Los peculiares derechos exclusivos de la reina Isabel II

Por redaccionnyl el 24/06/2016

A diferencia del resto de mortales, Isabel II del Reino Unido celebró dos veces su cumpleaños número 90. Pues además del festejo del día de nacimiento, el 21 de junio, el cumpleaños oficial se celebra un sábado de junio, dependiendo del tiempo que haga, una tradición que surgió, precisamente, por cuestiones climáticas, ya que en verano llueve menos. Sin embargo, los cumpleaños dobles no son el único hecho insólito al que tiene derecho Isabel II.

La reina Isabel II no tiene pasaporte ni carnet de conducir, algo que, sin embargo, no le impide viajar o manejar sus coches, que tampoco tienen placas de registro. No en vano, todos estos documentos se emiten en Reino Unido en nombre de la reina, por lo que no tiene mucho sentido que ella misma se otorgue estos papeles.

Todos los demás miembros de la familia real, incluyendo el príncipe heredero Carlos deben tenerlos.

Uno de sus privilegios es que en la planta baja de la residencia de la reina, el Palacio de Buckingham, se encuentra su cajero automático personal para retirar dinero. Es un cajero del banco exclusivo Coutts, que solo acepta clientes muy famosos y adinerados, como la familia real británica.

Impune ante la ley

Al igual que pasa con los documentos oficiales, los arrestos o testimonios durante los procesos legales se hacen en nombre de la reina, así que ella no puede “arrestarse a sí misma”.

Tampoco tiene que pagar impuestos, aunque lo hace de manera voluntaria desde 1992.

Poeta personal

La reina goza de los servicios de su poeta personal, cargo honorífico que en actualidad y hasta 2019 lo ocupa Carol Ann Duffy. El “salario” del poeta personal es un barril de jerez.

Además, se supone que a la reina le pertenecen todos los cisnes del río Támesis, y también todos los delfines, ballenas y peces esturiones pescados en un radio de 5 kilómetros en torno a la costa británica.

Por otra parte, técnicamente, la reina puede disolver el Gobierno de Australia o el Parlamento de Canadá, pero no puede ser elegida para la Cámara de los Comunes del parlamento británico (ya que ella no es “común”), ni tampoco puede convertirse a otra religión.

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