Néstor Luis González: “Las universidades están graduando periodistas para el pasado”

Por redaccionnyl el 16/03/2016

1. A estas alturas muchos estudiantes todavía olvidan que más allá de los medios tradicionales están otros espacios como la web.

Las universidades están graduando periodistas para el pasado. A los estudiantes de Comunicación Social hay que enseñarles qué es Google Analytics, cuál es la diferencia entre una página vista y una sesión, cuál es la forma correcta de escribir para medios digitales, y un montón de cosas que no les están enseñando.

 
 

De todas formas eso a mí no me preocupa tanto como la redacción: aquí se gradúan miles de periodistas nuevos cada año que no tienen ni la más remota idea de cómo escribir un párrafo de nada. Y eso se cura leyendo libros. Si a usted no le gusta leer y anda diciendo por ahí que usted es más visual que otra cosa y no leyó ningún libro el año pasado, retírese: renuncie al trabajo y con la liquidación métase a comerciante porque el periodismo es para gente que lee mucho todo el tiempo.

Entonces, redondeo: las universidades están graduando periodistas para el pasado, que aparte no saben escribir. Claro, hay excepciones, y esas excepciones dependen de cada individuo y de sus ganas.

2. ¿Cuál es la ventaja de trabajar en estos medios?

La ventaja es que el que está en medios digitales tiene menos chance de quedarse sin trabajo. ¿Quién compra el periódico cada mañana? Principalmente los viejos y la gente pobre que no tiene un teléfono inteligente. ¿Quién ve televisión? El fanático de los deportes y el que busca eventos puntuales. ¿Quién escucha radio? Solo el que va manejando un carro. Hasta hace poco la Internet era un complemento de los medios tradicionales, pero ahora son esos medios el complemento de la Internet.

Para no desaparecer, los medios tradicionales deberán adaptarse cada vez más a la existencia de la Internet. Unos desaparecerán, otros no. Ya lo estamos viendo todos los días.

Voy a poner un ejemplo para que se sepa de una vez que todo cambió: hace 20 años usted estaba muy pendiente de que llegaran las nueve de la noche para poner Kaína en Venevisión, ahora usted trata de explicarle a su hijo adolescente que hay que apurarse para llegar a casa a ver tal o cual programa, pero su hijo no entiende:
-¿Por qué no puedes ver el programa cuando tú quieras?
La pregunta del adolescente es clave, y la respuesta correcta no puede ser otra que esta: “Porque vivo en el pasado”.
A los adolescentes de la actualidad no les puedes decir que vean televisión a la arbitraria hora que le dé la gana al canal de pasar tal o cual programa. Los consumidores actuales quieren ver las cosas cuando les dé la gana, y lo mismo ocurre con las noticias. La ventaja de los medios digitales es que pueden adaptarse a las necesidades de inmediatez de los consumidores actuales de información.

3. Para el nuevo cúmulo de comunicadores que se está formando en esta era ¿qué recomiendas?

Que lean muchos libros, que lean literatura latinoamericana, literatura norteamericana, clásicos, que lean ensayos sobre política, sobre economía, que lean todo lo que se les atraviese en el camino: que lean poesía, que lean libros sobre periodismo… y sobre todo que si no les gusta leer, que no traten entrar en las áreas del periodismo en las que supuestamente no se necesita saber escribir tan bien, porque ya tenemos suficientes mediocres.

4. ¿Crees que esto podría impedir el trabajo real del periodista, es decir separarlo de la realidad de las calles?

El trabajo real del periodista es informar. Si no tiene que ir a la calle, mejor. Pero cuando tenga que salir que lo haga, que se lleve un teléfono y llame a la sala de redacción para contar lo que está pasando. Si la información que consigue en la calle es una exclusiva ahí si puede contar con la calma suficiente para volver al periódico y sentarse a escribirla, pero como están las cosas lo más seguro es que mientras la escribe otro la saca primero.
Es importante decir que el periodismo digital no aleja de las calles al profesional: lo que tiene es que adaptarse. ¿Puede un periodista salir hoy en día sin un teléfono inteligente a buscar noticias? No. Bueno, ahí está: con ese aparato puede resolver. Cuando yo trabajaba en el Diario Antorcha salía con una cámara enorme que tomaba fotos malísimas y con un grabador gigante que me hizo acostumbrarme a no grabar nada por pena de sacarlo, y aunque la inmediatez no era necesaria, uno buscaba la forma de terminar rápido para irse a descansar. ¡Cuánto más no pude haber hecho con un teléfono inteligente!

5. ¿cómo ves el periodismo en la actualidad?

Bueno, bien. Es una pregunta muy amplia. No sé. A veces bien, a veces mal. Depende del lugar y del momento. Twitter ha hecho que todo el mundo pueda informar. Ya no es necesario ser periodista para convertirse en un canal de información. Gracias a la tecnología la gente está mucho más enterada y ya no puede llegar ningún mentiroso a hacer de las suyas como hace 15 o 20 años.

6. ¿Cuáles crees que son los nuevos desafíos del periodismo en nuestro país?

El primer desafío del periodismo en Venezuela es recuperar la independencia. Los factores de poder han colocado a los periodistas en medio de una circunstancia un tanto penosa. Es tiempo de que los medios vuelvan a publicar solo lo que sea noticia y no tengan que responder a los intereses económicos de sus dueños ni a las presiones de los políticos.

Claro que todo eso depende del dinero. Si usted vende mucha publicidad puede mandar al carajo a quien le dé la gana una y otra vez. Mientras la economía vaya mal, los medios tendrán que seguir publicando notas de prensa de las alcaldías para soñar con que les compren un espacio publicitario.

7. ¿Qué debe tener un periodista para ser exitoso?

Esa es una pregunta rara en el contexto venezolano actual. Ningún periodista puede creerse exitoso si vive en un país con una inflación tan alta. Pregúntale a un colombiano o a un chileno, que en esos países el éxito sí es real. Aquí tú puedes ser un genio y tener mil proyectos en marcha, pero no vas a ganar 100 dólares a final de mes ni soñando.

8. ¿Ética u objetividad?

Yo no sé si el hombre es bueno o malo por naturaleza, pero sí sé que mientras más estabilidad tiene es menos probable que pase los límites de la ética. Cuando no hay estabilidad económica, un profesional puede devenir fácilmente en animal: se olvida de las consecuencias ulteriores y solo se dedica a sobrevivir. La ética siempre irá de la mano con la circunstancia personal de cada individuo y por eso prefiero no criticar ni a los que aceptan regalos ni a los que adulan a los poderosos: prefiero pensar en ellos como gente que tuvo que renunciar a la ética por hambre, los llamo los hambrientos, y con hambre no se puede hacer periodismo.

¿Objetividad? Estoy harto de que me digan que la objetividad no existe. La objetividad sí existe. En primer lugar las personas podemos ser absolutamente imparciales con lo que no nos importa. Si Australia y Nueva Zelanda se enfrentan en un partido de Cricket, y a mí me toca narrarlo o escribir la reseña, créanme que lo haré con total imparcialidad porque ese juego no me importa en lo más mínimo.

Luego está la objetividad en cosas que en teoría a uno sí deberían importarle como la política y la economía. ¿Es muy difícil limitarse a escribir solo lo que pasó sin edulcorar ni matizar los hechos? No. De hecho es más fácil. Un periodista deja de ser objetivo solo cuando usa adjetivos y cuando trata de justificar la noticia para matizar su efecto en la sociedad.
Ser objetivo es informar que la inflación fue de 141%.
No ser objetivo es decir que la inflación es de 141% porque el gobierno imprimió muchos billetes o porque hay una guerra económica. Eso es tarea del vocero político y no del periodista.

9. ¿Qué recomendaciones das a esos nuevos colegas?

Que nunca fijen una posición política porque los gobiernos pasan, pero el hambre queda y hay que trabajar mande quien mande. Pero esa es una recomendación nacionalista. Mi verdadera recomendación es que lean muchos libros y aprendan inglés y árabe para que ganen mucho dinero.

10. Tres libros esenciales para un periodista.
La Biblia. Todo lo demás es disimulo.

11. A tu juicio, actitudes y aptitudes que debe tener un periodista.

Creo que ya lo he dicho en esta entrevista, pero voy a añadir otra cosa. Un periodista debe prescindir de todo dogma y admiración por individuos, partidos políticos e ideales. Es importante desconfiar de todo y no apuntarse a ningún grupo jamás, porque terminarán usándote como publicista y tu verdadero trabajo es joder, molestar y desenmascarar a los poderosos en beneficio de los más vulnerables.

12. ¿Somos todavía el “cuarto poder”?

No sé. El cuarto poder funciona en la medida en que es posible decir la verdad. En China, por ejemplo, el periodismo tiene el objetivo de hablar bien de la gestión de gobierno y del partido comunista, o sea, mostrar los beneficios de la revolución. Allá no es el cuarto poder, sino un brazo propagandístico del Poder Ejecutivo. A veces me da la impresión de que el cuarto poder del que habló Edmund Burke en el siglo XVIII reposa actualmente sobre las tendencias de Twitter. Pero prefiero responder esta pregunta con un simple “no sé”.

13. ¿Cuál es el mensaje que deben enviar los medios de comunicación a la sociedad?

Ningún mensaje. Deben limitarse a decir lo que está pasando, la verdad. Cuando los medios quieren enviar algún mensaje siempre es para dominar a la gente, y uno no debe decirle a nadie cómo pensar.

14. ¿Las redes sociales deforman al periodista?

No. Lo que ocurre es que el periodista tiene que saber usarlas.

15. A pesar de la gran polarización del país crees que un periodista todavía puede mantenerse lineal.

Siempre es posible ser imparcial, pero siempre habrá quien te diga que no lo eres.

Nalgas y Libros | contacto@nalgasylibros.com