Ocho indicadores para saber si ya tienes un problema con el alcohol

Por redaccionnyl el 04/04/2017

Sin el alcohol, eres incapaz de integrarte

Gautier explica que este es un mal característico de la adolescencia: “La necesidad de pertenencia a un grupo, cuando el ser humano atraviesa la frase eminentemente gregaria de la juventud, puede marcar el inicio del consumo”. Porque así te sueltas, te sientes libre, integrado. Y el problema llega cuando no sabes relacionarte sin una copa en la mano.

Es tu forma de autoafirmarte

Porque sin beber, no eres tú. Más bien, no eres capaz de mostrarte como eres. O eso es lo que crees. El alcohol desinhibe, sí, pero también enseña una faceta no realista de cómo somos en realidad. Y si siempre tiras de él para manejar tus relaciones sociales, “puede llegar el día en el que caigas en la cuenta de que no puedes dejar de beber durante 24 horas seguidas”, afirma Botana.

Lo tomas como una competición

La OMS lo llama ‘binge drinking’, algo así como ‘atracón de bebida’. “Cada vez más, los jóvenes gustan de poner al límite su cuerpo, de comprobar quién se emborracha más, quién aguanta más y más cantidad”, explica Gautier. Y, de esta forma, se colocan los pilares de una relación más que tóxica con el alcohol.

Utilizas las copas como antidepresivo

Porque no sabes anteponerte a la vida sin ellas. “El alcohol mitiga los miedos, ayuda a sobrellevar ese momento de crisis en el que quieres sentirte independiente pero el miedo a despojarte de los cuidados de tus padres te atenaza”, dice Gautier. De ahí que muchos jóvenes puedan abusar del alcohol y recurrir a él como coraza, bloqueando el proceso de desarrollo de una personalidad sana y fuerte.

No concibes la diversión sin él

El clásico ‘si no bebo, no me divierto’. Recurrir al alcohol para pasarlo bien, sin entender que también se puede disfrutar sin consumirlo, puede ser el punto de partida de un problema mayor. Y aquí es la sociedad la que más culpa tiene: “Hay que realizar pedagogía preventiva para mostrar a los jóvenes que diversión no tiene por qué ser sinónimo de bebida”, asegura Botana.

Te apetece beber también en soledad

Es otra vertiente. “No todos los alcohólicos han desarrollado su problema del mismo modo; depende de la personalidad de cada uno”, comenta Botana. Pero esta es otra señal: si estando en casa, solo, sin planes, sin perspectiva de relacionarte con nadie, necesitas echar un trago, tal vez estés abocando tu vida a unos patrones del todo insalubres.

Cuando los demás te dicen que igual tienes un problema

Porque eso significa que el problema ha comenzado a ser evidente. Por eso, “los mensajes deben estar dirigidos no solo a los posibles adictos, sino a las personas de su entorno”, recalca Botana. Normalmente, según explica el experto, “las alarmas se encenderán antes en los demás que en la propia persona, incapaz de ver lo que lo está sucediendo”.

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