Ocho escritores que murieron demasiado jóvenes

Por redaccionnyl el 05/01/2016

“Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver“, esa es la famosa máxima atribuida a James Dean, actor que murió con solo 24 años y consiguió así convertirse en un mito universal.

 
 

Los artistas, gracias a la mala vida, a cierto malditismo o simplemente a una precaria salud, son un colectivo bastante dado a morir antes de tiempo. Ocurre con los actores, con los músicos (y la cifra mágica de 27 años), con los pintores… pero también con los escritores (especialmente los poetas, que según un estudio americano mueren bastante antes que novelistas y dramaturgos).

Morir joven es la forma más sencilla de dejar, si no un bonito cadáver, sí una atractiva historia. Llegar a la fama antes de los 30 no es tan fácil. Esos autores cuya vida acaba casi en cuanto empieza su obra nos seducen por su trágica historia, por lo que imaginamos que hay detrás, porque parece que algo ha quedado sin escribir, algo ha quedado sin contar, algo no tenía que haber ocurrido aún.

Son muchos los escritores que murieron antes de los 35, pero aquí repasaremos algunos de los más interesantes:

1. Silvia Plath (la de la foto)

La muerte prematura y el suicidio están estrechamente relacionados, y el caso de Silvia Plath es uno de los más claros. Conocida sobre todo por su poesía confesional (aunque también escribió relatos y ensayos), se mató a los 31 años metiendo la cabeza en el horno. Hoy se cree que padecía trastorno bipolar.

2. Emily Brontë

La autora de Cumbres borrascosas murió a los 30 años de tuberculosis. Dejó tan solo esa novela (pero qué novela), y apenas hay información sobre su vida (al contrario que sobre otras hermanas Brontë), así que es tentador fantasear sobre cómo era y lo que podría haber escrito si hubiera tenido más tiempo.

3. John Keats

Uno de los poetas más importantes de la literatura inglesa, y murió con solo 26 años, también de tuberculosis. Por supuesto, durante su vida fue un incomprendido y solo tras su muerte se comenzó a valorar la originalidad y melancólica exuberancia de su obra. Eso sí, antes de morir también le dio tiempo a vivir un amor de película (Bright Star) y dejar una correspondencia que escandalizó a la sociedad de la época.

4. Percy Bishey Shelley

Amigo de Keats, murió casi tan joven como él, con 30 años. Poeta romántico y ensayista, tan interesante como su obra fue su vida: expulsado de Oxford, fugado con una menor, y años después con otra, proclamador del amor libre, escritor de panfletos…un artista como dios manda, vaya. Murió ahogado en una tormenta, tras salir a navegar en su velero.

5. John Kennedy Toole

El autor de La conjura de los necios se suicidó a los 31 años, con los gases del tubo de escape del coche, al no ser capaz de publicar esa novela, que él consideraba una obra maestra. La novela se publicaría años después, consiguiendo además un premio Pulitzer.

6. Mariano José de Larra

Los románticos son muy dados a morir antes de tiempo, como estamos viendo. En el caso del periodista y escritor español (autor del conocido artículo Vuelva usted manaña se suicidó de un pistoletazo por mal de amores, con solo 27 años.

7. Heinrich Von Kleist

El poeta, narrador y dramaturgo del romanticismo alemán no gozó de mucho éxito en vida, y tuvo que esperar más de 100 años para que su obra fuese comprendida y valorada. Se suicidó con 34 años junto a su novia, enferma de cáncer.

8. Manuel Antonio

El mejor poeta gallego del siglo XX (bastante desconocido en el resto de España) murió a los 30 años de tuberculosis, tras pasar los últimos años de su vida escribiendo, y sobre todo, navegando (era piloto de la marina mercante). Publicó solo un libro en vida.

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