Los yakuza están tristes porque ya nadie los respeta en Japón

Por redaccionnyl el 12/06/2017

La mafia japonesa yakuza vive tiempos muy difíciles. Aunque en teoría siguen siendo relativamente fuertes, ya no son lo que los medios de comunicación se encargaron de propagar.

Los gángsters se quejan de que el estatus de la yakuza se ha devaluado: ya no inspiran el temor y la reverencia de antaño, escribe el periodista Mijaíl Tíschenko en la revista en línea Republic.

Un reciente caso destacado muestra cómo “la honradez” del grupo delictivo va en declive. A finales de mayo, dos gángsteres miembros de la facción Yamaguchi-gumi fueron sorprendidos en medio de un hurto particular: en un supermercado llenaron su cesta con alimentos y trataron de salir sin pagar. Japan Today reportó entonces que estaban acompañados de su jefe, que también fue arrestado. Uno de los detenidos confesó a la Policía que al grupo le va tan mal que “se ven obligados a robar comida”.

Este caso es extraordinario, anota Tíschenko. Tradicionalmente, la yakuza, uno de los mayores grupos delictivos del mundo, no recurre a robos dado que practica otras actividades criminales o semipenales como chantaje, proxenetismo o juegos de azar. Esto les aporta algo de apoyo en la sociedad: el estatus de “ladrones nobles”, indica.

Los exgángsters, como Satoru Takegaki, se quejan ante lo que ocurre con los valores de la yakuza. Takegaki dice que las tradiciones tienen cada vez menos valor. “Ahora solo el dinero es importante, no la deuda y los sentimientos”, constata. Otros lamentan que anteriormente su estatus venía determinado por la valentía y la predisponibilidad de sacrificarse a uno mismo por la causa común, pero ahora hasta el estatus se puede comprar.

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