Oda a la mirada de Barbarita y unas fotos para verle más que los ojos

Por Néstor Luis González el 15/05/2017

¡Oh, Barbarita! Bárbara. Tú nombre significa extranjera y de estas tierras no eres, evidentemente, tus ojos son bien bonitos y a uno lo que le provoca es quedárseles mirando un rato hasta que la vida deba continuar y te digan que tienes que irte porque te van a hacer una sesión de fotos del otro lado del océano.

Tú quieres ser modelo, y ya lo eres, lo que pasa es que estás tan al tanto de tu propia belleza que no aceptas cualquier pendejada y ya sabes que hay que ahorrar para el futuro y seguir estudiando y por qué no enamorarte de algún muchacho que te saque a pasear y te brinde de esos helados de coco con guayaba que tanto te gustan, porque tú eres dulcera, Barbarita, lo tuyo es el caramelo, aunque prefieras edulcorante en lugar de la dañina azúcar que ningún bien le hace a tu carrera, ¡Oh, Barbarita!

La primera vez que me enamoré de tus ojos fue cuando vi estas fotos, y tú lo sabes Barbarita, porque nunca nos hemos visto y porque si me hubieses visto ya te habrías enamorado también, Barbarita. Tú no lo sabes pero yo también fui modelo, Barbarita, y hasta me aplaudían, pero una vez un pendejo que modelaba conmigo me dijo que debía hacer ejercicios y yo le dije que cuando terminara de estudiar Comunicación Social yo le daría trabajo si mantenía su boca bien cerrada.

Ay, Barbarita. Yo vine fue a hablar de tus ojos, pero me le quedo viendo a tu boca y a tus tetas de magnolias y no sé qué pensar porque ya te estoy deseando y quizá nunca te veré. Pero me conformo con que este gentío que visita a diario Nalgas y Libros sepa que existas para que no seas solo mía y pueda evitar obsesionarme como un idiota. Muchos éxitos en tu carrera, Barbarita.

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