Nathalie Sarraute o la novela sin personajes

Por Luis Figuera el 02/03/2016

En 1939 se publica “Tropismos”, de Nathalie Sarraute, obra pionera del llamado Nouveau Roman, que tendría continuadores tan disímiles como Samuel Beckett, Claude Simon, autor de “Consagración de la Primavera”, y ganador del premio nobel, Michel Butor y Alan Robbe-Grillet, padre teórico del movimiento.

 
 

Los cimientos estéticos propuestos en “tropismos”, se sustentan sobre la indagación en el universo de la conciencia, y convertir esa pesquisa y los instantes que surgen de ella, en el motivo principal de la obra, tal vez partiendo de la vieja afirmación hecha por Sthendhal, en 1832 “El espíritu de la sospecha ha entrado en el mundo.”

En una entrevista en 1998 Sarraute, afirmaba que en sus textos “El personaje, como tal no existe, es un mero portador de movimiento. Es el que interpreta un papel; lo que cuenta son sus movimientos interiores, lo que yo he llamado tropismo”. “Son los XX movimientos interiores, que no están sometidos al imperio de la voluntad. Ocurren dentro de uno mismo. Yo lo he experimentado; no es posible definirlos, pero tienen lugar dentro de uno; se sienten. No responden a ningún tipo de organización; se producen dentro de uno”.

Estéticamente la obra de Sarraute, surge de las tradiciones de Shakespeare, Dante, Kafka, Dostoyevsky, Proust y Joyce, su novelística es solo el deseo de mostrar los estados de ánimos de la conciencia, ir hasta el límite de la identificación plena de los estados naturales del ser humano, “se trata de buscar las imágenes que den los equivalentes de estos estados, fugaces, en los límites de la conciencia, que casi inconfesados encontramos en nosotros mismos.”

El Nouveau Roman se oponía al realismo practicado desde los días de Balzac, y planteaba redefinir la concepción de la novela tradicional, sus ideas duraron poco tiempo, pero tuvieron influencia en escritores de América Latina, como Julio Cortázar, y el venezolano José Balza, que a los 26 años escribió “Marzo Anterior”, una obra singular que dejaría una huella, un camino en la novelística de experimentación en Venezuela.
Sarraute fue una escritora que amo su literatura, se mantuvo fiel al camino trazado desde sus primeros textos, escribía en los cafés, y una vez confesó que no había tocado jamás una computadora, y que continuaba escribiendo a mano utilizando su pluma. Vaya este tropismo en homenaje a la precursora de la novela sin personajes.

I
Parecían surgir de todas partes, nacidos en la tibieza algo húmeda del aire, fluían lentamente como si rezumasen de los muros, de los arboles entre rejas, de los bancos, de las aceras, de las plazoletas.

Se estiraban en largos racimos oscuros entre las fachadas muertas de las casas. De tarde en Tarde, delante de los escaparates de los almacenes, formaban núcleos más compactos, inmóviles, ocasionando algunos remolinos, como ligeros estrangulamientos.

Una quietud extraña, una especie de satisfacción desesperada, emanaba de ellos. Miraban atentamente los montones de ropa de la exposición de ropa blanca, que imitaban hábilmente montañas de nieve, o bien una muñeca cuyos dientes y ojos, a intervalos regulares, se encendían, se apagaban, siempre a intervalos idénticos, se encendían de nuevo y de nuevo se apagaban.

Miraban largo rato sin moverse, se quedaban allí, ofrecidos, ante los escaparates, aplazaban siempre al intervalo siguiente el momento de alejarse. Y los niños tranquilos que les daban la mano, cansados de mirar, distraídos, pacientemente, junto a ellos, esperaban.

Bibliografia:
1.- Tropismos, Nathalie Sarruate, Tusquets Editores, enero de 1986.
2.- Entrevista a Nathalie Saruate, “Testigos del siglo XX, Paris 1998”, realizada por Hans Ulrich Hosbrit .

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