Este libro te muestra cómo viven en Corea del Norte: “Somos esclavos del demonio”

Por redaccionnyl el 18/06/2017

“La acusación” es el primer libro escrito desde adentro de ese campo de concentración que es Corea del Norte. No sabemos cómo llegó hasta nosotros, pero su editorial dice que se puede creer 100% en la verosimilitud de los relatos.

Su autor se hace llamar Bandi, luciérnaga en coreano, y su obra provocó una auténtica convulsión desde que fue publicada en la vecina Corea del Sur en 2014. Ahora, y después del éxito de su aducción inglesa —y de que su autor haya sido comparado con Kafka y Orwell— los cuentos de Bandi llegan a España en edición de Libros del Asteroide, y por lo tanto a toda América Latina de una forma directa o indirecta que solo el tiempo aclarará.

¿Cómo ha llegado hasta nosotros un libro de cuentos de un autor de Corea del Norte que critica duramente al régimen? Jamás había ocurrido en los 68 años transcurridos desde la partición de la península coreana. Los relatos, fechados entre diciembre de 1989 y el mismo mes de 1995, poco después de la muerte de Kim Il-sung, el déspota totalitario fundador de la República Popular Democrática de Corea, se incluyen en un manuscrito amarillento de 750 hojas escritas a lápiz. La noticia de su existencia llega a oídos de Do Hui-yun, un chino de origen coreano que ayuda a los refugiados que logran huir de Corea del Norte a través de la frontera con el gigante asiático.

Uno de estos refugiadas es un familiar de Bandi, una mujer que relata a Do la difícil situación del escritor y la importancia de su libro. Consciente de hallarse ante algo importante, Do pide a un amigo chino que va a visitar próximamente Corea del Norte que contacte con Bandi y recoja su manuscrito. Y así, los relatos de “La acusación” salen finalmente del país ocultos entre las páginas de la “Antología de textos de Kim Il-sung”. Parece ser que en el momento en que Bandi hacía entrega de su manuscrito, jugándose la vida, dijo: “Si mi obra se publica en Corea del Sur, eso será suficiente para hacerme feliz”.

¿Qué sabemos de Bandi?

¿Podemos creernos la historia de Bandi? Sus editores aseguran que sí, que disponen de suficiente información como para “no tener dudas acerca de su veracidad”, pero que no dan cuenta de ella para proteger la identidad del autor. Lo poco que sabemos de Bandi es que se trata de un escritor que perteneció a la Federación de Autores de Choseon, la asociación oficial de escritores de Corea del Norte, de obligada afiliación y dependiente del Departamento de Propaganda y de Agitación. Bandi nació en Hamgyeong y, pese a que desde muy temprano mostró dotes para la escritura, tuvo que abandonarla debido a su trabajo de obrero. Finalmente, logró publicar un puñado de textos en una revista oficial y adquirir reconocimiento como escritor.

Las hambrunas de los ochenta y noventa se llevaron por delante a muchos familiares y amigos de Bandi, y él comenzó a contarlo en cuentos clandestinos

Las catastróficas hambrunas de los años ochenta y noventa se llevaron por delante a muchos familiares y amigos de Bandi, y él comenzó a contarlo en cuentos clandestinos, historias trágicas pero también de aterradora comicidad protagonizadas por gente hambrienta y/o víctima del despotismo arbitrario del régimen. El periodista surcoreano Kim Seong-don los describe así en el apéndice a “La acusación”: “La obra de Bandi, más allá de su ironía, es una denuncia directa del régimen totalitario de Corea del Norte. Después de la muerte de Kim Il-sung, en 1994, Kim Jong-il ordenó a todos los escritores que consagrasen su trabajo a crear una literatura que hiciese vivir eternamente al Gran Líder. Los poemas en homenaje a Kim Il-sung, pues, inundaron todo el país como si se hubiese abierto un dique. Pero, precisamente, en aquella época, Bandi iba a contracorriente. No solo denunciaba la dictadura sino que se burlaba de ella”.

“La acusación” es una sorpresa deliciosa y amarga con una historia cuya inverosimilitud parece probar su certeza. Porque en ese demenciado patio trasero del infierno que es Corea del Norte no rechina que una esposa cocine perro para alimentar a su marido, que las delaciones y el espionaje colectivo de todos sobre todos sean el pan de cada día ni que el simple miedo de un niño acabe con toda su familia en un campo de reeducación. Porque tal es el final de la camarada pescadera Han Kyeong-hui y de los suyos. Concluye Bandi: “Somos esclavos gobernados por un demonio y excluidos del resto del mundo por grandes muros”.

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