo conservador y el liberalismo europeo hace una gran diferencia, especialmente en la mencionada ciudad.

Con este historial podríamos pensar que las tetas protagonizan sólo marchas concernientes a derechos femeninos. Pero no es así. Es un estereotipo que “Breast not Bombs” (“Pechos, no bombas”), un movimiento de justicia social y anti-guerra en California, rompió al protestar sobre temas de justicia social con los pechos afuera.

En Marzo del 2012, miembros del grupo disidente y feminista ruso Pussy Riot fueron detenidas por mostrar sus pechos en forma de protesta frente a la catedral de Moscú. No protestando por un caso feminista, en esta ocasión para ofender al clero que se había manifestado en apoyo a Vladimir Putin.

En 1929, durante el mandato británico en Nigeria, docenas de mujeres murieron en protesta desnuda en contra del colonialismo inglés.

En Venezuela hemos visto un importante número de imágenes rodando por redes sociales de mujeres mostrando sus pechos. Grandes, pequeños. Naturales, operados. Una sobreviviente de cáncer con 1 1/4 de tetas. Protestas escatológicas. Bombas de mierda. Todo en contra de la dictadura socialista de Nicolás Maduro.

En conclusión, la protesta de senos ha llegado para quedarse, independientemente de la causa.

Rosario Hernández. Venezolana, periodista y escritora residenciada en Israel

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