Los 11 más grandes ladrones de la mitología griega

Por redaccionnyl el 26/01/2016

Antaño, cuando la tradición oral era lo que predominaba y las personas de mayor edad de la tribu contaba relatos explicando los origines de todas las cosas se relataban historias en las que los dioses, semi-dioses y héroes no siempre actuaban de la manera más correcta. Visto desde una perspectiva actual algunos de los mitos griegos y romanos pueden parecer un tanto inmorales y que promueven los anti valores, el robo es un ejemplo de ello. Muchas historias, en especial la mitología griega, nos relatan hazañas audaces e increíbles donde los protagonistas más de una vez se valen del engaño y la manipulación para lograr sus objetivos. Les traemos una selección de 11 héroes que son ejemplo de exactamente eso.

Autólico

Conocido como el principe de los ladrones Autólico es un personaje trascendental dentro de la mitología griega. Dentro de sus hazañas destaca haber ayudado a distintos héroes en sus aventuras, como por ejemplo a Hercules y a Jasón. Este , o tal vez anti héroe, es hijo del dios Hermes, quien le entrega el poder de robar a quien se le antoje. Autólico roba a diestra y siniestra todo lo que se le antoje, sin embargo no lo hace por necesidad, ya que todo lo robado es luego entregado a otras personas.

Caco

Este anti.heroe es un personaje menor dentro de la mitología griega, es considerado un villano torpe y bruto. Su vida llega a su fin cuando intenta robar un puñado de bueyes a Hercules, quien o captura y lo asesina. Lo gracioso de la historia es que Caco contaba con una hermana llamada Caca.

Caribdis

Durante esa la misma aventura de los bueyes, Hercules se vio en la penuria de ser atacado por Caribdis, quien usando artimañas logró robarle un puñado de bueyes a Hercules y se los comió.  Luego Zeus, como castigo, lo transformara en un monstruo. A lo ultimo Ulises se lo encontraría mientras vivía su odisea por volver a casa.

Céleo, Layo, Cerbero y Egolio

Según uno de los primeros mitos griegos Zeus, hijo de Rea y Cronos, es alimentado en una gruta por unas abejas con una deliciosa miel. Esta banda de la ladrones se las ingenia para robar la miel, usando unas laminas de bronce se cubrieran para llegar a la miel, una vez en la gruta empiezan a ejecutar su plan. Zeus en lo que escuche sobre el acontecimiento se enoja y en busca de los ladrones, al entrar en la gruta los tres criminales soltaron las laminas y se las vieron en aprietos, sin embargo al final del mito Zeus los transforma en pájaros y se quedan viviendo en la gruta.

Hermes

Ya vimos cómo Hermes le otorga a su hijo el poder de robar sin ser visto. Él tampoco era manco en estos menesteres, de hecho todavía siendo apenas un bebé le roba unas reses nada menos que a Apolo. Éste, con sus dotes adivinatorias, se presenta en casa de Maya, la madre de Hermes, y le reclama el botín. A lo cual Maya responde enseñándole al niño envuelto en pañales. Al final Apolo le deja que se quede el rebaño a cambio del instrumento que Hermes acababa de inventar, la lira. Pero no acaba ahí la cosa. Hermes inventa otro instrumento, la siringa o flauta de Pan. Apolo también la quiere y accede a darle clases de adivinación. Como negociante no tenía precio Hermes. Y con tal currículo finalmente es ascendido por Zeus al puesto de heraldo personal.

Macareo

Este Macareo era un sacerdote de Dioniso en la ciudad de Mitilene. Antiguamente los templos servían también como los actuales bancos, ya que era donde se guardaba el dinero y los tesoros. Y los sacerdotes eran al mismo tiempo una especie de banqueros guardianes. Pues bien, Macareo viendo todo el oro depositado en su templo, se negó a devolvérselo a su legítimo dueño, lo que hoy llamaríamos suspensión de pagos. Al final, tras una serie de sucesos trágicos acabaría matando a su esposa, que a su vez había matado a su hijo, el cual también había matado a su hermano. Macareo se quedó sin familia pero con un montón de oro.

Tántalo

Tántalo era hijo de Zeus y reinaba con comodidad en Frigia o Lidia. El caso es que no le faltaban las riquezas ni las diversiones en abundancia. Vamos, que vivía bien. Los dioses le invitaban a sus banquetes y le hacían la pelota. Pero cometió un error. Robaba néctar y ambrosía de la mesa de los dioses y se la daba a sus amigotes humanos. El castigo se cuenta de diferente forma según las fuentes, pero básicamente consistió en una tortura que le impedía beber del agua en que estaba sumergido, mientras una enorme roca se mantenía a duras penas en equilibrio sobre su cabeza.

Agámedes

Agámedes era arquitecto, con fama de gran habilidad, lo cual le reportó muchos trabajos a lo largo de toda Grecia. Cuando el rey de Hiria le encargó un edificio para guardar su tesoro, a Agámedes se le ocurrió instalar un backdoor. Una piedra móvil que se podía apartar fácilmente para acceder al interior. Así que por las noches, junto con su cómplice Trofonio, se dedicaba a sacar a hurtadillas lo que podía del tesoro del rey. Una vez descubierto fue el mismo Trofonio el que le cortó la cabeza, más que nada para que no pudiera delatarle.

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