Más allá del oscurantismo: grandes inventos de la Edad Media

Por redaccionnyl el 20/05/2016

En el imaginario colectivo existe la falsa idea de que la Edad Media fue un tiempo perdido en el que la humanidad únicamente retrocedió por culpa de la Iglesia católica y de las guerras. Aunque mucha gente cree que solo el Renacimiento salvó a aquellas personas de la oscuridad, la verdad es que en medio de tantas injusticias y barbaries hubo grandes descubrimientos científicos y tecnológicos durante esa esa etapa de mil años que comenzó con la caída del Imperio Romano de Occidente y terminó con el descubrimiento de América.

A continuación, un recuento de algunas invenciones que tuvieron lugar durante la Edad Media y que cambiaron para siempre el destino y el proceder de los seres humanos.

El papel

Los egipcios sabían que poniendo a secar las hojas de una planta acuática llamada papiro podían elaborar un material sobre el cual era posible escribir. Con el tiempo, los antiguos griegos y romanos se copiaron la técnica, pero también eran más dados a usar pergaminos (hechos de piel de animales) porque podían escribir por las dos caras y porque si los lavaban, podían reutilizarlos.

Sin embargo, en el siglo II de nuestra era el eunuco Cai Lun, consejero del emperador He de la dinastía Han Oriental, desarrolló papel a partir de residuos de seda, de paja de arroz, de cáñamo y de algodón. Durante los siguientes 500 años el papel solo fue utilizado en China, pero en 610 d. C. llegó a Japón y a partir del 750 los árabes –gracias a sus viajes a través del Camino de la Seda– comenzaron a transmitir el secreto de ese material por toda Europa.

La imprenta

La invención de la imprenta es lo que a la larga determinaría el fin de la edad media, pues la transmisión del conocimiento por medio de libros sería la chispa liberadora de las mentes que estaban por surgir. Pero, ¿cómo surgió este invento determinante?

El antecedente obvio es del siglo XIV, cuando algunos artesanos europeos fabricantes de cartas tallaban en tablas las imágenes que debían reproducir, las untaban con tinta y las ponían sobre el papel. Sin embargo, descubrimientos posteriores demostraron que la idea original también era asiática. En Corea se encontraron libros impresos con caracteres móviles que datan de 1330.

A partir de aquellos conocimientos colectivos, Johannes Gutenberg empleó letras grabadas aisladas y las ensambló según las palabras que quería componer para lograr lo que se conoció como la imprenta.

El banquero Fust le prestó a Gutemberg 800 florines para fundar en Maguncia la primera imprenta. Cinco años más tarde, con la ayuda de Humery, Gutenberg dio gran impulso a su empresa al mismo tiempo que perfeccionó su material. En 1455, Gutenberg imprimió la Biblia a dos columnas y en dos volúmenes. Empleó 300 caracteres diferentes que le permitieron conseguir una elegancia gráfica prodigiosa.

Aún hoy en día no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los procedimientos de Gutenberg, pero es evidente que su técnica era muy buena, pues durante largos años el arte de imprimir no sufrió ninguna modificación. Sus líneas eran perfectamente derechas, y lo notable es que él mismo ejecutaba las matrices para los caracteres y los cajetines para los plomos.

La brújula

Fue inventada en China aproximadamente en el siglo IX con el fin de determinar las direcciones en mar abierto, e inicialmente consistía en una aguja imantada flotando en una vasija llena de agua. Más adelante fue mejorada para reducir su tamaño y facilitar el uso, cambiándose la vasija de agua por un eje rotatorio, y añadiéndose una «rosa de los vientos» que sirve de guía para calcular direcciones.

La pólvora

La pólvora fue inventada en China cuando los taoístas intentaban crear una poción para la inmortalidad. Las fuerzas militares chinas usaban armas basadas en pólvora (cohetes, mosquetes, cañones) y explosivos (granadas y diferentes tipos de bombas) contra los mongoles cuando estos intentaban entrar en sus tierras en la frontera norte. Después de que los mongoles conquistaran China y fundaran la dinastía Yuan usaron la tecnología militar china para su intento de invasión de Japón, donde también utilizaron la pólvora para propulsar sus cohetes.

El consenso entre las diferentes corrientes de estudio es que la pólvora se inventó en China, se distribuyó en el Medio Oriente y este lo introdujo en Europa;1 sin embargo no hay consenso en cómo esta invención militar china influenció los avances tecnológicos acerca de la pólvora en el Medio Oriente y Europa.2 3 La distribución de la pólvora a lo largo de Asia desde China se atribuye en gran parte a los mongoles. Uno de los primeros ejemplos de europeos enfrentándose contra ejércitos con armas de fuego fue la batalla de Mohi, en 1241. En esta batalla los mongoles usaron pólvora tanto en armas de fuego como también en granadas.

El reloj mecánico

La mayoría de los historiadores considera el reloj mecánico existía en Europa desde la Baja Edad Media y que muchas ciudades Europeas ya poseían relojes públicos en los primeros años del siglo XIV.

El reloj astronómico del Ayuntamiento de Praga, es uno de sus claros ejemplos ya que su construcción está Fechada entorno al año 1.486 y es obra de Nicholas de Kadan y Jan Sindel. En la parte inferior del reloj puede verse una esfera calendario. En Italia el testimonio más antiguo descubierto hasta ahora se refiere al reloj instalado en la torre del campario de San Eustorgio, en la Ciudad de Milán, Datado entorno al año 1309.

En España, en un inventario de la Catedral de Toledo realizado en la segunda mitad del siglo XIII, aparece citado un “orologio desbaratado” Suponemos que ya era una maquina de las comentadas en el tratado De Alfonso X El Sabio Del Año 1.267.

Los anteojos

Aunque ya en el siglo I el emperador Nerón y su tutor el filósofo Séneca hablaban de conocer las propiedades de los cristales de aumentar el tamaño con el que los ojos veían las cosas, fue el inglés Roberto Grosseteste el que mencionó entre 1220 y 1235 el uso de la óptica para «leer las letras más pequeñas desde increíbles distancias». Unos años más tarde, Roger Bacon también se daría a conocer por haber escrito sobre las propiedades de ampliación de los lentes en 1262.

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