Nueve escritores que se volvieron completamente locos

Por redaccionnyl el 29/01/2017

Esta brevísima colección trata no busca ensalzar la locura ni decir que de genios, poetas y locos todos tenemos un poco. Esta, querid lector, es una advertencia: deje las obsesiones porque los afectados serán sus seres queridos.

¿Cómo es eso de dejar las obsesiones? Bueno, haga “higiene mental”. Trabaje duro, concéntrese en la búsqueda de sus objetivos, pero oblíguese también a pasar tiempo de calidad paseando por un parque, viendo los tipos de verde que hay una finca o simplemente llevando a sus familiares a pasear. La locura no es meritoria ni digna de genios como los medios de comunicación nos la han vendido: la locura es mala y destruye el cuerpo, el alma y el espíritu. Evítela, y si le parece que ya de ella tiene algo, acuda a un especialista sin pena porque todos estamos expuestos.

A continuación, nueve escritores que se volvieron completamente locos

Friedrich Nietzsche

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A lo largo de los años han surgido teorías sobre el filósofo alemán: algunos mencionan que sufría de esquizofrenia, otros de una locura producto de la sífilis. Los últimos años de su vida quizá fueron los peores: el gran filósofo alemán había perdido su extraordinaria mente.

Edgar Allan Poe

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Sufrió un trastorno mental de carácter no determinado el cual le causaba pánico a la oscuridad, pérdidas de memoria, manía persecutoria y alucinaciones ¡Sorprendente! sobre todo por el género en que se destacó, quizá eso fue lo que lo ayudo a crear tan maravillosas obras, el decía: “Los hombres me han llamado loco; pero aún no está determinada la cuestión de si la locura es o no la más excelsa inteligencia, si mucho de lo que es gloria, si todo aquello que es profundo, no brota de la enfermedad del pensamiento, de modos de pensar exaltados respecto del intelecto general. Aquellos que sueñan de día son conocedores de muchas cosas que se les escapan a los que únicamente sueñan de noche.”

Ernest Hemingway

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Por su parte este escritor padecía ataques de nervios, manía persecutoria y propensión al suicidio, se dice que tenía trastorno bipolar, incluso hablaban de rasgos de personalidad narcisista. Lo cierto es que después de someterse a un máximo de 15 episodios de terapia de electroshock durante 1960-1961, Hemingway se despertó una mañana de julio, tomó su escopeta favorita y se voló los sesos.

Jonathan Swift

El autor de “Los viajes de Gulliver” sufría de un trastorno mental no determinado que se mostraba como desorientación, pérdidas de memora, incapacidad de reconocer a las personas y entender el hablar. Se sumergió lentamente en la locura durante un período bastante largo, y fue hasta 1742 que perdió completamente la cordura, incluso dicen que 5 enfermeras lo tuvieron que sostener para que no se sacará un ojo, después de lo cual guardo silencio durante todo un año. Sus trastornos continuaron hasta el fin de su vida y lo llevaron a una discapacidad total.

Franz Kafka

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El escritor de “Metamorfosis” padecía neurosis y depresiones, por lo que su humor era una montaña rusa: momentos de gran felicidad con otros períodos de gran apatía. Tenía problemas con el sueño y temores exagerados. ¿Será que sus novelas, llenas de desesperación y miedo, representaban este mal?

León Tolstoi

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Sufría de episodios depresivos que eran cada vez más graves, frecuentes y sofocantes, finalmente resolvió convertirse en ascético, o sea que buscó purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales o abstinencia.

Jean-Jacques Rousseau

En este caso el famoso escritor, tenía paranoia y solía imaginar que era perseguido.

HP Lovecraft

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Padeció de un trastorno del sueño traumático, que ahora se piensa que es una rara variedad de parasomnia, o terrores nocturnos. Sumado a esto sufría de depresión extrema y, para terminar, le diagnosticaron cáncer intestinal y la enfermedad de Bright. En otras palabras: Lovecraft pasó el resto de sus días con dolores intensos.

El Marqués de Sade

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Fue declarado loco y se coloca en el asilo de Charenton. Sin embargo, la siempre “libertina” vida de Sade no tuvo un período sin incidentes: mientras estaba recluido tuvo numerosas relaciones sexuales ilícitas hasta su muerte en 1814.

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