Luis Goytisolo: “¿Para qué leer o estudiar si existe Wikipedia?”

Por redaccionnyl el 02/02/2017

De “parodia impasible” califica Luis Goytisolo su última obra, “Coincidencias”, una novela con una visión muy crítica de la sociedad actual, de sus hábitos y de su progresiva ignorancia: “Si vemos todo a través de una pequeña pantalla, nos sobra todo”, dice en una entrevista con Efe.

 
 

“No es humor negro ni humor absurdo”, asegura Goytisolo (Barcelona, 1935) sobre “Coincidencias”, editada por Anagrama, en cuya escritura, confiesa, se ha reído mucho.

Por esta novela de Goytisolo, Premio Nacional de Narrativa, de las Letras y de la Crítica, transitan en rápidos capítulos personajes diversos como hombres de negocios, emprendedores, jóvenes dependientes de los móviles, conductores enfadados y algún que otro indignado, que, en un paisaje urbano, dibuja una trama de sentimientos y pensamientos.

Las pérdidas, primero de una cartera y más tarde de un móvil en un taxi, son los pocos nexos de unión entre los personajes e historias de una novela que Goytisolo comienza con una “cita inventada”: dos personas se encuentran e inician un diálogo congratulándose de la casualidad de no conocerse de nada.

“Así preparo al lector acerca de lo que le espera”, advierte Goytisolo.

Recuerda que, tras el realismo crítico que esbozó en “Las afueras” (1958) y que le dejó insatisfecho, al igual que otra obra posterior, fue con “Antagonía”, la tetralogía considerada su obra cumbre y que le llevó 17 años, donde encontró su camino, el tono de su narrativa y su tipo de humor.

Se declara seguidor de la ironía “cervantina”, una escuela que no continuó tras Cervantes en la tradición literaria española sino que derivó en una picaresca que Goytisolo considera más cercana a la chabacanería. Esa ironía fue recuperada en la literatura inglesa de los siglos XVIII y XIX, explica.

Tras “Antagonía”, adoptó en las fábulas reunidas en “El atasco y demás fábulas” otro tipo de humor algo más disparatado y de parodia, que, dice, ha retomado en esta nueva obra, dándole una estructura novelesca.

Un humor más presente y actual “aunque no esté (Donald) Trump”, dice Goytisolo, que recuerda que en esos años escribió una fábula sobre un personaje que se presenta a las elecciones con un discurso parecido al del presidente norteamericano: “Era una sátira sobre lo que pasaba en el mundo y ahora se ha acentuado”, indica.

Uno de sus personajes, autor de una “Guía para emprendedores” más “filosófica”, cree una pérdida de tiempo que se estudie geografía o historia cuando todo se puede encontrar en internet o en una película.

Otro de ellos, dueño de una cadena de tiendas de ropa barata que se fabrica en países del Tercer Mundo, asegura ser por ello un mecenas, mientras que un famoso cocinero recuerda que el plato que le hizo famoso es un “timbal de sanguijuelas marinadas sobre lecho de caviar de mollejas y toques de lichi”. El público, dice prefiere arriesgarse a comerlo “para luego poder contárselo a otros”.

También hay defensores de la bollería, los precocinados y la carne roja, porque, dicen, “los masái no comen más que carne y mira cómo están de guapos”, además de que las personas no son cabras.

Y autores de la receta ideal para la economía: salarios mínimos generalizados y consumo sostenido.

Todo ello, asegura Goytisolo, es “un retrato de lo que machaca a lo bueno que puede haber en la sociedad”, como son la mediocridad abundante y la progresiva ignorancia.

“¿Para qué leer o estudiar si existe Wikipedia?. Y si hay errores, a la gente tampoco le importa. Para qué viajar o, si se viaja, para qué saber dónde está uno si solo vas para sacarte un selfi”, se pregunta el autor, que cree que, “si la gente se habitúa a hacerlo todo a través de pequeñas pantallas, sobra todo”.

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