Librero hongkonés liberado por China asegura que le obligaron a confesar

Por redaccionnyl el 16/06/2016

Lam Wing-kee, uno de los cinco libreros de Hong Kong detenidos por China a finales del año pasado y liberado esta semana tras ocho meses desaparecido, aseguró hoy que la confesión televisiva que realizó en febrero fue forzada.

En una rueda de prensa en Hong Kong convocada dos días después de su regreso a la ciudad, Lam dijo que las autoridades chinas le prepararon un guión en el que afirmaba querer ser castigado por sus “errores” y que se limitó a seguirlo, según medios locales.

“Era un espectáculo y lo acepté. Me dieron un guión y tenía que seguirlo. Si no lo hubiera seguido estrictamente, me habrían pedido otra toma”, explicó el librero, en declaraciones citadas por el diario “South China Morning Post”.

Con la liberación de Lam, que se hizo efectiva el martes pasado, ya son cuatro de los cinco libreros hongkoneses que desaparecieron a finales del año pasado, y que después se supo que habían sido detenidos por la Policía china, los que han regresado a sus hogares.

El quinto, Gui Minhai, un hongkonés que tiene también pasaporte sueco, sigue en paradero desconocido, tras ser capturado en octubre de 2015 en Tailandia.

Todos ellos estaban vinculados a la librería Causeway Bay Books y la editorial Mighty Current con sede en Hong Kong, que venden y publican obras críticas con el régimen comunista chino.

Lam, de 61 años, explicó que la policía china le detuvo el pasado 24 de octubre mientras estaba de visita en la vecina ciudad de Shenzhen (sur de China) y que le ofrecieron su puesta en libertad a cambio de que les facilitara una lista con los compradores de su librería.

“Pregunté qué había hecho, pero nadie pudo darme una respuesta”, señaló Lam, en declaraciones reproducidas por la Radiotelevisión de Hong Kong (RTHK).

Al principio de su detención, el librero fue trasladado, esposado y con los ojos tapados, de Shenzhen a Ningbo (este), donde estuvo cinco meses en una habitación de entre 18 y 28 metros cuadrados, en la que varios grupos de personas se turnaban para vigilarle.

“Me taparon los ojos y me hicieron ponerme una gorra. Todo mi cuerpo estaba prácticamente cubierto. Me llevaron a un tren. A veces podía mirar fuera para ver dónde estaba. El tren estuvo en marcha durante 13 o 14 horas. Después me di cuenta de que me habían llevado a un lugar en Ningbo, pude verlo cuando salíamos de la estación”, relató Lam.

El librero hongkonés negó haber sido maltratado durante su detención y dijo que tenía comida, tratamiento médico y un lugar para dormir, pero no la posibilidad de comunicarse con el exterior ni con un abogado.

Detalló que la principal preocupación de las autoridades chinas era averiguar quién escribía los libros críticos que se vendían en Causeway Bay Books, aunque también tenían interés por saber quiénes los compraban.

Tras esta rueda de prensa, Amnistía Internacional (AI) exigió al Gobierno chino en un comunicado que “admita la verdad”.

Lam “ha expuesto lo que muchos sospechaban desde hace tiempo: que esto fue una operación orquestada por las autoridades chinas para ir a por los libreros. Parece claro que él, y probablemente los otros, fue arbitrariamente detenido, maltratado y obligado a confesar”, denunció Mabel Au, directora de AI Hong Kong.

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