@ no es una letra ni sirve para evitar la exclusión sexual

Por Néstor Luis González el 10/01/2016

Si una típica persona de ciudad se adentrara en el llano venezolano, muy, muy adentro, allá donde aún celebran la llegada de la luz eléctrica como la última cosa importante que ocurrió, se sorprendería al notar que la palabra ‘arroba’ es de uso común entre seres humanos absolutamente ajenos a la Internet y sin cuenta en Twitter.

Para el llanero, una arroba es una unidad de masa útil para comprar o vender ganado y equivale a 25 kilogramos. Eso me resulta muy emocionante al notar que la palabra ‘arroba’ proviene del árabe ?????, que significa “la cuarta parte“. En la España antigua se utilizaba la ‘arroba’ como la cuarta parte de un quintal -o sea, la cuarta parte de 100 kilogramos.

De cómo la arroba de la antigua España sobrevivió con tal precisión en los llanos venezolanos es algo sobre lo que habría que investigar, sobre todo porque en Aragón una arroba equivale a 12,5 kilogramos, en Cataluña a 26 libras y en la Comunidad Valenciana a 12,78 kilogramos. Además,en algunos lugares de Bolivia y Perú comercializan arrobas de coca a 11,5 Kg. Pero lo que sí trataremos aquí es el uso desenfrenado que se le dio a su símbolo (@) en la era de las computadoras.

Ray Tomlinson, conocido por haber inventado el correo electrónico, necesitaba en 1971 un símbolo para separar el nombre de una persona del lugar en el que se encontraba. Eligió el @ porque se lo consiguió en un teclado de una máquina de escribir de 1884 y le pareció una rareza digna de utilizar. Así, la primera dirección de correo electrónico de la historia fue tomlinson@bbn-texena.

Ulteriormente, la Internet se haría parte de nuestras vidas y aquella elección de Ray Tomlinson trascendería sin que la gente se preguntara de dónde salió ese símbolo. Es más, a veces @ es sinónimo de conexión, de banda ancha y hasta de la misma Internet.

Esa locura por el símbolo @ ha hecho que durante los últimos años se extendiera la costumbre de usarlo para explicar la alusión a ambos sexos en la lengua castellana. Pero eso está mal. Muy mal. Primero porque no es un signo lingüístico, y en segundo lugar porque no sirve para nada cuando decimos expresiones como “el Día de ‘los’ Niñ@s”.

Además, hay que terminar de entender que en los sustantivos que usamos para seres animados, el masculino gramatical no se limita al sexo masculino sino también a los individuos de esa especie en general sin distinción de sexo. Tales reglas no se dan por ninguna discriminación sexual. Tienen que ver con la necesidad de un idioma más económico y una comunicación más efectiva.

Cuando un político escribe ‘niñ@s’, con ese símbolo arroba atravesado, no incluye a nadie ni se vuelve moderno o progresista, apenas pasa por demagogo y termina incentivando la ignorancia entre la población.

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